Ecumenismo
Desde la transitoria muerte de Cristo Jesús en el Gólgota, sus seguidores se preocuparon de satisfacer lo que le interesaba al mártir, en cuanto a vivir permanentemente unidos
Desde la transitoria muerte de Cristo Jesús en el Gólgota, sus seguidores se preocuparon de satisfacer lo que le interesaba al mártir, en cuanto a vivir permanentemente unidos. Tal inquietud fue recogida en el Evangelio según San Juan, en el testimonio de una de las últimas oraciones que el Hijo dirigió a su Padre. Allí le pidió que influyera para que "fueran uno, como nosotros". Lamentablemente, esa aspiración no ha sido satisfecha hasta ahora, como lo confirma la actual segmentación de los cristianos.
En la búsqueda de ese objetivo, existe un organismo ecuménico creado en el siglo XX que agrupa a la mayoría de las iglesias cristianas históricas: es el Consejo Mundial de Iglesias (CMI). El ecumenismo no pretende una uniformidad total de principios y acciones. Sí aspira a que sus integrantes se reconozcan como hermanos en Cristo. Se empeña en responder al deseo del Todopoderoso, "que todos sean uno", compartiendo la fe trinitaria, el bautismo y la devoción de Jesucristo como Salvador.
Frente a la actual contingencia de la humanidad, convendría que existieran en gran número comunidades de hombres y mujeres de buena voluntad que crean verdaderamente que las discrepancias deben ser reemplazadas por entendimientos de recíproca confianza, inspirados en las verdades esenciales del cristianismo.
En términos comunes, se dice que hay que promover la unidad de los buenos, única manera de derrotar a los malos.