Buenas y malas
Nadie escapa a la angustia de comprobar tanta violencia producida por el odio y la irracionalidad.
A pesar de tantas malas noticias que nos llegan de todas partes, las podemos contrarrestar con otras muy buenas. Nadie escapa a la angustia de comprobar tanta violencia producida por el odio y la irracionalidad; a las conflagraciones bélicas que no dejan de emerger; a los avances en el consumo de drogas que destruyen familias enteras en todos los continentes; a la imparable contaminación de los mares y el avance del calentamiento global, todas realidades que comprometen el futuro de la humanidad.
Pero también tenemos razones para ver el futuro con optimismo.
Estamos experimentando un exitoso presente en materia del descenso de la pobreza en el mundo. Es histórico. En el período 1990-2025 casi 1.500 millones de personas dejaron de vivir en la pobreza. Pasamos de 2.300 millones a 830 millones. El epicentro del fenómeno ocurrió en el este y sur de Asia, resultando impactantes los números conseguidos en China e India.
Otra excelente noticia tiene que ver con los avances científicos conseguidos en la lucha contra el cáncer. Según la OMS el descenso de muertes es muy alentador, hecho provocado por la evolución del conocimiento médico que, como sabemos, ahora permite curar cánceres si se detectan a tiempo y se tratan eficazmente. Al mismo tiempo es capaz de retrasar aquellos que ya están avanzados.
Según los oncólogos del vanguardista Hospital Hopkins de EE.UU. se prevé que dos de cada cuatro personas enfermas sobreviven diez años o más si reciben la atención adecuada.
Los tratamientos de avanzada son mucho más precisos que antes, gracias al incremento del conocimiento científico. Sin duda alguna, elevaron su eficacia al tiempo de producir menos efectos secundarios.
Desde luego la inteligencia artificial ya es un actor de primer orden en esta lucha, permitiendo manejar y analizar al instante cantidades inmensas de información y hacer las proyecciones correspondientes.
Pero todavía en la mayoría de los países no se financian adecuadamente los servicios prioritarios de atención oncológica. La ciencia pionera avanza en vacunas preventivas que dotan al sistema inmunológico de la persona, de la capacidad de reconocer células que puedan convertirse en cancerígenas, y destruirlas. Otra razón para estar orgullosos es que en la actualidad sobreviven más niños menores de cinco años que nunca antes.
En 30 años en todo el planeta la mortalidad se redujo a más de la mitad, gracias a la inmunización con vacunas (poliomielitis, difteria, tétanos, sarampión, rubéola, meningitis) y al seguimiento médico de los embarazos y los recién nacidos.
Por su parte y en otro plano, parece imparable el auge de las energías renovables que ayudan a la insaciable sed de energía que experimenta el mundo, pero al mismo tiempo su uso contribuye a reducir las emisiones de gases de invernadero, responsables de elevar la amenaza del calentamiento global.
Queda claro que las principales armas de la humanidad para enfrentar los grandes desafíos del siglo XIX son el aumento del compromiso político en la toma de decisiones, el imparable avance tecnológico -con la inteligencia artificial a la vanguardia-, y el combate a la violencia estructural con educación y reafirmación de valores.