Jueves, 16 de Abril de 2026

Sembradores de estrategia

ColombiaEl Tiempo, Colombia 16 de abril de 2026


Carlos Téllez
La estrategia de una empresa puede estar definida apropiadamente, tener lógica, ser factible, responder al entorno, aprovechar capacidades existentes y contener escogencias claras


Carlos Téllez
La estrategia de una empresa puede estar definida apropiadamente, tener lógica, ser factible, responder al entorno, aprovechar capacidades existentes y contener escogencias claras. Aun así, existe el riesgo de no convertirse en realidad cuando quienes deben practicarla no logran entenderla y apropiarla lo suficiente para volverla una verdadera guía de su quehacer cotidiano. En las circunstancias actuales, dada la necesidad de actualizar con más frecuencia el rumbo, este proceso de sembrar la semilla de la estrategia al comunicarla, para cultivarla desde su práctica y cosecharla logrando los resultados deseados, se ha vuelto más crítico. Con frecuencia, observamos empresas que comunican la estrategia apenas divulgándola una vez definida: convocan una reunión amplia, comparten en ella ideas generales, presentan un video de la gerencia, y refuerzan luego enviando correos internos, entre otras iniciativas. Todo eso ayuda, pero es insuficiente. Ahora que necesitamos repensar y ajustar la estrategia de manera ágil y permanente, esparcirla con eficacia se ha convertido en una capacidad aún más relevante en tanto esa siembra, que antes era quizás esporádica, se ha vuelto recurrente. En las empresas que lo hacen bien, he observado como consultor algunas prácticas comunes. Para empezar, al concluir los ejercicios de direccionamiento, aseguramos la primera condición clave para comunicar efectivamente la estrategia: que ella sea clara, concreta y fácil de explicar. No puede ser abstracta ni prestarse a interpretaciones. Ayuda a la comunicación, además, que dicha estrategia haya sido construida de manera participativa, por personas que tienen experiencia y conocimiento para hacer escogencias reales en conversaciones reflexivas y profundas sobre lo relevante. Quienes participaron en su construcción desarrollan alto sentido de pertenencia y responsabilidad sobre lo definido, suelen entender mejor su lógica y se convierten en aliados naturales de su divulgación. La retribución que espera la empresa de quienes tuvieron el privilegio de participar en la definición de la estrategia es que asuman como primer contingente de sembradores: difundiéndola a sus equipos, y a todas las personas en cargos de liderazgo, explicando sus fundamentos, respondiendo preguntas y disipando dudas desde ofrecer información sólida. Y una vez sembrada, empieza la fase más potente de la comunicación desde el liderazgo: dar ejemplo al practicar la estrategia para hacerla visible en la cotidianidad. Los equipos observan más de lo que escuchan. Si los líderes dicen una cosa, pero priorizan otra, estarán queriendo cultivar una semilla distinta a la sembrada. Finalmente medir es comunicar: los indicadores para evaluar y remunerar son una herramienta vital para generar apropiación tangible y cultivar la estrategia correcta. Direccionamiento claro, alineación de métricas, liderazgo comunicativo y ejemplo permanente mejoran las probabilidades de lograr, al final, la cosecha deseada.
carlos@carlostellez.co
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