Jueves, 28 de Mayo de 2026

Una lectura muy interesada

UruguayEl País, Uruguay 28 de mayo de 2026

Quienes sostienen que la caída de Orsi en las encuestas es porque ha perdido apoyo del militante frentista más duro están buscando un efecto tan claro como pernicioso para el futuro del país.

El desplome del apoyo al presidente Orsi en las últimas encuestas viene generando todo tipo de lectura e interpretación. Algunos buscan alivio en que sería un fenómeno regional, tomando como elemento clave la caída que han sufrido mandatarios de otros signos como José Antonio Kast en Chile, o lo que pasa con Rodrigo Paz en Bolivia. Sinceramente, parece querer mezclar manzanas con peras, porque se trata de situaciones que no tienen punto de comparación.

Desde el gobierno se insiste con que debe ser un tema de mala comunicación de todo lo bueno que se estaría haciendo. Que hay un plan, y que solo hace falta acelerar. No se conforma el que no quiere.

Ahora, hay otra lectura que viene cobrando fuerza en ciertos ambientes intelectuales y de análisis politológico que no sólo es absurda, sino que tiene un interés muy marcado.

Hablamos de quienes sostienen que la caída en el apoyo al gobierno, se estaría dando entre los votantes más intensos del Frente Amplio, que estarían molestos porque la gestión de Orsi no es todo lo volcada a la izquierda que su gente quisiera.

Esta lectura no tiene ningún sustento fáctico concreto, más allá del deseo de algunos analistas y politólogos, de esos que vegetan en TV Ciudad, la UdelaR y otros nichos de extremismo ideológico, casi siempre financiados por el dinero del sufrido contribuyente.

Es más, el propio Ignacio Zuasnábar, experto de la empresa Equipos, ha sostenido de manera contundente la postura exactamente inversa. Que quienes se sienten más desencantados con el actual gobierno fueron quienes no estaban seguros a quien votar en la última elección, y a último momento se vieron seducidos por Orsi, y su tono de vecino campechano. Pero ahora, de golpe, se dan cuenta que para ser un buen presidente se precisa un poquito más que eso.

En su habitual columna dominical en este diario, Juan Martín Posadas hace una disección tan atinada como profunda de lo que es hoy el votante frentista, dividiendo entre los que llama "cubanoMaduristas", y los "seregnibatllistas". Según Posadas, "cuando se afirma que la caída de la aprobación del gobierno proviene de las filas de los cubanoMaduristas se incurre en un error de interpretación. Ellos están decepcionados, sí, efectivamente, pero nunca van a pronunciarse contra el gobierno ante el encuestador. La caída de la aprobación del gobierno hay que adjudicarla más bien al temor o preocupación que despiertan sus acciones en los seregnibatllistas."

La realidad es que los "cubanoMaduristas" nunca le tuvieron simpatía a Orsi, y su talante abierto. Ya en su gestión en Canelones le hacían la vida difícil por su apoyo a los barrios privados y a los emprendimientos bajo la ley de vivienda promovida. De hecho, muchos aspiraban a votar a Cosse en una interna donde están tremendamente sobrerepresentados. Y si terminaron cambiando su opción, fue porque José Mujica, en una de sus últimas jugadas al mejor estilo Cid Campeador, dijo aquello de "a Cosse no la conoce nadie en el interior".

Los "cubanomaduristas" pueden tragarse cualquier sapo, si es para acceder al poder.

El tema es que desde el día uno de la gestión de Orsi, palparon cierta debilidad de conceptos en el presidente, y creyeron que era cuestión de apretar lo suficiente, para lograr concesiones a su retrógrada forma de ver el mundo. Así han insistido por fuera de toda lógica con tonterías como lo del impuesto a los "ricos", los preavisos en despidos, o incluso los cambios a la reforma de la seguridad social.

Ahora, la lectura interesada que hacen sus agentes mediáticos, busca asustar al entorno de Orsi para que tenga algún "gesto", o tome medidas que puedan reconciliarlo con esa base de ultraizquierda, que todavía no se enteró de que sus ideas, y todos los países que las intentaron, son un fracaso. O sí, pero no les importa, porque ellos luchan por cuotas de poder político, no por el bienestar y el progreso de la sociedad.

Ahora hay que ver cómo reacciona Orsi y su entorno a esta presión que se palpa en la interna de su propio partido. Porque la realidad es que, si no resiste la presión, y termina haciendo concesiones a esta agenda "ultra", la economía del país se frenará todavía más, y su apoyo en las encuestas no tendrá piso.

Pero si decide ser fiel a su mirada, y cumplir más o menos lo que prometió en la campaña, la presión interna seguirá subiendo hasta niveles de asfixia. Un dilema muy serio, del que debe estar atento todo el sistema político. Faltan más de tres años, y el país se juega mucho en que el gobierno se sostenga firme.
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