Domingo, 10 de Mayo de 2026

Enrique Iglesias: "Si hay un país que tiene condiciones para crecer, es la Argentina"

ArgentinaLa Nación, Argentina 5 de mayo de 2026

Enrique Iglesias se graduó en Economía y Administración por la Universidad de la República de Uruguay en 1953 e hizo estudios superiores de especialización en Estados Unidos y Francia; presidió el BID durante 17 años y fue canciller en el gobierno Julio María Sanguinetti Enrique Iglesias cumplirá 96 años el 29 de julio

Enrique Iglesias se graduó en Economía y Administración por la Universidad de la República de Uruguay en 1953 e hizo estudios superiores de especialización en Estados Unidos y Francia; presidió el BID durante 17 años y fue canciller en el gobierno Julio María Sanguinetti



Enrique Iglesias cumplirá 96 años el 29 de julio. Nacido en Asturias y ciudadano naturalizado uruguayo, es una de las figuras más influyentes de la historia económica latinoamericana: fue presidente del Banco Central del Uruguay, secretario ejecutivo de la Cepal durante 13 años, canciller del gobierno de Julio María Sanguinetti, y presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) durante casi dos décadas.

Desde ese cargo impulsó el financiamiento del desarrollo en una región que atravesaba reformas estructurales y crisis recurrentes. Doctor honoris causa por 10 universidades y Premio Príncipe de Asturias, fue el primer canciller en establecer relaciones diplomáticas entre Uruguay y China.

Hoy, desde Montevideo, observa el mundo con la distancia que da la experiencia y sin perder la vocación de opinar. El retorno del proteccionismo estadounidense, el avance de China, la desigualdad persistente en América Latina y el lugar del multilateralismo en un orden global que cruje son los temas que lo convocan. Tiene opiniones firmes sobre el papel de los organismos internacionales, sobre la estabilidad uruguaya como modelo —aunque prefiere no extraer lecciones universales— y sobre la Argentina: un país al que mira con optimismo genuino, aunque con la prudencia de quien no pretende opinar sobre lo que no conoce de cerca.

De su larga trayectoria extrae una certeza que lo acompaña hasta hoy: el aprendizaje colectivo es real, y América Latina es hoy un continente más maduro que el de hace treinta o cuarenta años. En una entrevista con LA NACION , repasa las grandes líneas de la política económica internacional, defiende el multilateralismo frente al bilateralismo de Donald Trump y advierte que el mayor riesgo del mundo de hoy no es la guerra comercial sino la tentación de abandonar el diálogo como instrumento de convivencia.

—¿El retorno del proteccionismo —especialmente el de Estados Unidos— invalida el modelo de integración al comercio mundial que defendió durante décadas?

—Tengo la impresión de que, cuando miro para atrás, debo reconocer que se han hecho muchas cosas en la buena dirección. No tengo la impresión de que la inestabilidad que pueda haber hoy en el mundo tenga que ver con las cosas que teníamos 15 o 20 años atrás. Creo que es un progreso. Miro las cosas de manera más racional que la que teníamos antes, pero eso no quiere decir que no haya problemas. Mi impresión es que hoy el mundo internacional en el campo económico y social está mejor administrado que lo que estaba hace 20 años. Enrique Iglesias: "No concibo un mundo complejo y diferente como tenemos entre los distintos países, que no tenga un sistema internacional de relaciones más o menos acordado"

—¿Por qué?

—Seguramente porque aprendimos de la experiencia práctica de hacer las cosas, todos, los que gobiernan y los que son gobernados. Hay una sensación de dominio de la coyuntura que no había en aquellos momentos. Mi impresión es que estamos mucho más seguros de lo que estamos haciendo de lo que hicimos en el pasado.

—¿Incluso con Estados Unidos retirándose de organismos internacionales que el mismo país creó, o en conflicto con sus socios tradicionales de la OTAN?

—Creo que en el fondo eso demuestra la falta de confianza que tiene el gobierno de Estados Unidos en el sistema internacional de negociación. Es cierto que las cosas han cambiado y que hay que ir adaptándose, pero tengo la impresión de que hay una desconfianza dentro del propio gobierno respecto al funcionamiento de los organismos internacionales que están jugando sus papeles en este momento. Yo creo en el sistema: no hay nada mejor que el diálogo y la colaboración entre iguales para manejar la coyuntura internacional. Esa desconfianza frente a la confianza que pusimos todos en el funcionamiento de la economía internacional es lo que, en el fondo, explica buena parte de lo que está pasando.

—¿Lo que está pasando con Donald Trump es transitorio o se dañó la confianza en Estados Unidos para siempre?

—No me atrevo a programar el futuro. Simplemente creo que no concibo un mundo complejo y diferente como el que tenemos entre los distintos países que no tenga un sistema internacional de relaciones más o menos acordado. Habrá que mejorarlo, cambiarlo, alterarlo en algunas cosas, pero yo creo que el mundo necesita de ese sistema que devuelva relaciones entre iguales. Esa es mi impresión. Enrique Iglesias: "Hoy en día nadie discute que tenemos que tener equilibrios fiscales, que hay que combatir la inflación, que hay que seguir adelante"

—Estados Unidos está desplazando el multilateralismo por acuerdos bilaterales de poder. ¿Cree que esto llegó para quedarse?

—Por su fuerza, evidentemente tiene mucha importancia. Pero más tarde o más temprano, Estados Unidos comparte el poder mundial con otras potencias que están en ascenso, y yo no entiendo cómo podemos convivir todos en estas diferencias sin tener un sistema acordado de relaciones internacionales.

—¿Cuál cree que es el mayor error de política económica que vio repetirse en América Latina?

—Seguramente debe haber algunos puntos especiales, pero todo el mundo confía en que tiene que haber un comercio más o menos regulado por las instituciones internacionales, que tenemos que tener un sistema de cooperación que permita salir a los países más desfavorecidos del pozo donde están. Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta de que más que nunca el mundo necesita tener un sistema de regulación internacional para su funcionamiento.

—¿Sigue creyendo en el regionalismo latinoamericano como motor de desarrollo o la fragmentación geopolítica lo volvió obsoleto?

—Las relaciones regionales y subregionales generan necesidad de tener regulaciones específicas. No son incompatibles con las internacionales: son complementarias unas con las otras. En Uruguay, por ejemplo, hay una relación grande con la Argentina y con Brasil. Hay una realidad fronteriza que hay que administrar y regular, y todo eso implica tener convenios y acuerdos de cooperación que están en complemento de los de carácter más general. Enrique Iglesias: "Si hay un país que tiene condiciones para crecer, crecer bien y mejor, es la Argentina, que tiene recursos naturales, recursos humanos, de los más variados, que van desde el Polo hasta el Ecuador"

—¿Cómo ve el auge de la inteligencia artificial? ¿Viene a profundizar la brecha entre los países?

—No me siento experto para opinar sobre el tema. Pero la impresión es que estamos entrando en un nuevo instrumento de creación y de relaciones que se va a ver profundamente influido por este desarrollo. El mundo está aprendiendo, pero tenemos que regular, y la inteligencia artificial es una de esas cosas que hay que someter a regulaciones compartidas entre países.

—Usted que vio de cerca varias crisis económicas argentinas, ¿cómo ve el programa de Javier Milei?

—No sigo puntualmente el tema de su país como para poder dar una opinión autorizada. Yo creo que Milei es una persona muy capacitada, muy informada, lo sigo con las informaciones de prensa, pero no me atrevería a dar una opinión seria sobre una realidad que no conozco de cerca, sinceramente.

—¿Y a la Argentina cómo la ve en general?

—La Argentina creo que es un gran país que ha salido y va a seguir saliendo de su problema porque cuenta con una dotación de recursos naturales y humanos relativamente excepcional. Yo soy muy positivo en cuanto al futuro del país. Me parece que si hay un país que tiene condiciones para crecer, crecer bien y mejor, es la Argentina, que tiene recursos de los más variados. Es difícil no tener una opinión positiva respecto a su potencial.

—Uruguay logró una estabilidad institucional que muchos admiran. ¿Por qué cree que lo logró y la Argentina no pudo construirla?

—En Uruguay tenemos partidos políticos muy antiguos que acompañaron los cambios en el país y dieron lugar a conductas colectivamente aprobadas. En el fondo, los grandes partidos incorporaron después las nuevas corrientes de la izquierda, pero lo hicieron dentro de una tradición institucional que ya existía. Eso nos permitió tener un país relativamente estable y consciente de sus problemas. Es un problema histórico que viene de muy atrás y que se ha debido a la existencia de partidos tradicionales que fueron evolucionando generación tras generación. Hablar más del caso argentino, sinceramente, no me atrevería.

—La Argentina cerró un nuevo acuerdo con el FMI. ¿Qué distingue a los programas que funcionan de los que naufragan políticamente?

—Todos aprendemos de la experiencia. Hoy creo que los países están mucho más informados de lo que estaban cuando empecé hace 50 años en el campo económico, y eso se ve en la forma en cómo actúan los gobiernos. En el fondo, la democracia se asienta en partidos políticos que van evolucionando con el tiempo y son capaces de administrar las situaciones más complejas que les da la realidad.

—¿A Europa cómo la ve?

—El continente europeo es hoy un ejemplo en el mundo de muchas cosas, entre otras, cómo ha podido salir de tremendos conflictos y luego administrar economías que hoy están saneadas y compitiendo al más alto nivel. Es un buen ejemplo de una región que pasó por serios problemas y hoy está más o menos en control de ellos.

—¿Y China?

—Es una potencia incuestionablemente fundamental en el futuro de la humanidad. Los chinos están haciendo una construcción muy importante en su propio país, avanzaron rápidamente y creo que siguen avanzando. Creo que China hoy es un gran actor internacional que se basa en experiencias e ideologías propias, pero en la competencia internacional son agentes muy importantes, y eso es bueno para ellos y para nosotros.

—¿Y organismos como el BID, el Banco Mundial, la CAF quedan desdibujados frente al avance chino en la región?

—El sistema de relaciones internacionales que marcan los organismos tiene que tomar en cuenta esa potencia. Nosotros cuando empezamos, China no existía como potencia importante en el mundo. Hoy existe. En Uruguay, el peso que tiene China en el comercio es muy importante: es una realidad que no conocíamos antes y ahora la tenemos. Pero todos evolucionamos. El mundo de hoy no es el mundo de ayer.

—¿Qué le preocupa del mundo de hoy?

—Me preocupa fundamentalmente que los países abandonen la negociación, el diálogo y los organismos internacionales como instrumentos de convivencia. Lo que tenemos que evitar es que haya países súper poderosos que dominen con sus propias ideas. Yo creo en los sistemas internacionales de relaciones, creo que es la única forma de convivir en un mundo diferente que aspira a que todos vivamos mejor, pero desde distintos ámbitos.

—¿Y eso está en amenaza hoy?

—Hoy somos mucho más experimentados que hace 30 o 40 años. Todos hemos aprendido, y yo lo veo en la práctica cuando comparo las dudas que teníamos hace 40 años con las que tenemos hoy. América Latina también ha cambiado para mejor. Somos más conscientes de lo que tenemos que hacer que lo que éramos antes. Hoy nadie discute que tenemos que tener equilibrios fiscales, que hay que combatir la inflación, que hay que seguir adelante. Hoy tenemos macroeconomías más sanas, y somos mucho más experimentados que lo que éramos antes.
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