Filibusterismo conyugal
El Prócer me cuenta, con una sonrisa pícara, que su mujer le cobró su promesa de viajar este año a París y lo instó a fijar una fecha para hacerlo
El Prócer me cuenta, con una sonrisa pícara, que su mujer le cobró su promesa de viajar este año a París y lo instó a fijar una fecha para hacerlo. "Mira, siguiendo el ejemplo del filibusterismo parlamentario que hemos presenciado recientemente, me defendí con un tsunami de indicaciones. Es que antes de hacerlo -le dije- debemos resolver varios asuntos. El primero es si viajaremos en una línea aérea normal o una low cost para reducir el gasto. Después, si nos haremos un chequeo médico antes de viajar para no tener una sorpresa de salud allá, considerando que ambos ya estamos achacosos. Luego, si nos alojaremos en un hotel o recurriremos al 'ya te abrí' o como quiera que se llame la mazamorra esa que sale más barata". "Prócer, se llama Airbnb", le corrijo. "!Eso¡", continúa, "y en ese caso pedirle ayuda a uno de nuestros hijos para contratarla, ya que me declaro inhábil para hacerlo por mí mismo. Además, decidir en qué barrio de París nos instalaremos. Seguidamente, si arrendaremos un auto, lo que nos permitiría visitar los alrededores con más facilidad, o nos movilizaremos de otra forma. Y así seguí con otras indicaciones que la dejaron abrumada y no me ha vuelto a hablar del tema. !Fue muy efectivo el filibusterismo conyugal", se ufana.
En eso su mujer irrumpe con una sonrisa y le dice: "Darling, tengo resueltas todas tus dudas, así que anda juntando los fondos para financiar el viaje", echando a pique su táctica filibustera.