Por qué votar por Cepeda a pesar de Petro
En los últimos días, he publicado unos posts en la red social X (antes Twitter) que suscitaron unas reacciones que considero vale la pena destacar para entender el paupérrimo nivel del debate público en Colombia
En los últimos días, he publicado unos posts en la red social X (antes Twitter) que suscitaron unas reacciones que considero vale la pena destacar para entender el paupérrimo nivel del debate público en Colombia. No me interesa discurrir sobre los epítetos, sino sobre las lógicas que hay detrás de ellos. Un sector de la derecha y del centro me considera una "foca" porque, a pesar de ser una de las que más han criticado a Petro en el campo de la izquierda, votaré por Iván Cepeda. Es decir, se piensa que esas críticas deberían haber influenciado mi ideología y mi voto. Detrás de ese razonamiento se esconde una actitud individualista y caprichosa, la de creer que todo lo que ha hecho este gobierno ha sido negativo y que, por lo tanto, hay que ejercer un "voto castigo" y modificar la propia posición política. De igual forma, se cree que la izquierda es una multitud homogénea; nada más falso, a pesar de la presencia de figuras nefastas, hay personas que han hecho todo lo que está a su alcance para dejar un legado digno de ser recordado. Lo que algunas personas no entienden es que mis críticas no tienen las mismas motivaciones que las de las críticas de la oposición, así algunos quisieran ponerlas todas en un mismo saco: mis críticas buscan profundizar el cambio. Habiendo militado en la izquierda desde hace años, conozco las dificultades que enfrentamos las mujeres para participar en política sin la ayuda de un padrino, no solo en la electoral, también en la cotidiana, la de base. ¿Cómo no estar a favor de que los espacios políticos se conviertan en lugares seguros para las mujeres y la población LGBTIQ+? Es esa violencia la que convierte, en algunos casos, nuestras vidas de militancia en experiencias traumáticas o muy poco agradables, provocando así la salida de muchas compañeras de esos espacios. Sin embargo, tengo clarísimo que el cambio no se limita a una identidad: la de ser mujer; la identidad no es un fin, es un medio. Dejar de ser de izquierda por el machismo de Petro o por la permanencia de figuras machistas en un gobierno que se dice progresista solo tendría sentido si la cuestión identitaria fuera un fin en sí mismo. El feminismo en el que creo no se reduce a una identidad, sino que hace parte de un proyecto político más amplio, y es ahí donde no podemos ignorar que este gobierno ha hecho un trabajo de inclusión nunca visto, mejorando las condiciones materiales de muchas personas. Sé que Iván Cepeda podría corregir el rumbo de este gobierno, preservando, al mismo tiempo, sus logros. Algunos piensan que la crítica a un líder político equivale a romper con toda una tradición emancipatoria que va mucho más allá del período de un gobierno. Además, Petro representa a un sector, el petrismo, y no todos en la izquierda somos petristas. Sigo haciendo parte del Polo, por lo tanto, hago parte del Pacto Histórico, por esto lucho para que la crítica interna no sea vista como una herejía y sus líderes no sean considerados dioses. Y mientras sectores de derecha y de centro me consideran una "foca", para los seguidores de Morris y el sector más fanático del petrismo, soy una "traidora" o "feminazi". En el fondo, ambas posturas evidencian un mismo deseo: que uno reniegue de sus creencias y valores. La democracia no es una moda, algo que se ejerce cada cuatro años, sino que es un horizonte al cual buscamos llegar. Este gobierno es solo un pequeño trecho en ese camino. Me niego a hacer un balance de estos últimos años a partir del "complejo de Adán", como si la historia de la izquierda colombiana hubiera empezado con el gobierno Petro. Es justamente saber que esta historia no empezó ni terminará con él lo que, al menos en mi caso, me ha permitido seguir con la esperanza intacta.
El nivel del debate
Sara Tufano
Es justamente saber que la historia de la izquierda en Colombia no empezó ni terminará con el gobierno de Gustavo Petro, lo que, al menos en mi caso, me ha permitido seguir con la esperanza intacta.