Martes, 12 de Mayo de 2026

Dos presidentes, un gobierno: Laura Fernández asume el poder y Rodrigo Chaves no lo deja del todo

Costa RicaLa Nación, Costa Rica 12 de mayo de 2026

Laura Fernández asume el poder acompañada por el líder que le da nombre al movimiento político que ella defiende: el chavismo. Se trata de una transición inédita para Costa Rica y con implicaciones que todavía son desconocidas.

"Aunque nos deje en la Presidencia, definitivamente usted seguirá siendo el rey".

Con esa frase cerró el último acto televisado del gobierno de Rodrigo Chaves, este miércoles, aún como presidente de la República.

Las palabras las pronunció Luis Carlos Monge, el periodista que trabaja desde 2024 como director de Información y Comunicación del presidente, y que continuará en el cargo con el gobierno de Laura Fernández.

La escena resumió una realidad política inédita que enfrentará Costa Rica a partir de este 8 de mayo: Chaves dejará el cargo, pero no el poder realmente.

El expresidente asumirá simultáneamente como ministro de la Presidencia, jerarca de Hacienda y coordinador del equipo económico en el gabinete de Fernández, quien promete dar continuidad al proyecto chavista.

No se trata de una transición convencional, sino de una convivencia inédita entre la nueva mandataria y el líder político que dominó el gobierno durante los últimos cuatro años, con una alta popularidad que se proyectó en la holgada victoria de Fernández en las últimas elecciones.

Dos figuras con legitimidad propia convivirán dentro del mismo Ejecutivo y, al menos hasta ahora, las fronteras entre el poder de una y de otro siguen siendo difusas.

Más que continuidad

La permanencia de Chaves en el centro del nuevo gobierno irá mucho más allá de una mera influencia informal sobre su sucesora, quien fue su ministra de la Presidencia y de Planificación, y que califica al expresidente como su mentor.

Como ministro de la Presidencia y jerarca de Hacienda, Chaves conservará influencia directa sobre la articulación política del Ejecutivo y la relación con la Asamblea Legislativa, además de manejar el presupuesto nacional y buena parte de las prioridades económicas del gobierno.

Esa combinación le permitirá mantener el control sobre algunas de las áreas estratégicas del aparato estatal, en un escenario poco frecuente para un ministro que apenas días atrás ocupaba el máximo cargo político del país.

La Constitución prohíbe la reelección presidencial consecutiva. Aun así, la permanencia de Chaves dentro del nuevo gobierno acerca al oficialismo —que se dice deseoso de cambiar ese impedimento legal— a una continuidad inédita en la historia reciente del país.

Legitimidad compartida

Chaves no solo mantendrá su influencia por los cargos que ocupará. Su peso también es político y simbólico.

La última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP-UCR), publicada este 6 de mayo, arrojó que tres de cada 10 costarricenses que dicen haber votado por Fernández habrían cambiado de decisión si la candidata no hubiese contado con el respaldo del mandatario saliente.

La campaña construyó una legitimidad compartida entre ambos liderazgos. La victoria de Fernández no solo representó el triunfo de la nueva presidenta, sino también una ratificación del proyecto chavista y de la figura del expresidente, que mantuvo su protagonismo durante todo el proceso electoral.

Aun así, Fernández también llega al poder con capital político propio. Ganó los comicios en primera ronda con casi la mitad de los votos válidos, y asume su mandato con el respaldo de una bancada oficialista mayoritaria que no se veía desde los años noventa.

La relación entre ambos resume la paradoja del nuevo gobierno: Fernández fue ministra de Chaves, e incluso volvió a serlo entre febrero y abril, cuando ya era presidenta electa; y ahora ella será quien encabece formalmente la administración con el exmandatario que impulsó su candidatura a su lado.

El politólogo Daniel Zovatto, director y editor de Radar Latam 360, catalogó la situación como una especie de diarquía. Dijo ver a un "rey" que "no abdica, sino que se corona de nuevo bajo otro título", en un reciente artículo de opinión publicado por varios medios, incluido el diario La Nación.

‘Dos presidentes’

Las señales de convivencia política de dos liderazgos ya empezaron a reflejarse dentro del propio oficialismo.

Pilar Cisneros, anterior jefa de fracción del gobierno y futura asesora ad honorem de Fernández, dijo en una entrevista con el Semanario Universidad que la relación entre Chaves y Fernández será la de "dos gigantes con mucho poder político que van a tener que consensuar".

En tanto, el exministro de Hacienda en la administración Chaves y relevo de Cisneros en el Congreso, Nogui Acosta, aseguró que no ve una "competencia" entre los liderazgos, pero sí una "complementariedad".

Eso lo dijo en una reciente entrevista con EF, en la que reconoció la dualidad de liderazgos a la que se enfrenta el oficialismo: "desde el punto de vista de la elección, es claro que doña Laura Fernández es la presidenta de Costa Rica", dijo. "Por otra parte, me parece que don Rodrigo sigue teniendo un liderazgo importante".

La percepción de un doble poder ya apareció hasta dentro del gabinete entrante, antes de asumir sus nuevas funciones.

El recién designado ministro de Justicia, Gabriel Aguilar —quien fue jefe de despacho de Rodrigo Chaves y ahora pasará al gabinete de Fernández—, aseguró pocas horas después de su nombramiento que primero debía conversar sobre un tema con "los dos presidentes", antes de divulgar su posición oficial al respecto.

Además, los 31 diputados oficialistas entrantes participaron en el último acto público de Chaves antes de traspasar el poder y le regalaron una cartulina con mensajes escritos a mano. El propio Chaves aclaró que, aunque "es gente queridísima suya", no serán "sus diputados" sino los de "Laurita", en alusión a la presidenta entrante.

Incluso al intentar marcar distancia, Chaves sigue apareciendo como el centro gravitacional del gobierno. Chaves ha insistido públicamente en que Fernández será su "jefa" dentro del nuevo gobierno y que trabajará bajo su liderazgo, pero la magnitud de las funciones que conservará, su peso político dentro de un movimiento que lleva su nombre y las propias referencias internas a un doble liderazgo mantienen la duda sobre cómo se distribuirá el poder real dentro de la nueva administración.

La figura del expresidente incluso parece nublar las fronteras entre liderazgo, gobierno y proyecto político de un oficialismo que se ordena, casi siempre, alrededor del economista y de su discurso desafiante contra sus críticos y sus contrapesos.

Cuánto se impregne el nuevo gobierno de ese estilo de Chaves es otra incógnita. Ha sido un tono efectivo con una gran parte de la población, pero incluso figuras del oficialismo como Cisneros reconocen que Fernández es una figura menos polarizadora y con un carácter diferente.

También quedará por ver cómo guiará Fernández a su nuevo equipo de gobierno, compuesto mayoritariamente por ministros y presidentes ejecutivos que trabajaron para Chaves en algún momento del cuatrienio.

Una convivencia inédita

La cercanía entre Fernández y Chaves fue una de las principales fortalezas electorales del oficialismo durante la campaña. Ahora, esa misma relación abrirá una etapa política inexplorada en la Costa Rica reciente.

Chaves concentrará una gran cuota de poder: un hecho que para algunos podría ser positivo a la hora de ejecutar decisiones; y, para otros, podría reducir más allá de lo deseable la distancia entre el gobierno y la figura política de una sola persona.

Fernández tendrá la autoridad constitucional y el respaldo electoral para gobernar. Pero Chaves conservará poder institucional, popularidad, protagonismo público y una influencia decisiva por las características de su liderazgo.

Pilar Cisneros incluso lanzó una advertencia a Fernández en la misma entrevista con Universidad de febrero pasado: "cuando llegue una decisión en la que doña Laura diga ‘esta es la forma’ y don Rodrigo diga que es mejor otro camino, tendrán que dirimir entre los dos".

La exdiputada también dijo que "sería muy torpe" si la presidenta no toma la ayuda de Chaves. "¿Quién es el que tiene los contactos? ¿Quién es el que tiene, digamos, como la visión del país? A ver, ella no la tiene. Bueno, la tiene, pero no la tiene jamás en la magnitud que tiene Rodrigo", dijo Cisneros.

La verdadera prueba comenzará cuando aparezcan los inevitables conflictos internos, los costos políticos y las decisiones difíciles asociadas con gobernar.

Costa Rica vive una transición presidencial, pero "dos presidentes" seguirán en la escena pública. Una que llega y otro que sale, pero solo en parte.

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