¿Sabes qué es amar?
Gonzalo
Gallo G
Gonzalo
Gallo G.
Cientos de millones de seres están hoy diciendo a alguien "te amo". ¿Cuántos de ellos han estudiado el exigente arte de amar? Casi nadie. Ellos creen que, porque saben enamorar, también son expertos en un arte que, como todos, es exigente. Esta es una clara verdad que descubrió el gran sicoanalista Erich Fromm y lo enseña en su excelente libro "El arte de amar" que todo humano debería leer para evitar muchas y dolorosas decepciones cuando cree que ama. La ignorancia sobre eso que el humano llama amor es absoluta. Es habitual llamar amor a la emoción, al deseo, a la atracción y/o al sentimiento. De eso hablan casi todas las canciones de un supuesto amor que no existe. Amar es un arte que pocos aprenden y practican. El humano, en autoengaño, cree que ama porque atrae, enamora, quiere, desea o necesita a alguien. La verdad es que amar es un arte con una mayoría de analfabetos emocionales y pocos artistas. Todo arte es exigente y al humano lo tienta lo fácil. Sin fantasear con lo perfecto, el amor solo florece en el jardín cuando brillan estas cualidades: aceptación, admiración, comprensión, compromiso, compasión, confianza. Esa confianza se basa en la honestidad. El amor pide generosidad, paciencia, perdón, reciprocidad, tolerancia y ternura. ¿Te parecen muchas? Pues sin ellas llamas amor a lo que no lo es. Si tú o la persona que te gusta no se conocen bien en el noviazgo, van a sufrir en la relación. Los males de la convivencia estaban presentes en la escogencia. No los conociste o no les diste importancia. Comprende que el enamoramiento es ciego y el amor no. Siempre hay que estar en estado de alerta, vigilante. Si duermes en inconsciencia, corres el gravísimo riesgo de que el amor, poco o mucho, desaparezca. Dices que te "roban" al otro, no. Tiene su libertad, o es una marioneta. Se va por inmaduro o por hastío, apatía, indiferencia, inconciencia, traición o rutina. Y esos son "amantes" contra los cuales es muy arduo luchar. Acrecienta más y más tu amor propio ya que, si no te amas, tampoco puedes amar y ser amado. Amarte pide que te aceptes como eres, uses bien tus talentos y des lo mejor de ti. Solo entonces te valoras, te empoderas, y aprendes a poner límites y a evitar abusos. Tu reto es caminar en la luz con consciencia y valentía. Reconoce tu verdadera naturaleza divina. Eres una parte de Dios. Vive en unidad con la Fuente infinita de amor, con todos, y con la creación. Enciende tu luz siguiendo aquello que ilumina, en sintonía con lo que te dice tu corazón. No necesitas convencer a nadie de nada, ama y sé una hermosa luz. ¿Anhelas lo mejor? Entonces dedícate a dar solo lo mejor en todo lo que haces. Lee "El arte de amar".
Escritor y conferencista.