¿Y el futuro?
Cuando en dos de las tres fórmulas presidenciales más opcionadas los candidatos son de 50 años o menos, la edad promedio en el país es 34 y la mitad de los colombianos adquirió uso de razón en el siglo XXI, el debate político debe encaminarse hacia lo que verdaderamente importa a la mayoría: el futuro
Cuando en dos de las tres fórmulas presidenciales más opcionadas los candidatos son de 50 años o menos, la edad promedio en el país es 34 y la mitad de los colombianos adquirió uso de razón en el siglo XXI, el debate político debe encaminarse hacia lo que verdaderamente importa a la mayoría: el futuro. La discusión decimonónica actual araña el pasado. Debemos conocerlo, pero no dejar que guíe decisiones a punta de odios y amores heredados. Afirmar que Santos se negó a un acuerdo para modificar el pacto de paz luego del triunfo del No en el referendo es anacrónico e inexacto: sí lo aceptó, yo participé, se acordaron decenas de modificaciones discutidas con el No a su texto, y el nuevo se ratificó por el Congreso como clara opción constitucional. Pero esa discusión es el pasado. El futuro en este asunto es acordar, antes del vencimiento de sus términos, la implementación final de los acuerdos como dice la carta, su no prórroga, y empezar a idear nuevos esquemas para futuras negociaciones. Es el fortalecimiento de la Fuerza Pública con pie de fuerza, inteligencia de IA, drones, reentrenamiento y movilidad. Es el tratamiento de delincuentes peligrosos a los miembros del crimen organizado, cuya única alternativa a la confrontación letal sea el sometimiento a la justicia. La JEP debe acabar en los tiempos acordados. Entretanto debe resolver lo pendiente con celeridad y ánimo de futuro, como fuente de no repetición. Insistir remolonamente en ser una draga del pasado en vez de horizonte para nuevos esfuerzos de paz genera desesperanza. Proponer la ya fracasada estatización es marchar hacia atrás. Promocionar el servicio de salud prestado por el Estado como novedad y cambio es abusar de la escasa memoria de las mayorías que no vivieron el ISS, sus colas, paseos de la muerte, robos en los contratos, apropiación de los aportes de los afiliados para financiar al Gobierno, y unas mayorías sin servicio de salud ni viabilidad pensional. Dar al Invías, ineficiente y opaco, otra vez el monopolio de la infraestructura borra del futuro la conectividad para la competitividad internacional y para la amenazada unidad nacional. Puertos devueltos a Colpuertos reviven la congestión y corrupción de hace cien años que no terminamos de erradicar. Trenes y celulares del Estado, tierras y medicamentos del Estado, apagones y guiñol indígena por cuenta del Estado son el pasado ya superado. Calificarlo como "cambio estructural" niega la posibilidad de una política pública de vanguardia, eficaz y focalizada en los vulnerables. Oculta el ánimo estalinista de controlar todo, sin que se solucione nada. Gastando como en el pasado, este gobierno afectó el futuro de las finanzas públicas. Por andar vendiendo logros en alcaldías y gobernaciones pasadas, y no ideas para el futuro, varios candidatos dejaron de ser viables. Asesinaron a otro con ciega violencia caduca. El ayer es Petro; el bloque de búsqueda; el Plan Colombia; la seguridad democrática; las Farc y el Eln; la descertificación de Trump; la Paz Total. El mañana es una fuerza multinacional antimafia; es cercanía a la larga transición venezolana; es construir en Washington, de aquí al 2028, un apoyo bipartidista pos-Trump para un moderno programa contra los cultivos ilícitos y de apoyo a sus tierras y cultivadores; es interdicción masiva sin pausa y compromisos medibles para bajar el consumo. Sin minería, petróleo, gas y carbón, el futuro no será próspero, no permitirá crecer, instalar las energías sostenibles, ni superar la pobreza y la inseguridad. El futuro es el gobierno de mujeres con mente abierta, competentes, modernas. El pasado es el de hombres, anacrónicos o machistas cerreros, que por el solo hecho de serlo se creen milagrosos. Consolidar liderazgos frescos para remplazar los que se parecen a los mustios de Gilberto Vieira, Manuel Antonio Sanclemente o José Hilario López es necesario para ir al mañana. ¡El futuro, sin timidez, si son tan amables!
Podemos construir un mejor mañana
Luis Carlos Villegas