Domingo, 05 de Abril de 2026

Julián Rojo: "Por cada dólar que aumenta el Brent, el país puede generar un saldo adicional de US$100 millones anuales"

ArgentinaLa Nación, Argentina 1 de abril de 2026

Julián Rojo es economista Más exportaciones por la suba del precio del petróleo y presión sobre la inflación , por el alza en los combustibles domésticos e importados

Julián Rojo es economista



Más exportaciones por la suba del precio del petróleo y presión sobre la inflación , por el alza en los combustibles domésticos e importados. Así sintetiza el economista Julián Rojo, especialista en el mercado energético, el impacto sobre la economía local de la guerra en Medio Oriente , que afectó al mercado global de los hidrocarburos. " Por cada dólar que aumenta el Brent, el país puede generar un saldo adicional de US$100 millones anuales ", detalla el analista, quien sin embargo advierte por los efectos negativos sobre los costos (transporte, logística, cosecha, generación eléctrica) y los valores en los surtidores.

" El conflicto a nivel energético es esencialmente una obstrucción del comercio, del canal de Ormuz, que restringe mucho la oferta de petróleo y de gas natural licuado . En particular para el gas el problema está más en Asia que en América, pero para el petróleo obviamente tiene un impacto para Argentina desde dos puntos de vista, tanto buenas como malas , que pueden llegar a partir de mayores precios y de tener bienes energéticos mucho más caros", dice en diálogo con LA NACION.

-¿Cuáles son los efectos positivos?

- Las exportaciones de petróleo que vienen creciendo de la mano de Vaca Muerta van a hacerse a un precio promedio que es mucho mayor al que existía en los últimos años , con lo cual va a haber un saldo exportador más grande. Desde el punto de vista solo de los precios va a haber un mayor saldo, pero además aumentan las cantidades. Para tener un orden de dimensión, por cada dólar que aumenta el barril de referencia, que es el Brent, Argentina podría generar un saldo adicional de US$100 millones anuales . Eso se traduce en unas exportaciones totales para 2026 de US$13.000 o US$14.000 millones, siempre y cuando se mantenga este nivel de precios.

-¿Este escenario dispara nuevas inversiones o revaloriza lo que ya estaba en marcha?

-En general las decisiones de inversión no se toman en momentos de picos o con precios que reflejan estrés en los mercados , se toman precios promedio de varios años, mirando tendencias de largo plazo. Creo que Vaca Muerta ya tiene pensado qué va a hacer en los próximos años, independientemente de si esta guerra sea temporaria o permanente, o si hay otras. Mira plazos largos, mercados globales, inversiones hundidas que producen durante mucho tiempo.

-¿Y a nivel impacto interno?

-Hay dos puntos ahí. El primero es el impacto en los consumidores, que claramente ya se está viendo con aumento de los combustibles , y todavía posiblemente haya algunos más para adelante. Eso repercute obviamente en el bolsillo del consumidor y en los índices inflacionarios. No es una causa de la inflación, pero sí aporta a que se vean números más elevados mensuales durante un tiempo . Por otro lado, se encarecen las importaciones, sobre todo en el invierno, de gas natural licuado y de gasoil . Eso se refleja en el costo de generación eléctrica, especialmente en el pico invernal. Pero además también posiblemente en el gasoil que se utiliza en la cosecha. Hay un encarecimiento de un combustible muy demandado en el país, que implica por el lado de la agroindustria un aumento de sus costos de transporte . Y por el lado de la generación eléctrica, una presión sobre las tarifas, sobre los subsidios o sobre ambos componentes.

-¿Y qué margen tiene el Gobierno, cuando el factor de la inflación fue una de las variables que priorizó?

-Va a tener que hacer una sintonía fina, porque por un lado tenés un atraso tarifario que todavía no se resolvió. Estamos en un año de transición de un esquema de subsidios hacia otro desde mi punto de vista adecuado, acertado, pero en el medio tenés también tensiones con los ingresos de los hogares , con lo cual tiene que haber necesariamente una revisión de los esquemas, que las tienen contempladas ya en la regulación.

-¿En qué sentido?

- La Secretaría de Energía tiene las herramientas para hacerlo ya de manera institucional. Cuando se firmaron las disposiciones para cambiar de esquema, se dejó un margen de maniobra para poder manejar los subsidios y los precios que se traerán a tarifa. Con lo cu al tienen esa herramienta y es posible que estén evaluando cómo utilizarla, por lo menos durante el invierno, que es donde hay estrés en los subsidios, los ingresos y en las tarifas. Lo importante que tiene que tener cualquiera de esas decisiones es que no se interrumpa el proceso de normalización de los esquemas tarifarios.

-Dijo que el cambio de esquema de subsidios que impulsó el Gobierno era adecuado. ¿A qué se refiere? ¿Por qué?

-Porque venimos de una seguidilla de regímenes distintos, poco eficientes muchos de ellos, algunos directamente sin ningún tipo de eficiencia, como fue hasta 2015 y una parte de 2021-2022, donde se daban subsidios generalizados. Luego vino la segmentación, que algo mejoró, y desde ese momento los subsidios bajan de manera ininterrumpida , pero todavía tenía algunos problemas de lo que se llama inclusión y exclusión: incluía gente que no debía, excluía gente que sí lo necesitaba y demás. Este nuevo esquema lo hace más focalizado, más eficiente y más efectivo en la toma de decisiones , menos costoso desde el punto de vista de los recursos. Es más sencillo para identificar a la gente que lo necesita y la que no lo necesita. Julián Rojo, economista

-¿Qué falta para la normalización de ese cuadro tarifario?

-Hoy es un escenario mucho mejor al pasado, las coberturas de parte del usuario son más altas y está bien identificado con este nuevo esquema de subsidios energéticos focalizados quien lo recibe y quién no debe. Está derivado de la segmentación del gobierno anterior, hay mucha información que se tiene que renovar con frecuencia , pero en lo procedimental que es identificar bien a los que necesitan está mejor que en el pasado , y se avanzó bastante en mejorar las coberturas tarifarias y no otorgar subsidios muy altos a quienes no lo necesitan.

-¿Hay alguna estimación de cuánto es esa cobertura de la tarifa?

-Hay que dividir los servicios. En energía eléctrica la cobertura promedio puede ser entre el 75% y el 80%. En el gas hoy no hay subsidios en la materia prima , en el precio del gas, pero si los va a haber en el invierno, con umbrales, un cálculo bastante complejo pero eficiente, con lo cual las coberturas ya están mucho más cerca del 90% en promedio.

-Mientras el sector de producción de hidrocarburos crece, no lo hace la creación de empleo. ¿Qué análisis hace en ese sentido?

-Es un fenómeno de las industrias de bienes primarios, en particular minería y energía, que no generan tanto empleo en la actividad propiamente dicha, sino en actividades conexas de servicios y demás, que quizás no se ven en las grandes urbes, y sí en ciudades pequeñas de los lugares donde se explota el recurso. Hoy está todo concentrado en Vaca Muerta, el resto tiene muchos problemas de producción y, por lo tanto, de empleo y de migración de empleo hacia Vaca Muerta. En un lugar se pierden empleos o se conservan, en el mejor de los casos, y en otro lugar se ganan algunos empleos en la industria y muchos en servicios asociados. Y eso, por escala, tampoco es trascendente a nivel nacional. No tienen el mismo peso que tienen el comercio, las industrias y demás dentro del PBI. Julián Rojo, economista

-¿Y en cuanto al potencial de mediano o largo plazo?

-Claramente tenemos un escenario interesante de acá a futuro. Está la construcción del oleoducto de Vaca Muerta Sur, que va a ser muy significativo porque se va a poder evacuar petróleo desde allí hasta el Mar Argentino, pero además a un costo bastante bajo, con lo cual eso puede posicionar de mejor manera el tipo de petróleo que se extrae ahí, respecto a sus precios, en el mercado internacional. La proyección es de cantidades crecientes, de precios al menos estables en el corto plazo y altos, es decir, por encima del promedio. La Agencia de Energía de Estados Unidos lo proyecta en alrededor de US$90, por lo menos para 2026

-¿Qué impacto tiene para la actividad el fallo a favor del país en el caso por la estatización de YPF?

-Más que la estatización y los problemas jurídicos que derivaron con el acuerdo con Repsol, lo que sí hubo para la industria y para el país en general fue una especie de carga que no debería haber tenido, un costo. Y ese costo de oportunidad se refleja en el hecho de que cualquier inversor que analice al país iba necesariamente a ponderar dentro de sus decisiones el hecho de que había un juicio por US$16.000 millones que quizás el Estado Argentino como soberano tendría que pagar . Eso encarece los créditos, aporta el riesgo país y demás . Por otro lado, para el país e YPF en particular, posiblemente esa situación le permita tener otro tipo de flujo de inversiones para su actividad. Posiblemente el contrafáctico sería que hubiese pasado si no hubiésemos tenido este problema, si Vaca Muerta se habría desarrollado antes . Lo que sí claramente existió fue un costo de oportunidad para la sociedad entera, porque más allá de la industria esto se traduce al resto de los mercados.

-¿Y qué genera hacia adelante?

-Es un alivio claramente para el sector, porque no tiene ese peso sobre la cabeza, y sobre todo para el Estado soberano, que ya no tiene ese pasivo contingente de tener que pagar una indemnización de más de US$16.000 millones con dinero público.

-Hablamos de la dinámica de combustibles fósiles. ¿Qué escenario hay en cuanto a la transición energética y las energías renovables?

-Las transiciones siempre son lentas. El mundo todavía no ha reemplazado el carbón, que es el combustible fósil más contaminante. Entonces el paso lógico es pasar del carbón al petróleo, del petróleo al gas y del gas a algo más limpio . El mundo ese paso no lo dio y las tendencias parecieran que tratan de saltear muchas de esas etapas e ir directamente a energías renovables o energías limpias, no necesariamente renovables, porque la nuclear se considera una energía limpia. Más allá de que en un momento estaba más en agenda y ahora menos, hay un camino ya iniciado de todo el sector renovables que no suele detenerse, pero sí se puede ralentizar en algunos momentos y en otros no.

-¿En qué sentido?

-Por ejemplo, cuando el sustituto es muy caro, se pueden acelerar, y cuando el sustituto es muy barato, por ejemplo, el petróleo, se pueden pausar un poco . En este momento, podría acelerarse porque el petróleo es muy caro, pero no es una situación todavía permanente. Depende de la duración del conflicto también. Hay infraestructura dañada, con lo cual el mercado, sobre todo el de gas natural, va a tener algún tipo de reacomodamiento en los próximos meses. Esa infraestructura no se recupera en días ni en meses, posiblemente en años, y depende también de la capacidad de quien sea el dueño. La primera secuela de la guerra es un mercado de gas un poco más restringido que el mercado de petróleo, que tiene menos daño, es más líquido y tiene tránsito y el comercio más sencillo. Y si me preguntas hacia los renovables, yo todavía no veo un escenario en donde se elija por ser mucho más barato.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela