El uruguayo hizo historia tras vencer a River con "morbo" incluido en la final del Apertura, cantó con la Mona Jiménez en el festejo y habló de la recomendación que le dio su hermano antes de fallecer.
Como en 2011 cuando lo mandó a la "B", Belgrano le aguó la fiesta a River Plate y se coronó campeón del Apertura argentino por primera vez en sus 121 años de historia. Parte fundamental de la consagración estuvo en la firmeza bajo los tres palos y en el consejo de un hermano que no está físicamente, pero que antes de dejar este mundo le recomendó a Thiago Cardozo (29) que debía abrirse camino en el fútbol argentino. El domingo celebraron la mitad de los cordobeses, pero también Steven (fallecido en 2023) y su papá, al que el arquero perdió a los 13 años cuando siendo un pibe dejó Juan Lacaze en busca de un sueño.
El arquero habló con Ovación sobre lo que significó el título con "morbo" incluido, cantó con la Mona Jiménez en los festejos y admitió que los momentos difíciles de su vida lo hicieron ser quién es hoy en día. El coaching mental y su acercamiento a la fe fueron claves.
Para que los uruguayos nos hagamos una idea ¿qué significa salir campeón con Belgrano en Argentina?
Realmente el campeonato se dio como si hubiese sido guionado. Si el hincha de Belgrano, que nunca había salido campeón en su historia, quisiera haberlo sido de alguna manera, ni se la hubiese imaginado tan ideal como se nos dio. Porque primero pasamos entre los ocho, nos tocó en octavos de final de visitante contra el clásico rival, les ganamos. Hacía como más de veinticinco años que no se le ganaba. Y bueno, ya rompimos con eso. Nos dio un envión anímico muy grande. Después Unión en casa, luego una semifinal con Argentinos y con la particularidad de ir siempre desde atrás, sobrepasando situaciones adversas. Y la ganamos. Y luego una final con River, con el morbo que tiene jugar contra ellos por el pasado.
Como cuando lo mandaron a la "B" en 2011...
Claro, aquel descenso. Para la institución Belgrano es algo inimaginable lo que se está viviendo. Incluso la gente está tan shockeada que no sabe cómo festejarlo. Luego del clásico era como que habíamos salvado el semestre. Como que Belgrano siempre se sintió por detrás de Talleres. Y en quince días le cambiaste la historia. Si lo llevamos a Uruguay es como que un grande gane la Copa Libertadores. Ahora en la cotidiana me cruzo con gente en la calle y se me pone a llorar en la cara, me recuerda a la familia que no está. Te empiezan a decir: "Toda la vida luchando, cómo me gustaría que esté mi hermano, mi papá, mi abuelo, para vivir este momento". Es una locura. Le cambiaste realmente la historia a un club.
¿Cómo fueron los festejos?
Mantengo lo de parece guionado, de tan perfecto, porque la final se dio en Córdoba y ahí nos empezamos a convencer de que estaba para nosotros. El día de la final era el Festival del Cuarteto, en el que iba a tocar La Mona Jiménez. Fuimos, bailamos y cantamos un par de temas. Al otro día hicimos toda la Circunvalación (es una autovía de 47 kilómetros que rodea completamente la ciudad), que se llama así porque Córdoba es un círculo, que se hace en unos 45 minutos y la caravana demoró ocho horas porque no podíamos avanzar. Y ahora ves en las redes a gente que te pide la firma para tatuarse, yo les digo que lo piensen bien, que sean conscientes, pero se lo hacen igual. Los argentinos viven el fútbol muy salado, el uruguayo es más pachorra, capaz el domingo a las seis de la tarde se queda en la casa tomando mate, el argentino te hace previa, se queda, hace after. En una entrevista previa al partido dijiste que te veías "campeón", ¿cuándo se dieron cuenta de que se podía?
Después de la semifinal con Argentinos, que la pasamos mal y pudimos ganar. Declaré eso y me la re jugué, si perdíamos estaba en todos los memes de River y Talleres.
Este año mantuviste el arco en cero en 11 de 21 partidos, solo recibiste 16 goles y atajaste un penal ¿a qué lo atribuís?
Desde que llegué a Argentina me sentí bien, llevo dos años, primero en Unión de Santa Fe y ahora en Belgrano, y ya salí campeón, quedar en la historia de un club no tiene precio. Se lo atribuyo a salir siempre de la zona de confort y a ir por cosas que uno siempre veía lejos. Todo es posible, los límites están en nuestra cabeza. El camino me ha fortalecido, no solo por lo futbolístico, también por lo personal. Con humildad. Hace un año y medio trabajo con un coach que es Giuliano Pagano, que es el mismo de Enzo Fernández, y ha sido clave para mí. Trabajamos mucho en lo mental. Él y un entrenador de arqueros de Unión, Rodrigo Llinás, que en la parte mental y de golero fue un gran apoyo, fueron claves. Y después mi familia, mi pareja que dejó su carrera de arquitectura para venir conmigo y mis hijos (Felipe y Luca).
Lo dijiste después del partido: te rompiste dos veces la rodilla, perdiste a tu viejo y a tu hermano, que te recomendó ir a Argentina ¿tenés cierta tranquilidad de haberle hecho caso?
Éramos de hablar mucho, en su momento me lo dijo porque la familia sufre cuando a uno lo critican y mi hermano me conocía, conocía de mi potencial y sabía todo el camino, él quería lo mejor para mí y me lo decía. Pero también si le hubiese hecho caso en un primer momento capaz que no pasaba los últimos meses que pasé con él en Uruguay. He logrado también una fuerte conexión con Dios, que no me inculcaron de chico, y a veces uno elige creer que todo lo que le pasa es perfecto y tiene una razón que después entendemos. A veces dejar en mano de Dios me da mucha paz y estoy en constante conexión con él porque creo que está en todos lados. Todo lo que me sucedió pude transformarlo en fortalecerme.
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¿De qué te aferraste cuando pasaste esos momentos tan difíciles y aún no tenías el apoyo del coaching ni de la fe?
Cuando tenés una familia creás un propósito. Tener hijos te da una fortaleza tremenda. Cuando sucedió lo de mi hermano mi mujer estaba embarazada (de Felipe, tiene tres años). Me agarré de ahí, pero también fue un año duro porque fue el último año en Peñarol, se me señaló hasta por demás y cuando había que cortar cabezas creo que fui un punto fácil de agarrar.
Hablando de Peñarol, ¿lo seguís? ¿volverías? Lo miro, salvo cuando son partidos muy tarde. Sí volvería porque es mi casa, pero hoy lo veo muy lejos. No se sería una revancha pero si ya no soy ese punto fácil de agarrar.
¿Pensaste que le había a ir tan mal en la Libertadores 2026?
Acá me están agarrando para la joda porque yo decía que Peñarol iba a clasificar primero. Me sorprendió sí, porque tiene un buen equipo y le tenía fe. Pero esos momentos en que nada sale es difícil de salir, es todo energía. También pesa mucho estar en un año político. Esos años son jodidos, mi último año fue político y nunca le va bien cuando es así, todos sabemos el poder que lleva ser presidente de Peñarol.
La revancha la tuviste en Belgrano y cuando termina el partido te fundís en un abrazo con Federico Ricca, ¿qué te dice al oído y cuál es tu relación con él?
Los dos somos de Colonia, yo de Juna Lacaze y el Tararias, tenemos mucha gente en común y una gran relación que se fortalece cuando estás lejos de el país. El abrazo muy lindo, él me nombra mi camino hasta acá, todo lo que había pasado, y cuando te lo dice otra persona que te quiere, te quebrás.
Raw Html- ¿Hubo algún mensaje que te sorprendió?
- Me escribió el presidente de la República, Yamandú Orsi. Me re sorprendió. Me dijo que veía los partidos, que festejó los goles con sus hijos, y que era un orgullo para el país. Para peor le clavé el visto, recién hoy, que pasaron dos días, se lo contesté.
¿Hiciste alguna promesa?
Si ganábamos la semi prometí que me iba a hacer claritos.
Poco jugado, ¿no te arriesgaste a pintarte el pelo de azul?
Era un papelón, me mata mi mujer. Antes, en el clásico prometí que iba estar dos semana sin mate, fue durísimo, después de que la dije hubiese preferido el pelo azul. Y ahora, por ganar la final, dije que iba a hacer una joda con unos amigos, y además me voy a tatuar, aún no sé qué.
Este sábado vuelven a jugar por Copa Argentina ante Gimnasia de Jujuy, ¿qué esperás de este partido?
Estamos con la resaca de los festejos todavía, entre eso y el calendario con el parate del Mundial, es matador jugar este partido, pero hay que afrontarlo con profesionalismo, pensando que da la chance de estar a seis partidos de poder ganar otro campeonato. Esperamos ganarlo.