Sábado, 18 de Abril de 2026

Ladridos a la luna

ColombiaEl Tiempo, Colombia 18 de abril de 2026

Me decepcionó la primera vez que la mano del hombre puso el pie en la Luna aquel 20 de julio del kamasútrico año 1969

Me decepcionó la primera vez que la mano del hombre puso el pie en la Luna aquel 20 de julio del kamasútrico año 1969. La luna estaba ahí columpiándose sobre las tres íes del infinito. Como la historia carece de imaginación, la escena se repitió con Artemis II. Fueron de berrear las dos frases que soltó Armstrong en la superficie selenita. La primera: "Ahora salgo de la plataforma del LEM". Y la segunda: "Esto es un pequeño paso para un hombre y un gran salto para la humanidad". La única persona que conocía la segunda frase era la madre de Armstrong, quien le pidió que no la compartiera con sus amigas del costurero. Se volvería vox populi. La señora Armstrong, que durante nueve lunas hospedó a su hijo en el hotel mamá, debió pensar: My God, se perdió la platica invertida en la educación de Neil. Pero como madre es madre, entendió que era la progenitora de un astronauta, no de Mark Twain, y le dio el aval para que la dijera. Guardadas las desproporciones, el viejo verso de Silva supera la faena del trío Armstrong, ‘Buzz’ Aldrin y Mike Collins: "... y se oían los ladridos de los perros a la luna". En ese lugar "solo Adán estuvo tan solitario antes que yo. Pero Adán estuvo en el paraíso terrenal", cuenta la periodista Oriana Fallaci que lloriqueaba Collins, quien esperaba a sus colegas para traerlos de regreso a las hamburguesas. Pudo haberlos dejado colgados de la brocha. Vimos el alunizaje, con robo de piedras incluido, en casa de una pianista que miraba las teclas y sonaba Chopin. Más que el alunizaje me interesaba que aparecieran extraterrestres. ¿Si no aprovechaban el momento, para cuándo lo iban a dejar? Por esos días, este aplastateclas era el flamante jefe de redacción de la revista Ovnis. Circuló una vez. La expectativa era tal que el 20 de julio nadie en Colombia se acordó de Llorente, el chapetón mal hablado que está capando estatua porque dio origen al grito de independencia al negarse a prestar un pinche florero. El despelote fue tal que perdió el González, su primer apellido. El historiador Cacua Prada niega que Llorente tuviera lengua de verdulera. Le cedo los trastos a doña Oriana para redondear este lunático recorderis: "Ni siquiera en contacto con el infinito un hombre se hace grande, si en él no hay grandeza". Palabras a Juan para que las entiendan Donald John y Gustavo Francisco.
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Óscar Domínguez Giraldo
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