IA y directorios: el criterio que viene
Hay una conversación que se repite en directorios de todo el mundo
Hay una conversación que se repite en directorios de todo el mundo. Cuánto invertir en inteligencia artificial, qué priorizar, cómo capturar valor y gestionar los nuevos riesgos.
BCG acaba de publicar una encuesta global a 625 CEO y directores, y los resultados deberían incomodar: el 61% de los CEO siente que su directorio está apurando la transformación con IA, mientras que los miembros del directorio con menos confianza en su conocimiento de la IA tienen más probabilidades de creer que sus organizaciones se están moviendo demasiado lento. Los datos sugieren que la ansiedad por no quedarse atrás podría estar reemplazando al criterio en la sala.
El desafío de fondo no es la velocidad. Es el encuadre.
Muchos directorios incorporaron la IA a la agenda. Pero incorporarla no necesariamente cambió la forma en que conversan, deciden o desafían supuestos. Mientras eso ocurre, la disrupción avanza. Tomemos lo que pasa con los consumidores: ya están cambiando la manera de buscar, evaluar y comprar.
IBM encontró que el 45% de los consumidores ya usa IA en su proceso de compra, y Morgan Stanley proyecta que hacia 2030 cerca de la mitad comprará online a través de agentes de IA. Cuando la decisión se desplaza hacia agentes inteligentes, las reglas cambian: las marcas competirán no solo por atención humana, sino por ser interpretables, confiables y recomendables para algoritmos. ¿Cuántos directorios discuten esto -o sus equivalentes en la intermediación financiera o la cadena de suministro- como un cambio estructural?
Cuando un directorio deja de delegar la IA a un área y la aborda de manera transversal, la conversación cambia. Cuando revisa estrategia comercial, analiza qué pasa cuando un agente intermedia la relación con el cliente. Cuando evalúa riesgos, considera qué vulnerabilidades abren los sistemas que deciden de forma autónoma. Cuando discute talento, se pregunta si la organización prepara a su gente para trabajar junto a máquinas que deciden. Y cuando se autoevalúa, se hace una pregunta que hoy casi nadie formula: ¿comprendemos, como directorio, colectivamente, lo que esta tecnología implica para nuestra industria y nuestro negocio?
Eso es lo que yo llamo criterio digital y de IA estratégico. Se desarrolla y evoluciona estudiando, desaprendiendo para aprender, pero también experimentando con estas tecnologías, en misiones de estudio y en dinámicas de directorio que desafíen la forma habitual de conversar sobre tecnología y negocio.
La IA va a transformar cada empresa. Los directorios que desarrollen criterio digital y de IA estratégico estarán mejor posicionados para gobernar esa transformación. No solamente desde la supervisión, sino desde la capacidad de desafiar, acompañar y co-construir hoy las decisiones que definirán el futuro del negocio.
"El desafío de fondo no es la velocidad. Es el encuadre".