Merecido reconocimiento
Una inmensa mayoría ciudadana hoy reivindica la figura de Sebastián Piñera.
Acaba el Congreso de aprobar la moción presentada por el oficialismo para erigir un monumento que recuerde y reconozca la memoria del Presidente Sebastián Piñera en la Plaza de la Ciudadanía, frente a La Moneda.
Aunque Piñera descolló en su carrera académica y tuvo una muy exitosa vida empresarial, fue su liderazgo político lo que lo instaló en el lugar que hoy ocupa en la historia de Chile: fue senador, presidente de partido y en dos ocasiones Presidente de la República. Sus inmensos talentos e innegables logros despertaban admiración. Pero, a su vez, las altas exigencias que imponía a sus subordinados -las legendarias bilaterales con sus ministros marcaron el sello de su forma de gobernar- y el sentido de urgencia con que abordaba todas sus tareas, acompañadas siempre de una energía inagotable, lo apartaban del común de las personas. Quizás por eso y porque una parte de la izquierda no concedía legitimidad democrática a la derecha, su actuación política fue objeto de ácidas críticas. Sus dos gobiernos debieron enfrentar duras protestas callejeras: la de los estudiantes el primero, y la revuelta de octubre de 2019 el segundo, lo que condujo a que su popularidad cayera a niveles bajísimos, inéditos en democracia. Aunque hacia el final de su mandato eso comenzó a cambiar, fue su temprana muerte lo que catapultó su imagen hacia nuevas alturas. Pero ello no fue el resultado de la natural empatía que un deceso genera. Fue más bien el inmenso contraste que su ausencia puso, de pronto, en clara evidencia, entre el despliegue incansable de su trabajo metódico, de extrema dedicación y de un profundo conocimiento de los problemas del país, frente a la impericia, inexperiencia e inoperancia del gobierno que lo sucedió.
El propio Presidente Boric, quien como candidato había anunciado que lo perseguiría judicialmente "dondequiera se encontrase", luego de su muerte afirmó que "fue un demócrata desde la primera hora" y "buscó lo mejor para el país". Para Chile, tal vez su hora decisiva se produjo la tarde del 12 de noviembre de 2019, cuando en la soledad de su despacho tomó la decisión de no enfrentar con un nuevo estado de excepción las protestas, permitiendo en cambio que el Congreso buscara una salida a la crisis vía el cambio constitucional, una decisión hasta hoy controvertida y cuestionada por una parte de su propio sector político. El puñado de parlamentarios de izquierda que en estos días votó mezquinamente en contra del homenaje sigue sin aquilatar ese gesto ni reconocer el compromiso democrático que marcó toda su trayectoria. Hoy, cuando el país ha dejado atrás los afanes refundacionales que esos mismos parlamentarios pretendieron imponer, la figura de Piñera solo crece en el aprecio ciudadano.