Colombia se volvió un país ‘más difícil’ para la inversión
En Colombia no solo se está invirtiendo cada vez menos, algo que va en contravía del crecimiento económico, sino que las condiciones de financiamiento son más costosas debido a que los inversionistas extranjeros ven mayores riesgos en el país
En Colombia no solo se está invirtiendo cada vez menos, algo que va en contravía del crecimiento económico, sino que las condiciones de financiamiento son más costosas debido a que los inversionistas extranjeros ven mayores riesgos en el país. El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana analizó la evolución conjunta de estas variables en países de la región como Colombia, Perú, Chile y Brasil, y concluyó que en la economía local se ha dado la mayor caída de la inversión y también es percibida como la de mayor riesgo. "Cuando un país invierte, acumula capital productivo y mejora su capacidad de generar ingresos en el futuro. Sin embargo, esta capacidad no depende únicamente de la voluntad de invertir, sino de las condiciones en las que el país puede financiarse. En contextos de mayor incertidumbre o deterioro fiscal, el acceso al crédito puede encarecerse, afectando directamente la dinámica de inversión", manifestó Mauricio Salazar, director de la entidad. De un lado, el estudio resalta que la inversión de Colombia, medida por la formación bruta de capital fijo -la cual mide la inversión en bienes duraderos como infraestructura, maquinaria y equipo- cayó del 23,4 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2015 al 15,2 por ciento en el 2025, es decir, 8,2 puntos. En Perú, ese indicador pasó del 24,6 por ciento del PIB al 21,6 por ciento el año pasado, es decir, descendió 3 puntos; en Chile era del 25,6 por ciento del PIB en el 2015 y bajó al 22,7 por ciento, lo que supone 2,9 puntos menos; y en Brasil disminuyó 0,3 puntos al pasar de 17,4 por ciento a 17,1 por ciento en la última década. Según el análisis del Observatorio, Chile y Perú han mantenido niveles de inversión relativamente altos y estables dentro del grupo en los últimos años. Sin embargo, Brasil ha registrado niveles más bajos de manera persistente y Colombia pasó de estar cerca de los países con mayor inversión a ubicarse en el nivel más bajo en el 2025. "Este deterioro es relevante porque reduce la capacidad de la economía para expandirse en el mediano plazo. La caída en la inversión no ha ocurrido en aislamiento. En paralelo, también se ha deteriorado la percepción de riesgo del país", explicó Salazar. De otro lado, el Observatorio midió la evolución de la prima de riesgo en estos cuatro países a través del Emerging Market Bond Index (Embi), indicador que refleja la prima que exigen los inversionistas para prestarle a economías emergentes y que, cuanto mayor sea, más elevada es la tasa de interés y los costos de financiamiento para el país. Si bien buena parte de los últimos años Brasil ha sido el de mayor riesgo dentro del grupo, la tendencia cambió a partir de enero del 2022, cuando Colombia empezó a percibirse más riesgosa, situación que se ha mantenido hasta hoy. Entre tanto, Chile y Perú han presentado los niveles más bajos en toda la serie. "Colombia debe pagar tasas de interés más altas para financiarse, tanto en el sector público como en el privado. Este cambio refleja un deterioro en la confianza de los inversionistas sobre la estabilidad macroeconómica. Si esta tendencia se mantiene, enfrentará un escenario de menor crecimiento potencial y mayores presiones sobre sus finanzas públicas", añadió. Adicional a ello, esta situación está llevando a que se ahonden los problemas fiscales del país, pues un mayor riesgo implica tasas de interés más altas para el Gobierno, lo que a su vez incrementa el costo del servicio de la deuda. En total, la deuda bruta llegó al 64,4 por ciento del PIB en el 2015, el nivel más alto registrado desde 1999 y solo superado durante la pandemia del covid-19, cuando alcanzó el 65 por ciento. Además, Colombia es el cuarto país emergente en el mundo con el interés de deuda más costoso, si se mide por la tasa de los bonos soberanos a 10 años denominados en dólares, según un análisis del equipo de Investigaciones Económicas del Banco Popular. A esta situación también se suma que la economía enfrenta una elevada inseguridad jurídica, con trámites prolongados, inestabilidad normativa y fragmentación institucional, lo que, según un reciente análisis del equipo de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, encarece proyectos, retrasa decisiones y deteriora la competitividad. "Mientras ese entorno no cambie, recuperar la inversión que el país necesita será significativamente más difícil. La complejidad regulatoria, la volatilidad normativa y la fragmentación institucional se han consolidado como un impuesto invisible que encarece, retrasa y, en muchos casos, impide la materialización de inversiones que el país necesita", se puede leer. El informe de Corficolombiana resalta que una empresa en Colombia debe dedicar, en promedio, 5.237 horas al año a trámites, lo que equivale a más de dos trabajadores a tiempo completo, según el Índice de Burocracia del Adam Smith Center for Economic Freedom (2025). Además, señala que durante la última década, los procesos de consultas previas, licenciamiento ambiental y permisos sectoriales, combinados con cambios frecuentes en las reglas de juego y una fragmentación institucional, han constituido limitaciones estructurales para la inversión.