Jueves, 28 de Mayo de 2026

Elegir al café colombiano

ColombiaEl Tiempo, Colombia 28 de mayo de 2026


Margarita Bernal
Cada vez que se acercan elecciones presidenciales vuelven las imágenes de candidatos recorriendo plazas de mercado, entrando a restaurantes populares, posando con una taza de café en la mano o sentándose a conversar alrededor de un tinto para encontrar puntos en común y acercar posiciones


Margarita Bernal
Cada vez que se acercan elecciones presidenciales vuelven las imágenes de candidatos recorriendo plazas de mercado, entrando a restaurantes populares, posando con una taza de café en la mano o sentándose a conversar alrededor de un tinto para encontrar puntos en común y acercar posiciones. Y aparece una inevitable pregunta: ¿por qué, siendo tan importante para Colombia, rara vez ocupa un lugar central en las conversaciones electorales? El café ha sido una de las grandes fuerzas económicas, sociales y culturales de Colombia. Hoy cerca de 550 mil familias cafeteras dependen de este sector, que tiene presencia en 23 departamentos y más de 600 municipios. Además, sigue siendo uno de los mayores generadores de empleo rural y una de las actividades agrícolas más importantes. Pero también representa una manera de pensar el futuro del campo colombiano. Hablar de café es hablar de vías terciarias, educación rural, conectividad, acceso a crédito, tecnología, formalización, salud, turismo, exportaciones y oportunidades para los jóvenes. Es hablar de cómo lograr que miles de familias puedan permanecer en el campo, en la Colombia rural, viviendo dignamente de su trabajo. Detrás de cada taza hay personas que siembran, recogen, secan, transportan, tuestan, preparan y sirven. Hay regiones completas cuya economía gira alrededor de la caficultura. Y ahí existe un capital político y social inmenso: desarrollo regional, tejido social, identidad cultural y estabilidad económica para muchas zonas del país. Por eso sorprende que en campaña quede reducido a la foto con una taza en la mano o en el escritorio, mientras pocas veces la conversación entra realmente en los retos que enfrenta el sector: relevo generacional, cambio climático, rentabilidad, seguridad rural, acceso a mercados y transformación productiva del campo. También está la discusión sobre el consumo interno y la necesidad de que el café colombiano deje de entenderse únicamente como materia prima para la exportación de café verde. Parte del reto está en generar más valor desde el origen, llevando al mundo cada vez más café tostado, transformado y construido alrededor de una narrativa de calidad, conocimiento, territorio y cultura. Mientras el café colombiano gana cada vez más prestigio internacional y se convierte en referente de sabor y calidad el país todavía tiene pendiente aprovechar y entender su enorme dimensión y oportunidades estratégicas. Tal vez por todo eso resulta tan paradójico que uno de los productos que más ha ayudado a construir a el desarrollo y la imagen de Colombia en el exterior, aparezca en campaña como mera utilería electoral, en lugar de convertirse en el punto de partida y el centro de una necesaria e importante conversación de presente y futuro del país. En el café colombiano hay esperanza y porvenir.
Comunicadora y consultora gastronómica.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela