‘Suspender el contrato con Canacol pone en riesgo la viabilidad del negocio’: Cerro Matoso
Si bien los precios han subido un poco, nos ha pegado bastante duro la revaluación del peso: el impacto en el primer trimestre fue de 4 millones de dólares
Si bien los precios han subido un poco, nos ha pegado bastante duro la revaluación del peso: el impacto en el primer trimestre fue de 4 millones de dólares. Nosotros hicimos el presupuesto con un dólar sobre los 3.900 pesos.
LINA QUIROGA RUBIO REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS DEIQUI@ELTIEMPO.COM
La intención de Canacol Energy de cancelar sus 19 contratos de gas natural en Colombia tiene en alerta máxima a 12 empresas. Una de ellas es Cerro Matoso, que depende en un 80 por ciento de los volúmenes que le suministra esta compañía canadiense. Si prospera esta solicitud, que se evalúa por estos días en el Tribunal del Banco del Rey de Alberta (Canadá), la minera estaría en riesgo de frenar sus operaciones en el departamento de Córdoba. En diálogo con este diario, el presidente de Cerro Matoso, Ricardo Gaviria, aseguró que la interrupción de la operación no solo implicaría daños estructurales irreparables por 310 millones de dólares, sino que le costaría al país cerca de 3.000 millones de pesos diarios en regalías e impuestos perdidos. "La cancelación de ese contrato no solo representa un riesgo económico para el país, sino un problema social tremendo", advirtió. Así mismo, Gaviria detalla cómo se ha comportado la operación de la empresa tras pasar a manos de CoreX Holding, su nuevo dueño desde finales de 2025. Una producción de níquel que sigue a la baja los ha retado a buscar nuevas alternativas de abastecimiento de mineral fuera de Colombia. ¿Cuáles son las consecuencias de cancelar el contrato de gas con Canacol Energy? El contrato para el suministro de gas que tenemos con Canacol vence en 2029; que la compañía decida suspenderlo pone en riesgo la viabilidad del negocio porque, si la operación se detiene, los dos hornos se dañan. Esa empresa nos suministra el 80 por ciento del gas que necesitamos. Lo complejo de nuestro negocio es que debemos trabajar las 24 horas del día sin parar; si la operación se detiene, los hornos se enfrían y eso puede causar daños graves y estructurales en los equipos. La reparación de un horno nos puede costar 550.000 millones de pesos, y la del otro, más de 700.000 millones de pesos. Estamos hablando de alrededor de 310 millones de dólares, una cifra que este negocio no tiene la menor posibilidad de pagar. Por supuesto, esto pone en riesgo a toda la compañía. Aquí somos 2.000 empleados directos, y cada puesto encadena cuatro o cinco personas adicionales. Eso significa que unas 10.000 familias viven, de una u otra manera, de Cerro Matoso. Además, si la operación se suspende, el país pierde unos 3.000 millones de pesos diarios entre regalías, impuestos, compras y suministros de servicios. La cancelación de ese contrato no solo representa un riesgo económico para el país, sino un problema social tremendo. ¿Están adelantando conversaciones con Canacol Energy para encontrar una solución? Hemos estado en conversaciones con Canacol durante los últimos siete meses. La empresa no nos ha despachado las cantidades comprometidas, pero hemos mantenido el diálogo con ellos y con otros proveedores para compensar ese incumplimiento. Las conversaciones han sido profesionales, de cliente a proveedor; por eso fue una sorpresa la solicitud que hicieron ante un tribunal en Canadá para cancelar todos sus contratos de suministro de gas en Colombia. Sabíamos que tenían dificultades financieras que afectaron el mantenimiento de sus campos, pero no esperábamos esta decisión mientras estábamos negociando. Si el tribunal acepta su petición, el proceso deberá pasar luego por la Superintendencia de Sociedades. Si eso prospera, muchas empresas quedaremos en el aire, pues nos quedaríamos sin el gas necesario para seguir operando. Hemos sido clientes de Canacol desde 2012 y, en este mundo de los negocios, romper las conversaciones no es la opción; hay que seguir dialogando, entender las diferencias y buscar soluciones. ¿Qué otras opciones tiene la empresa para reemplazar ese gas de Canacol? Cerro Matoso necesita 19.000 MBTU (millones de BTU) cada día para operar. Nos tocaría reemplazar ese gas con importaciones, pero no tenemos la seguridad de contar con la cantidad necesaria ni de obtenerla de manera oportuna. Además, los costos son tan extremadamente altos que el negocio no podría asumirlos. ¿La llegada del fenómeno de El Niño complicaría aún más esta situación? Con la posibilidad de que llegue El Niño, las térmicas de gas tienen que empezar a funcionar a su máxima capacidad. Esto significa que la escasez de gas para las industrias como las nuestras va a ser aún mayor. ¿Cómo ha sido la operación de la empresa con el cambio de dueño en 2025? A pesar de que el año pasado tuvimos unos precios superbajos, logramos una caja positiva relativamente baja de 5 millones de dólares. En el arranque de 2026 tuvimos que apretarnos el cinturón para reducir 25 millones de dólares en costos para no presentarle al nuevo dueño un presupuesto con una caja negativa de unos 20 millones de dólares por los bajos precios. Ese recorte lo logramos reajustando contratos, reduciendo alcances y tomando algunos riesgos controlados. ¿Cómo ha sido la recuperación de los precios? Están mejor. El año pasado estuvieron alrededor de los 16.000 dólares en el London Metals Exchange (LME) y actualmente se mueven en un rango de 18.000 a 19.000 dólares por tonelada. Sin embargo, a nosotros no nos pagan eso; nos aplican un descuento grande porque producimos níquel contenido en ferroníquel. En el primer trimestre de 2026 nos fue bien tanto en costos como en producción. Si bien los precios han subido un poco, nos ha pegado bastante duro la revaluación del peso: el impacto en el primer trimestre fue de 4 millones de dólares. Nosotros hicimos el presupuesto con un dólar sobre los 3.900 pesos. Lo único que pagamos en dólares es el gas —aproximadamente 30 millones de dólares al año—; el resto de los gastos son en pesos. ¿Qué expectativas de producción tienen para 2026? Hasta el 2014 producíamos 50.000 toneladas de níquel; luego, la producción se mantuvo en un promedio de 40.000 toneladas durante los siguientes 10 años. El año pasado cerramos en 36.400, y este año la meta es de 32.100 toneladas. Actualmente debemos procesar la misma cantidad de mineral en la planta para producir una cantidad menor de níquel. Eso no es fácil y nos obliga a buscar más eficiencias porque el grado del mineral se ha reducido. Hace 40 años, cuando arrancamos, obteníamos 32 kilos de níquel por cada tonelada de mineral extraída; hoy en día, ese grado es del 1,2 por ciento debido al ciclo natural de la mina. ¿Qué medidas están implementando para contrarrestar ese menor grado de níquel? La Agencia Nacional de Minería (ANM) nos entregó unos títulos que pedimos el año pasado en Planeta Rica, cerca de nuestra operación de Queresas y Porvenir. Contratamos una empresa para empezar a explorar, pero comenzaron a recibir extorsiones; por supuesto, la empresa se fue y nadie más quiere trabajar allá. También tenemos unos títulos entre Cauca y Nariño, pero en esa zona no podemos operar. En 2024 hicimos unas pruebas con mineral de Guatemala y nos fue bien; contamos con una autorización para importar medio millón de toneladas. Además, tenemos unos buques que se cargarán en Costa de Marfil para traer 54.000 toneladas de mineral. Lo negativo de estas operaciones es que no generan regalías para el país. Nosotros siempre hemos producido níquel contenido en ferroníquel, con una pureza de aproximadamente el 26 por ciento, que normalmente se va a los mercados asiáticos. Pero con estas importaciones hemos hecho pruebas para refinar mejor el producto y hemos logrado elevar ese porcentaje hasta el 31 por ciento. Con el mineral que traeremos de Costa de Marfil queremos llegar al 34 por ciento o 35 por ciento, lo que nos permitiría acceder a mercados europeos —principalmente Francia, Alemania y España— que producen acero inoxidable. Con esto, disminuiremos las cantidades que enviamos a Asia. ¿Cuáles fueron las consecuencias de los bloqueos que sufrieron en marzo por el paro minero? Las pérdidas sumaron 6 millones de dólares en 12 días, además de 280 toneladas que no se pudieron exportar. ¿Cómo les impactó el impuesto al patrimonio que tuvieron que pagar en abril y mayo? La primera cuota fue de aproximadamente un millón de dólares y una cantidad similar para la segunda. Todo esto impacta los resultados de la empresa. Si ese impuesto se cae, esperamos recuperar esos recursos. Afortunadamente, siempre hemos mantenido buenas relaciones con la Dian. ¿Cómo se están preparando para el fenómeno de El Niño y una posible escasez de gas natural? Estamos mirando otras opciones de gas. Tenemos la ventaja de contar con un gasoducto propio y hay unos pozos cercanos a Planeta Rica que iniciarán pruebas pronto. Estamos hablando con la empresa La Luna-Captiva para que se conecten al tubo, realicen esas pruebas y puedan declarar la comercialidad de ese gas. ¿Qué esperan del nuevo gobierno que asumirá en agosto para el sector minero? Hay una cantidad de decretos y resoluciones que se han expedido, pero se deben revisar para determinar si es conveniente que continúen. También es necesario que el Gobierno hable bien de la industria; es fundamental articular conversaciones directas porque los negocios de este sector son de largo plazo. Entre esas decisiones están las referentes al impuesto al patrimonio y las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (Appa), ya que este tipo de figuras van a complicar las operaciones en el territorio.