El Comercio, Perú
10 de mayo de 2026
Cuando, en la segunda vuelta, Roberto Sánchez acuse a Keiko Fujimori de candidata del sistema y de Lima; ella prometerá el orden que no encarna la campaña de su rival.
?El antivoto más grande en el Perú no es contra Keiko, es contra Lima?, me dice el periodista y analista político español Román Cendoya. Keiko niega que sea su estratega cada que se lo han preguntado, pero lo considera como un buen amigo cuyos consejos escucha con atención. La versión de Cendoya es igual a la de ella. ?Lima ha cambiado políticamente desde Castillo, pero el odio hacia Lima y todo lo que ella implica como centro del sistema, no ha cambiado?, remata Román.También conversé con el politólogo Rodrigo Barrenechea, quien acertó en su predicción de que, a pesar de haber crecido la identificación ciudadana con la derecha al punto que muchos creyeron en una segunda vuelta entre derechistas, el clivaje entre Lima y el resto del Perú iba a lanzar contra Keiko a un candidato que encarnara el antilimeñismo de izquierda. Le pregunté a Rodrigo si coincidía con la frase de Cendoya sobre el antivoto de Lima. ?Es correcto. Ahora bien, hay un clivaje social que es ese entre lo que yo llamo Lima y la periferia, o lo urbano y lo rural; pero además hay un clivaje político que se activa cuando entran a tallar el fujimorismo y el antifujimorismo. Y te voy a decir algo que sonará extraño: el fujimorismo incrementa la polarización política pero modera la polarización social?. Rodrigo se explica: ?El recuerdo de Alberto Fujimori está presente en la periferia del país. Keiko no es ?la candidata limeña?, ese es López Aliaga. Keiko y Sánchez compiten por votos rurales. López Aliaga quiere anular votos rurales. Imagínate si el enfrentamiento fuese entre Sánchez y López Aliaga en segunda vuelta. La polarización sería total?. Keiko tiene votaciones destacables en varias regiones, sobre todo en la Costa Norte y el Oriente. Uno de sus retos es cómo poner en escena el encuentro con sus bases en regiones que le sean hostiles.Pregunto a Barrenechea si, como en el 2016, Keiko podría dar señales hacia el centro para disminuir su antivoto. ?No creo que esté en condiciones de intentar lo del 2016, no tendría credibilidad. En su posición, no tiene sentido convencer a la gente de lo que no eres; lo que tiene sentido es mostrar cuáles pueden ser tus virtudes siendo lo que eres. En su caso, está esa promesa de orden frente al desorden que pasamos estos años y que ya asoma en la campaña de Sánchez cuando en las tensiones con Antauro [Humala]?. He ahí una clave de lo que se viene y que puede instalarse más allá de lo ideológico y del clivaje social: la rivalidad entre una candidata que, más allá de declamar el orden como promesa, buscará exhibirlo en su entorno y en sus gestos; frente a un candidato que tiene que manejar una alianza entre partidos, caudillismos e independientes de izquierda que se le pueden ir de las manos.?El orden no es el fin?Lo ideológico ha perdido peso emocional, pero sin duda alentará la polarización. ?Keiko se equivocaría si traza una línea, como lo hace Fernando Rospigliosi, entre comunismo y anticomunismo. Esa no será la polarización principal?, me dice Barrenechea. Cendoya tampoco se entusiasma con la polaridad netamente ideológica. Confía en que la promesa de orden rinde mejor. ?El orden es transversal y en la campaña se podrá ver desarrollado en salud, en educación, en seguridad?. Le comento que los candidatos militares también prometían orden. ?Prometían orden como fin, pero el orden es el medio, no es el fin. Necesitamos orden como el medio para lograr lo que queremos?.A favor de Keiko está ?perdonen la crudeza? la muerte de su padre en setiembre del 2024. Alberto Fujimori es ahora memoria y acervo de Fuerza Popular, un capital político que Keiko y su entorno dirigencial pueden administrar. Ya no es una presencia impredecible, con ideas, cohorte y colaboradores ajenos a Keiko, que se le iban de las manos. Cendoya me mencionó tres acontecimientos en la vida de Keiko que la han hecho madurar y adquirir mejor dominio de sí misma. Coinciden exactamente con los tres acontecimientos que menciona Martín Tanaka, insospechable de keikismo, en un post en X.¿Cuáles son los tres hitos íntimos del quinquenio keikista según Cendoya y Tanaka? Son estos: la carcelería que sufrió por el Caso Cocteles, su divorcio de Mark Vito Villanella y la muerte de Alberto. Tres pérdidas que, en la dialéctica vital, le han hecho ganar aplomo. La suma de esos hitos merece un ?storytelling? personal que es algo que ?humaniza? a un candidato mucho más que la emoción o espontaneidad que le ponga a su discurso político. Keiko hablará más de sí misma.Keiko podrá compartir más de sí misma y no solo las incidencias de sus giras proselitistas, que graba y difunde en sus redes. A diferencia del 2021, ahora le da más importancia al Facebook, la red más popular en el Perú, desestimada por muchos entusiastas del TikTok. En el 2021, Castillo reinó en el FB y en los grupos de WhastApp promocionados allí. La campaña keikista no quiere dejar ese reino al neocastillismo. En Facebook y en cualquier otra red, eso sí, no se gana con puro equipo sino con participación espontánea (si no hay eso, no hay nada). El aprendizaje de Keiko no solo tendrá que ser de sus tres derrotas, sino de los aciertos de sus tres vencedores. A menos que tenga vocación de tropezar con las mismas piedras.