FECh: el PC otra vez al frente
Si tanto se cree en la autonomía de las organizaciones sociales, ¿por qué tanto interés en que militantes del partido las dirijan?
Con indisimulado entusiasmo, la dirigencia comunista (partiendo por su timonel, Lautaro Carmona, y su secretaria general, Bárbara Figueroa) celebró el triunfo de Laura Mlynarz, militante de las JJ.CC., en la reciente elección de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh). Todo ello, cuando aún no se apagaba la polémica de esos mismos dirigentes con el Presidente Kast, quien acusó al PC de utilizar a las organizaciones sociales como herramienta política para "agitar las calles" luego de haber perdido el poder. Los dichos de Kast le valieron hasta imputaciones de "ignorancia" por parte de Figueroa, por supuestamente desconocer la "autonomía" del movimiento social. Pero parece, en realidad, curioso festejar la victoria de uno de los suyos en una federación estudiantil y al mismo tiempo atribuir un carácter casi aséptico a esas organizaciones. Después de todo, si tanto se cree en su autonomía, ¿por qué entonces tanto interesa que los militantes del partido asuman su control?
Lo cierto es que, por décadas, las federaciones estudiantiles han sido para el PC un espacio de poder y una cantera de nuevos liderazgos (desde Camila Vallejo a Jeannette Jara, Karol Cariola o Daniel Núñez, por nombrar algunos), perfectamente funcionales estos a las estrategias de la dirigencia nacional: la encarnación del concepto "un pie en la institucionalidad y otro en la calle". Se trata de una línea que, a la luz de sus primeras declaraciones, Laura Mlynarz (quien fue en lista conjunta con el Frente Amplio) se apronta a continuar, con un discurso que -coincidencia o no- resume todos los tópicos que en estos dos meses la izquierda ha levantado respecto del gobierno de Kast, la supuesta amenaza que este representaría y la necesidad de que los estudiantes salgan a enfrentarlo. Así, resulta más o menos anticipable que, en esta nueva etapa luego de dos años de parálisis (la anterior elección, en 2024, fracasó por falta de quórum), la FECh pasará a ser un actor más dentro de la oposición, presto a movilizarse para demostrar -parafraseando a la diputada Lorena Pizarro- que el Congreso "no lo resuelve todo".
Pendiente está saber qué eco tendrá este discurso en una ciudadanía que hoy revaloriza el orden y, luego del gobierno de Gabriel Boric, mira con escepticismo las proclamas de la izquierda. Al respecto, mucho se ha destacado el hecho de que esta elección FECh concitara los mayores niveles de participación en más de una década, con un 49,1%, según las cifras oficiales. Lo que no se dice es que, aun con ese supuesto récord, una clara mayoría de quienes podían votar no tuvieron interés en hacerlo. El dato debiera ser recordado y constituir un llamado a la prudencia para los nuevos dirigentes de la Federación cada vez que en los próximos meses declaren hablar y actuar en nombre de "los estudiantes de la Universidad de Chile".