Rebeldes y perdones
Lo grave y preocupante es la frecuencia de esos subordinados cuestionando en medios o redes las decisiones del Presidente.
El disparador de esta columna fue la lectura del libro "Helar a Maquiavelo" de mi amigo el Cr. Ricardo Lombardo. Si bien el libro hace un juego entre el príncipe asesorado por Maquiavelo y episodios de la historia de nuestro país no pude dejar de hacer analogías con nuestro presente. Y no dudo en la falta que le hace a nuestro Presidente de un Nicolás Maquiavelo hablándole al oído cada tanto (aunque le sobran Rasputines).
De hecho los grandes líderes de cada país necesitan siempre una voz experta cerca que le aporte un grado de cordura y sentido político para evitar decisiones equivocadas o reacciones destempladas cuando "las papas queman". Desaparecidos los grandes referentes, ni Orsi ni sus ministros concitan ni el carisma ni el peso político para sentirse incuestionables. Y ¿qué estamos viendo a su alrededor?
Asistimos un día sí -y otro también- a pequeños actos de rebelión con ribetes mediáticos de funcionarios sometidos a jerarquía o que critican al "Jefe" en público o renuncias individuales o en masa .
Lo grave y preocupante es la frecuencia de esos subordinados cuestionando en medios o redes las decisiones del Presidente. Las más resonantes fueron a consecuencia de la visita de Orsi al portaaviones norteamericano USS Nimitz. Allí no sorprenden las críticas de Marcelo Abdala. Pero que algunos jerarcas como Juan Castillo que es subordinado directo y hasta propios legisladores frentistas como Andrade y otros hayan hecho públicas sus críticas. Queda la impresión general que estamos frente a un claro caso de falta de liderazgo y en la interna FA preparando un terreno para ir gestando un "gran cabeza de turco" bajo el sombrero de Orsi en caso que las cosas no vayan tal cual lo esperado. Y eso hasta genera un problema en filas de la oposición. Ud. dirá ¿por qué?
Es simple. El modelo progresista del FA ya empieza a mostrar sus errores de diseño. Su esquema básico es el aumento del gasto. Como el gasto no se puede financiar se acude a más impuestos y sacrificios por parte de la gente. Y cuando esta lógica se agota recurren al endeudamiento. Todo esto ya es verificable y se puede cuantificar. A ninguna oposición le interesa que una vez consolidada la caída total de aprobación de un gobierno, el oficialismo nos distraiga con culpas a una persona que todos sabemos no es el único responsable del desatino. Lo que debe quedar claro al ciudadano es el fracaso del modelo.
Volviendo al libro que inspira estas líneas, un Maquiavelo asesorando al Príncipe siempre priorizaría la unidad de su equipo evitando mostrarse frágiles ante sus súbditos. Un súbdito (no dijo: zurdito) que se rebela no es solo un transgresor, sino una amenaza directa a la estabilidad del Estado y la autoridad del príncipe. En sus obras, particularmente en El Príncipe, el enfoque ante la rebelión combina el realismo político con la necesidad de mantener el orden a toda costa.
La postura actual de Orsi si se quiere parece seguir consejos del estoico Marco Aurelio: "Perdonar no es debilidad. Es ser diferente al que causó el daño". Pero ni Orsi tiene la estatura del emperador ni yo tengo credenciales de Maquiavelo para aconsejar.
Haga lo que le parezca Sr. Presidente. En todo caso si Ud. "renuncia a alguien"... "que parezca un accidente".