El 40% considera que es difícil encontrar trabajo en el país
La Red de Ciudades Cómo Vamos realizó la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) Comparada 2025 con más de 20
La Red de Ciudades Cómo Vamos realizó la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) Comparada 2025 con más de 20.400 encuestas aplicadas entre octubre de 2025 y marzo de 2026 en donde se midió la satisfacción y la opinión de la ciudadanía frente a la salud, educación, empleo, pobreza y seguridad. "Los resultados de percepción envían un mensaje claro a quienes aspiran a la Presidencia de la República: el país no puede seguir pensándose únicamente desde lo nacional; es indispensable comprender las realidades y necesidades que emergen desde lo local. De igual forma, deben marcar la hoja de ruta de las próximas contiendas electorales territoriales, impulsando decisiones sustentadas en evidencia y propuestas que respondan a las necesidades y percepciones de la ciudadanía", manifestó Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos. Dentro de los principales resultados se resalta que dos de cada cinco colombianos considera que es difícil encontrar trabajo y en este indicador las mujeres y los jóvenes son más afectados. El 40% de la ciudadanía percibe que encontrar empleo es difícil. Los datos revelan que la informalidad sigue siendo una salida frecuente y, por lo tanto, consideran ligeramente más fácil emprender una actividad independiente que emplearse formalmente. Al detallar este indicador se resalta que las barreras son la falta de experiencia, insuficiente preparación académica y la ausencia de redes de contacto. Un dato que sorprende es que la Zona Bananera registra el mayor optimismo laboral del país, con 2 de cada 3 personas considerando fácil encontrar empleo, mientras que en Cali, Armenia, Cúcuta, Yumbo e Ibagué menos de 1 de cada 8 comparte esa percepción. "Lo que identificamos en los resultados es que en las ciudades donde es más difícil conseguir, es desde la percepción de que es más difícil conseguir empleo y en simultáneo emprender, son ciudades relacionadas con el eje cafetero, donde se identifican mayores brechas, pero particularmente en la región Caribe se identifica mayor progresión por emprender, que se relaciona mucho con los altos niveles de informalidad que existen en la región y se retroalimentan además con los niveles altos de vulnerabilidad económica que existen en la región Caribe. Así, a falta de conseguir puestos de trabajo, pero con la premura de la vulnerabilidad económica, se está tendiendo a auto emplearse", dijo Eliana Salas, directora de Cartagena ¿cómo vamos?. Entre tanto, las mujeres, juventudes y personas de estratos bajos enfrentan las mayores dificultades. En estos grupos, una de cada dos personas manifiestan haber tenido barreras para conseguir trabajo. Solo el 34% de la ciudadanía reporta que la situación económica mejoró durante el último año, con brechas significativas entre estratos altos (42%) y el resto de la población. Otra de las grandes preocupaciones que tiene la ciudadanía tiene que ver con la pobreza y la vulnerabilidad, ya que según el informe uno de cada cinco colombianos se percibe como pobre, pero un tercio de ellos vive en estratos medios y altos. El 19% de la ciudadanía se autopercibe como pobre. Un hallazgo relevante de la EPC 2025 es que el 33% de quienes se consideran en pobreza pertenece a estratos medios y altos, lo que sugiere limitaciones de la estratificación para reflejar la realidad económica de algunos hogares y la posible presencia de fenómenos de pobreza oculta o vulnerabilidad no visible. Territorialmente, cuatro de las ocho ciudades pertenecen a la región Caribe, encabezadas por Cartagena y Barranquilla. Un dato disruptivo: Ibagué, Tuluá y Yumbo registran las cifras más bajas de autopercepción de pobreza del país y, sin embargo, están entre las ciudades con menor optimismo económico y mayor percepción de dificultad para emplearse o emprender, revelando una desconexión entre identidad económica y confianza en el futuro. Por consiguiente, la inseguridad alimentaria refuerza este panorama: el 15% de los hogares reporta que algún integrante no pudo comer las tres comidas diarias en el último mes, y de estos, la mitad no se autopercibe como pobre, evidenciando una desconexión entre la percepción subjetiva y la vulnerabilidad real. "Lo que encontramos es que supera el 40%, particularmente en el caso de Cartagena. Sin embargo, sigue siendo un reto importante a nivel nacional. Es decir, tenemos ya a nivel nacional, elevando las conversaciones desde lo local, que normalmente se mueven los cómo vamos. Este ejercicio comparado trata de elevar las conversaciones en temas puntuales para que lleguen a un nuevo nivel de gobernanza o de agenciabilidad con las instituciones nacionales. Y aquí identificamos que es un punto importante focalizar tanto en pobreza como en vulnerabilidad alimentaria en la región calada", Salas. El área metropolitana de Bucaramanga (junto con Floridablanca, Girón y Piedecuesta) registra los indicadores más bajos de inseguridad alimentaria del país, mostrando que una gestión territorial articulada puede marcar la diferencia. Los gobiernos locales deben fortalecer la protección social para llegar a los hogares en situación de vulnerabilidad oculta que hoy quedan fuera de los sistemas de detección. "Encontramos que el 50% de las personas no comer las tres veces al día por no tener suficientes alimentos, la mitad no se considera pobre. Es decir, que sí hay un cambio dentro de la concepción de vulnerabilidad económica y la de vulnerabilidad alimentaria. Hay un juego ahí importante que hacer porque está trascendiendo a tratos y ya no queda solamente en la población más pobre, tanto objetivamente como subjetiva, sino que empieza a ser una conversación más ampliada", aseveró Salas. Y agregó: "Y es ahí donde entra la pobreza oculta. Ya encontramos personas de estratos 5 e incluso 6 que llega a ser más o menos el 7,5% del total de estratos 5, 6 que se identifica como pobre. Y ahí empezamos a ver temas de pobreza oculta". La salud es el tema número uno en la agenda ciudadana. La EPC 2025 revela que apenas el 50% quedaron satisfechos con la atención recibida. Las brechas son pronunciadas: los hogares de estratos altos acceden con mayor frecuencia a servicios privados o complementarios que mejoran su experiencia, mientras los de estratos bajos enfrentan las mayores dificultades. Por grupos etarios, a medida que aumenta la edad crece el uso de los servicios de salud, pero disminuye la satisfacción, algo que puede asociarse a la mayor demanda de atención especializada entre las personas mayores.