Lunes, 06 de Abril de 2026

El mosquito del dengue ya sobrevive a los insecticidas más usados en Uruguay, según estudio de la Udelar

UruguayEl País, Uruguay 6 de abril de 2026

El informe detectó mutaciones y resistencia superior al 90% en Aedes aegypti, lo que obliga a replantear el control: rotar químicos, reforzar la eliminación de criaderos y monitorear de forma continua.

La mayoría de los mosquitos que transmiten el dengue en Uruguay ya no mueren con los insecticidas más utilizados. Un estudio del Laboratorio de Vectores de la Unidad Académica de Parasitología y Micología del Instituto de Higiene (Universidad de la República) detectó que más del 90% de las poblaciones de Aedes aegypti presenta resistencia a los piretroides, el grupo químico más utilizado en fumigaciones. El dato enciende una señal de alerta: las estrategias actuales de control podrían estar quedando obsoletas.

La investigación, liderada por la profesora Yester Basmadjián jefa de la Unidad Académica de Parasitología y Micología y por el biólogo Andrés Cabrera, combinó ensayos de laboratorio y análisis genéticos para confirmar el fenómeno. "Encontramos mutaciones que permiten a los mosquitos sobrevivir a estos compuestos y, además, comprobamos que, en la práctica, no mueren al ser expuestos", explicó Cabrera.

En pruebas controladas, la mortalidad fue mínima: más del 90% de los ejemplares de Aedes aegypti -mosquito vector del dengue, la fiebre amarilla, la chikungunya y el zika- sobrevivió incluso tras el contacto con deltametrina, el compuesto de referencia recomendado por organismos internacionales. "Una viabilidad mayor al 90% implica que los mosquitos son resistentes", apuntó Cabrera.

Para llegar a esa conclusión, el equipo trabajó con muestras recolectadas en distintas zonas del país mediante ovitrampas instaladas por el Ministerio de Salud Pública. Hasta el momento, el monitoreo ha abarcado poblaciones de Salto, Canelones, Montevideo y San José. El material fue criado en laboratorio y luego sometido a dos tipos de análisis: uno molecular, para detectar mutaciones asociadas a la resistencia, y otro biológico, que midió directamente la supervivencia de los insectos frente al insecticida.
Fumigación en Pocitos contra el Aedes Aegypti

La resistencia, confirmada en laboratorio

A nivel genético, los investigadores buscaron mutaciones específicas en un gen clave del sistema nervioso del mosquito conocido como KDR o "gen de voltaje", sobre el que actúan los insecticidas piretroides. En condiciones normales, estos compuestos paralizan al insecto hasta matarlo. Pero ciertas mutaciones alteran su estructura y evitan que el insecticida haga efecto. Para detectarlas, el equipo utilizó una técnica de biología molecular (PCR) que permite identificar en pocas horas si los mosquitos portan o no esas variantes genéticas.

Sin embargo, la presencia de mutaciones no alcanza por sí sola para confirmar la resistencia. "Esas mutaciones pueden existir de forma natural en la población, pero cuando se aplica el insecticida se seleccionan los individuos que las tienen y sobreviven", señaló Cabrera.

Para confirmar que esa resistencia también se expresa en la práctica, el equipo realizó ensayos biológicos conocidos como "pruebas de botella". El procedimiento consiste en impregnar las paredes de un recipiente con una dosis estandarizada de insecticida e introducir allí entre 30 y 50 mosquitos, que luego son observados a lo largo del tiempo. El resultado se compara con una cepa de referencia sensible la llamada Rockefeller, que muere completamente en dos horas. En las poblaciones analizadas, en cambio, la mortalidad fue muy baja: más del 90% de los insectos sobrevivió incluso tras la exposición.

Límites de la fumigación y nuevas estrategias

El hallazgo tiene implicancias directas para las estrategias de control que se aplican hoy en el país. La deltametrina es, justamente, uno de los compuestos frente a los que se confirmó la resistencia. "Muchas intendencias fumigan con deltametrina en espacios públicos. El problema es que, si ya hay resistencia, aumentar la dosis no solo no soluciona el problema, sino que lo empeora", explicó Cabrera.

Esto ocurre porque el uso reiterado del mismo químico elimina a los individuos susceptibles y favorece la supervivencia de los más resistentes, acelerando el proceso de selección. En ese escenario, los especialistas recomiendan rotar los insecticidas utilizados idealmente cada tres meses y evitar depender de un único compuesto.

Los especialistas subrayan, además, que el uso de insecticidas no debería ser la primera línea de acción. En el caso de Aedes aegypti, la fumigación de adultos se recomienda únicamente en contextos de brote y de forma focalizada. "Lo importante no es fumigar a mansalva, sino saber qué insecticida va a ser efectivo en cada situación", señaló el biólogo.

Pero incluso esa estrategia tiene límites. Los investigadores insisten en que el control químico debe ser complementario y no el eje principal. "La medida más efectiva sigue siendo eliminar los criaderos", subrayó Basmadjián. El control mecánico o la "descacharrización" implica eliminar el agua de los recipientes y, fundamentalmente, cepillar sus paredes para desprender los huevos.

Los investigadores también advierten que el fenómeno es dinámico y requiere seguimiento constante. La resistencia puede cambiar con el tiempo, por lo que plantean la necesidad de monitoreos periódicos que permitan ajustar las estrategias en función de la situación real en cada territorio.

En este sentido, las mismas pruebas serán sometidas a huevos recolectados en Paysandú, Flores, Tacuarembó y Maldonado. "Los puntos candentes o de entrada de diversidad siempre son las fronteras", puntualizó Cabrera, a lo que se deben añadir puertos y aeropuertos.

A las estrategias de control se suman nuevas líneas de trabajo, como el control biológico mediante la liberación de mosquitos estériles machos irradiados que, al reproducirse, generan descendencia inviable y reducen la población, así como medidas de protección personal, como el uso de repelentes, mosquiteros y ropa adecuada.

Los insecticidas de uso doméstico tienen formulaciones distintas a las utilizadas en campañas públicas y, si bien siguen siendo efectivos, su uso continuo también puede favorecer la aparición de resistencia a futuro. En cambio, los repelentes funcionan de otra manera: no matan al mosquito, sino que lo alejan, por lo que no generan este tipo de resistencia y continúan siendo una herramienta eficaz de protección personal.

La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela