Martes, 12 de Mayo de 2026

El segundo lugar decide la elección

ColombiaEl Tiempo, Colombia 12 de mayo de 2026

Víctor Muñoz
En 2022, las cinco firmas encuestadoras que hoy, tras la Ley 2494 de 2025, siguen publicando mediciones, fallaron en una variable decisiva: quién acompañaría a Gustavo Petro en segunda vuelta

Víctor Muñoz
En 2022, las cinco firmas encuestadoras que hoy, tras la Ley 2494 de 2025, siguen publicando mediciones, fallaron en una variable decisiva: quién acompañaría a Gustavo Petro en segunda vuelta. Rodolfo Hernández fue subestimado por más de diez puntos. Nadie lo vio venir. El resultado fue una sorpresa que cambió la historia política del país. Hoy el escenario parece más cerrado. Iván Cepeda lidera con comodidad, alrededor del 37%, pero está a trece puntos del umbral necesario para ganar en primera vuelta. Por eso, salvo un cambio excepcional, la elección irá a segunda vuelta. Y la disputa central ya no es quién llega primero, sino quién ocupa el segundo lugar. Abelardo de la Espriella aparece segundo. Paloma Valencia lo sigue, con una brecha que varía entre uno y nueve puntos según la firma encuestadora. Esa diferencia es relevante, pero no definitiva. La definición estará, en buena parte, en las regiones. Los datos de abril muestran que Cepeda registra desempeños similares a los de Gustavo Petro en 2022: fuerte en el Pacífico, con cerca de 54,7%, y sólido en el Caribe, alrededor de 49,2%. Su punto débil parece estar en Bogotá, diez puntos por debajo de lo que Petro obtuvo. Abelardo y Paloma tienen electorados muy distintos al de Rodolfo Hernández, quien en 2022 fue fuerte en los Santanderes. Abelardo le toma una ventaja considerable a Paloma en el Caribe, cercana a veinte puntos, y compite de forma pareja en el Pacífico. Paloma muestra mejor desempeño relativo en el Eje Cafetero, el Centro Oriente y el Sur Oriente. Sin embargo, por ahora esas regiones no parecen alcanzarle para compensar la brecha del Caribe. Bogotá puede ser decisiva. En primera vuelta, porque podría definir si el rival de Cepeda será Abelardo o Paloma. En segunda vuelta, porque parece ser el único gran territorio cercano al petrismo donde Cepeda no logra una posición dominante. Quien interprete mejor el voto urbano, joven, de opinión y de clase media puede cambiar la contienda. Hay dos variables que las mediciones suelen capturar mal. La primera es el voto vergonzante. En Colombia existe un porcentaje no despreciable de ciudadanos que no declara su preferencia real, sobre todo frente a candidatos que generan fricción social o reputacional. Ese voto no siempre aparece en los sondeos, pero sí puede aparecer en las urnas. La segunda es la redirección del voto menor. Claudia López y Sergio Fajardo suman juntos cerca del 5% de intención. Si ese electorado urbano, calificado y volátil migra en bloque hacia alguno de los tres candidatos con opción real, puede mover el tablero entre dos y tres puntos. Con márgenes tan estrechos, eso puede decidir quién pasa. Nada está escrito. En 2022 lo aprendimos de la forma más dramática. En 2026, con dos candidatos en lucha por el segundo lugar y un electorado activado como nunca desde 1990, la lección sigue vigente: muchas veces, la elección general no la define quien va primero, sino quien llega segundo a la primera vuelta.
Emprendedor, investigador, analista.
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