Ni Keynes ni Wagner
Miguel Gómez Martínez
Varios comentarios recibí de mis lectores sobre el pasado artículo referente al desastre fiscal que recibirá el próximo gobierno
Miguel Gómez Martínez
Varios comentarios recibí de mis lectores sobre el pasado artículo referente al desastre fiscal que recibirá el próximo gobierno. Resulta sorprendente que, a pesar de la evidencia histórica, algunos sigan defendiendo la opción de utilizar el gasto público como una estrategia de expansión. Revisé la literatura sobre las causas de la expansión del sector público y las dos referencias obligadas son Adolf Wagner (1835-1917) y John M. Keynes (1883-1946). El primero sostuvo que el crecimiento inducía un aumento del gasto público como resultado de la necesidad de mayores inversiones públicas y mejores regulaciones para soportar la expansión. El gasto del gobierno jugaría un papel procíclico. El segundo consideraba que, cuando se entraba en recesión, era necesario el efecto compensador del gasto público para amortiguar el decrecimiento y por lo tanto era contra cíclico. La expansión reciente del gasto público en Colombia no es el producto del crecimiento porque éste ha sido muy mediocre en los últimos tres años (1,6% en promedio anual). Podría entonces argumentarse que ha sido necesario para evitar una recesión. La verdad es que el crecimiento durante el período 2015-2025, incluida la pandemia, es apenas del 2,5%, muy por debajo de lo necesario para el pleno empleo. Lo ha sido con políticas fiscales de déficit controlados y también con el explosivo gasto de los últimos tres años. No hay una diferencia significativa. Ni Wagner ni Keynes parecen explicar por qué crece el Estado en Colombia. Los defensores a ultranza de Petro argumentarán que más consumo es mayor bienestar y que la estrategia ha sido exitosa. Pasan por alto que las demás variables macroeconómicas como la inversión y el sector externo han sido afectadas negativamente por el impacto del gasto en los precios y por la política monetaria restrictiva para evitar una mayor inflación. Como siempre, afirmarán que la inflación es un mal menor, a pesar de que la literatura económica confirma el impacto devastador que tiene sobre el crecimiento y el bienestar. Cuando se compara el desempeño de Colombia en la región, en el 2025, el mejor año en términos de crecimiento del gobierno Petro, estamos en el puesto 10 entre 17 países, un resultado decepcionante, con un déficit fiscal por encima del 7% del PIB y un crecimiento acelerado del endeudamiento público. El exceso de gasto (demanda interna más importaciones) no se traduce en crecimiento porque se apoya en mayor burocracia, más importaciones y menos inversión. Estamos en lo que los economistas denominan "fiscal dominance" (dominancia fiscal), un escenario en el que el descontrol de las finanzas públicas neutraliza el efecto de las demás variables macroeconómicas lo que obligará a una dolorosa corrección para evitar más inflación y una crisis de pagos. El Estado crece para satisfacer los intereses políticos de los gobiernos. Es el camino fácil e irresponsable del populismo.
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