Elecciones en Perú
La recuperación de estabilidad en los mandatos presidenciales peruanos debería favorecer el desarrollo de la amplia agenda bilateral con Chile.
Tras un demorado recuento, con una prórroga parcial para votar al día siguiente, por atraso en entregar las cédulas en un sector de Lima, y algunas fuertes impugnaciones, el resultado de las elecciones presidencial y parlamentarias del Perú confirma las falencias de su sistema electoral y las debilidades de sus efímeros partidos políticos, en su gran mayoría organizados solo para respaldar candidaturas por una vez y luego desaparecer, por no alcanzar el umbral mínimo de votantes requeridos para sobrevivir.
Treinta y cinco postulantes a la presidencia anticipaban el balotaje. En primera ronda, con sobre el 90% de los votos escrutados oficialmente, Keiko Fujimori, derechista, del partido Fuerza Popular, registra la primera mayoría, con alrededor de cinco puntos porcentuales de diferencia sobre el izquierdista y populista Roberto Sánchez, del partido Juntos por el Perú, heredero político del expresidente Pedro Castillo, quien hoy cumple condena judicial a raíz del frustrado autogolpe que intentó perpetrar en 2022. En tercer lugar se ubica Rafael López Aliaga, conservador, y en cuarto, Jorge Nieto Montesinos. Resta contabilizar votaciones de la sierra peruana, algunas localidades del sur y una alta proporción de electores residentes en el extranjero. López Aliaga ha denunciado "fraude" y llamado a sus partidarios a "incendiar la pradera", porque las dificultades que atrasaron la constitución de mesas tuvieron por epicentro Lima, ciudad de la que fue alcalde y donde es electoralmente fuerte. En cualquier caso, los problemas evidenciados por el sistema de votaciones peruano no hacen sino resaltar el patrimonio que es para Chile contar con un Servicio Electoral capaz de entregar resultados certeros a las pocas horas de concluida una elección.
En cuanto a Perú, dudoso es anticipar el desenlace del balotaje previsto para el 7 de junio próximo. Keiko Fujimori carga con el rechazo de una parte del electorado hacia su padre, Alberto, y Sánchez, con el recuerdo de la desastrosa gestión de Castillo.
Quien sea elegido en segunda vuelta no contará con mayoría en ninguna de las dos cámaras del Congreso. No obstante, Fuerza Popular constituirá la primera minoría parlamentaria, y la segunda, Renovación Popular, de Rafael López Aliaga, lo que daría mayoría de derechas en el Congreso, a distancia de Juntos por el Perú y sus posibles aliados de izquierda.
El fragmentado y frágil sistema político y la sostenida corrupción terminarán significando siete presidentes, seis interinos, en los últimos ocho años. La sucesión de mandatarios repercute negativamente en la imagen internacional peruana y en el aprovechamiento de las oportunidades provenientes del potencial de su economía: no obstante la inestabilidad de sus mandatarios, su moneda se ha logrado mantener estable, la inflación controlada y la actividad, en moderada expansión. Destaca el buen manejo monetario del Banco Central de Perú, presidido por Julio Velarde durante cerca de 20 años, confirmado sucesivamente en su cargo por cuatro presidentes peruanos.
Las relaciones oficiales de Chile con Perú experimentaron un lamentable deterioro durante el mandato del presidente Boric, crítico de la gestión de la Presidenta Dina Boluarte. El distanciamiento no alcanzó a menoscabar el intercambio económico bilateral, siendo Perú, con excepción de Brasil, el mayor destino de las exportaciones e inversiones nacionales en Sudamérica, con una balanza comercial ligeramente favorable al vecino país. Notable ha sido el aumento y diversificación de las inversiones peruanas en Chile, las mayores de Latinoamérica. La recuperación de estabilidad en los mandatos presidenciales peruanos, avances en erradicar la corrupción, el combate al narcotráfico y la criminalidad deberían favorecer las relaciones y cooperación con nuestro país, en beneficio de las legítimas aspiraciones de bienestar de sus pueblos. La elección de José Antonio Kast permite crear condiciones favorables para desarrollar la amplia agenda bilateral, más allá de la colaboración en seguridad pública y fronteriza, prioridad en ambos países y en los programas de los candidatos presidenciales peruanos. El nuevo embajador de Chile en Lima, Milenko Skoknic, de dilatada trayectoria y reconocido profesionalismo, tendrá la tarea de consolidar las muchas potencialidades que hoy ofrece la relación entre ambos países.