¿Qué van a hacer con la plata?
Las últimas encuestas, que muestran a Paloma Valencia cerca de Iván Cepeda en la segunda vuelta, indican que el candidato oficialista no es imbatible
Las últimas encuestas, que muestran a Paloma Valencia cerca de Iván Cepeda en la segunda vuelta, indican que el candidato oficialista no es imbatible. Pero todas las campañas opositoras, no solo la de Valencia, deben precaverse. Las elecciones no se van a jugar solo en el campo de las preferencias ciudadanas. Hay otras fuerzas, muy poderosas, que intervendrán en el resultado. Esta semana, la Contraloría se pronunció acerca del decreto con que el Gobierno pretende trasladar 25 billones de pesos de los fondos privados de pensiones a Colpensiones. El ente de control fue claro: la medida es "jurídicamente inviable" y los recursos podrían acabar convertidos en "gasto corriente". La respuesta de la Casa de Nariño, sin embargo, fue arremeter contra la entidad, acusándola de "cómplice de un robo": prueba del apremio que tiene por recibir ese dinero. Por otro lado, a menos que la Corte Constitucional atienda la solicitud del Consejo Gremial y suspenda el extravagante impuesto al patrimonio a las personas jurídicas, la primera cuota de este se hará efectiva el miércoles. El gravamen, que aspira a recaudar 8 billones de pesos, no se calcula sobre ventas ni utilidades, sino que castiga directamente el capital productivo de las empresas. Es un tributo antiempresa, antiinversión, anticrecimiento y propobreza. Solo estas dos medidas suman 33 billones de pesos, cobraderos en el inmediato plazo. ¿Qué piensa hacer el Gobierno con esa plata? Una investigación de EL TIEMPO arroja luces al respecto. Este medio informó que, durante el cuatrienio, se han suscrito miles de contratos "a dedo" con juntas de acción comunal, cabildos indígenas, resguardos, etc.: organizaciones que "representan la base política y electoral del Pacto Histórico". Una versión inicial, basada en la respuesta a un derecho de petición dirigido por la periodista Sara Quevedo a la agencia Colombia Compra Eficiente, indicaba que las obras contratadas, la mayoría de ellas sin terminar, sumarían más de 31 billones de pesos. En el momento de enviar esta columna al periódico, sin embargo, la entidad publicaba una nueva versión, con cifras menores. La incompatibilidad entre las dos versiones deja en el aire una duda que necesita ser aclarada. En cualquier caso, esta estrategia, la de aceitar a las bases con contratación directa, se suma a lo que el exministro Mauricio Cárdenas denomina "empleo militante": la creación de cientos de miles de cargos estatales innecesarios, a fin de engordar una clientela política leal al petrismo. El asunto rondaba los 60 billones de pesos el año pasado, pero con seguridad esa cifra ya fue superada. Así es como el oficialismo se propone ganar las elecciones: repartiendo recursos públicos a dos manos entre funcionarios y estructuras afines al Gobierno. Eso siempre ha ocurrido a escalas más pequeñas, en las regiones. Pero el petrismo lo ha convertido en política de Estado. Y lo más indignante es que la Administración compra conciencias y nos pasa a nosotros la cuenta. Entre tanto, está dejando al país postrado financieramente, endeudado hasta la próxima generación. Volvamos a la pregunta: ¿qué van a hacer con la plata? Las campañas opositoras, y el electorado en general, deben prepararse para lo que viene. El Gobierno tomó nota del impulso que el alocado aumento del salario mínimo le proporcionó a su favorabilidad en las encuestas. Intentará disparar su popularidad de nuevo, justo antes de las elecciones, por medio de un golpe de opinión similar. Una bomba atómica populista de 33 billones de pesos -o más-, que caerá sobre el país en las próximas semanas. No sabemos qué medidas impagables, qué propuestas irresponsables, qué promesas engañosas contendrá la bomba. Pero sabemos a nombre de quién llegará la factura. @tways / tde@thierryw.net
Tubo de ensayo
Thierry Ways
Las campañas opositoras, y el electorado en general, deben prepararse para lo que viene.