Lunes, 23 de Marzo de 2026

‘El Gobierno ha sido muy lento’: Asocolflores cuestiona falta de avances para eliminar aranceles

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de marzo de 2026

Tras 25 años de liderar la asociación que ha llevado a las flores colombianas a tener presencia en más de 100 países en todo el mundo, Augusto Solano deja la presidencia de Asocolflores, la cual quedará en manos de una mujer que se conocerá en los próximos días

Tras 25 años de liderar la asociación que ha llevado a las flores colombianas a tener presencia en más de 100 países en todo el mundo, Augusto Solano deja la presidencia de Asocolflores, la cual quedará en manos de una mujer que se conocerá en los próximos días. Ella tendrá que seguir haciendo frente a retos como los aranceles impuestos por Estados Unidos, la tasa de cambio, el aumento del salario mínimo y la ampliación del aeropuerto El Dorado. ¿Cuáles cree que fueron sus mayores logros para el sector? En las últimas décadas hemos trabajado muy fuerte en los acuerdos comerciales con grandes aliados para nosotros, como Estados Unidos, Europa, Canadá o Corea del Sur. En total, las exportaciones han pasado de 580 millones de dólares en el 2000 a 2.400 millones de dólares el año pasado. Además, me enorgullece las buenas prácticas que hemos logrado sacar adelante gracias a la certificación Florverde Sustainable Flowers, la cual exige los más altos estándares a nivel de sostenibilidad que demandan los países a los que llegamos. ¿Cómo fue el trabajo para que las flores fueran ganando cada vez más terreno en el exterior? Las flores colombianas se exportan hace más de 60 años, pero con el paso del tiempo hemos ido llegando cada vez a más mercados y hoy en día ya estamos en más de 100. Una de las labores más importantes que hemos desarrollado ha sido el acceso a nuevos mercados. Por ejemplo, antes del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos estaban las preferencias arancelarias unilaterales que nos permitían a los países del Grupo Andino acceder al mercado norteamericano con una serie de productos sin aranceles. Cuando yo llegué se vencían cada año el 31 de diciembre, es decir, antes de San Valentín, por lo que no se sabía si esas ventas iban a tener o no arancel. ¿Y cómo recuerda que fue la negociación de ese TLC? Diría que Asocolflores es el gremio que de lejos ha hecho más lobby en Estados Unidos y Europa. Durante 20 años tuvo abogados que permanentemente iban para lograr renovar esas preferencias. Si bien acompañábamos al Gobierno, siempre trabajábamos de manera independiente. Después estuvimos en las negociaciones del TLC, así como también apoyamos el de otros países que son importantes mercados para nosotros. Y ahora, después de 10 o 12 años, nos ha tocado volver. Precisamente las flores están pagando arancel para ingresar a Estados Unidos en la administración de Donald Trump… Sí, volvimos a ir Washington hace apenas dos meses y ya hemos viajado con un grupo de floricultores para que podamos solucionar esta situación. En este momento, tenemos un arancel de 10 por ciento. Creo que era el momento de volver ahora que se empezaron a dar las excepciones y, de otro lado, debemos evitar la posibilidad de que los aranceles se suban al 15 por ciento. ¿Y es optimista? ¿Cree que se podría llegar a quitar ese arancel? Vemos que está muy complejo, sobre todo que el Gobierno colombiano ha sido muy lento en este proceso. Ecuador, que tiene un arancel de 15 por ciento, fue el primero en llegar el año pasado a decir que quería negociar, pero nosotros tuvimos que insistir. Afortunadamente la actual ministra (Diana Marcela Morales) dijo que quiere negociar, pero hasta ahí llegó. Creo que ese tema no se ha movido prácticamente nada y es muy complejo todo lo que hay para solucionar por los famosos ‘irritantes’ que existen. ¿Cómo les está afectando esta situación? Calculamos que los aranceles que debe pagar el sector para ingresar a ese mercado llegaron a 200 millones de dólares el año pasado. Pese a ello, hemos logrado manejarlo. Sin embargo, si le sumamos la revaluación del peso colombiano, el aumento del 23 por ciento del salario mínimo y el impuesto al patrimonio que acaba de poner el Gobierno se trata de un coctel explosivo. Lo que sí sería fatal para nosotros es que lo suban al 15 por ciento. En ese caso, se podría trasladar al consumidor algo del precio, pero no mucho porque competimos con otros productos como chocolates, perfumes o vinos, y si las flores se vuelven muy caras se afectaría su consumo. Aparte de los aranceles con Estados Unidos, ¿qué es lo que más le preocupa en este momento? Me preocupa que son muchos los factores que se están presentando, los aranceles, la tasa de cambio, el costo laboral, la dificultad de encontrar mano de obra. También me preocupan el crecimiento de los impuestos, las limitaciones que están apareciendo en la Sabana de Bogotá por el uso del suelo y el aeropuerto El Dorado. Necesitamos uno nuevo, pero no dentro de 20 años, sino ya. ¿El tema logístico no ha evolucionado como debería? La logística es muy importante para conservar las flores en la cadena de frío y llegar a tiempo a todos los rincones. Yo diría que la floricultura es 50 por ciento agricultora y otro 50, logística. El problema es que si bien hemos venido creciendo, la terminal de carga del aeropuerto El Dorado es la misma, y esa es una de mis principales preocupaciones. En las temporadas de San Valentín y del Día de la Madre nuestra operación se triplica. Incluso en los días pico salen 50 vuelos diarios por lo general por la noche. La floricultora es una de las actividades agrícolas más formales en la actualidad. ¿Qué avances ha habido en ese sentido? Esta actividad nació desde el primer día para venderle a Estados Unidos. Por ello, siempre se apostó por tener altos estándares internacionales, algo que siempre hemos respetado. La formalidad no solo laboral, sino en todo lo demás. Nuestro impacto social es grande. Generemos 2.400 millones de dólares y 240.000 empleos, de los cuales 140.000 son formales. ¿Cuáles diría que han sido los principales retos y aprendizajes en estos 25 años? Los prolongados años de revaluación de comienzos de los 2000 y la pandemia del covid-19 fueron dos de los momentos más retadores. Además, también hubo otros momentos difíciles en temas fitosanitarios y actualmente con la crisis diplomática con Estados Unidos. ¿Y cómo lograron no parar durante la pandemia? El éxito fue ese, que nunca paramos. Cuando arrancó la pandemia y vimos que se pararon los vuelos a Europa decidimos internamente diseñar un protocolo muy robusto para proteger a los trabajadores y se lo presentamos al ministro de Salud, Fernando Ruiz. Eso fue lo que nos permitió seguir trabajando y lo que salvó al sector, puesto que los cultivos de flores si los abandonas las plagas se lo comen. Lo que sucedió después nos sorprendió. La pandemia se convirtió en el principal promotor del consumo de flores porque la gente que estaba encerrada en Estados Unidos o en Europa las compraba para sus casas, no solo para las temporadas. Crecimos a un ritmo de 20 por ciento, cuando lo normal para este sector es un 3 o un 5 por ciento, y lo más interesante es que pasó la pandemia y eso no se devolvió. ¿Qué va a hacer a partir de ahora? Por ahora, tomaré un break que no lo he tomado en toda mi vida laboral y buscaré dedicarle más tiempo a mi familia y a mí. Sin embargo, creo que todavía me queda millaje por recorrer. A otro ritmo, pero seguiré. Hay que esperar a conocer qué rumbo va a tomar el país y qué oportunidades se abren.
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