Lo que se esperaría de la primera cuenta de Kast
Más allá de los errores cometidos (el cambio de gabinete a pocas semanas del inicio del Gobierno es una prueba de ello) y la baja en la aprobación ciudadana, el desafío por el cual fue electo sigue vigente, quizá incluso más que hace algunos meses.
Hace cuatro años la primera Cuenta Pública del Presidente Gabriel Boric, entre otras materias, ponía énfasis en la importancia de apoyar el proceso constituyente -las líneas centrales del proyecto refundacional ya estaban trazadas-; apostaba en materia económica por la equivocada receta en que el protagonista era el Estado -ello es lo que finalmente subyacía en su anunciada reforma tributaria, en las nuevas cargas para el sector privado, en una multiplicación de programas financiados con fondos públicos en los más distintos ámbitos y en los anuncios de nuevas empresas estatales-; en su controvertida política identitaria, y en un extraviado y poco coherente discurso sobre seguridad.
Leer hoy ese texto de Boric resulta revelador para explicar algunas de las razones del deterioro económico y la crisis de empleo que afectan al país: la expresión "sector privado" solo aparecía una vez en el discurso, mientras que el concepto "crecimiento económico" no fue, en esos términos, mencionado. "Estado", en cambio, se dijo más de veinte veces. Una muestra más de que errores gruesos de diagnóstico y recetas trasnochadas pueden terminar marcando no solo a una administración, sino condicionando el bienestar futuro de la población. Y es que las rectificaciones que se hicieron con posterioridad a la derrota en el plebiscito del proyecto propuesto por la Convención no fueron suficientes para torcer una tendencia marcada a fuego en ese inicio del gobierno.
Mañana, en la primera Cuenta Pública de José Antonio Kast, se espera una orientación muy distinta. En su entrevista de hoy en el cuerpo de Reportajes sostiene que lo que quiere "plantear es un llamado a la esperanza". Y tiene razón, pues más allá de los errores cometidos (el cambio de gabinete a pocas semanas del inicio del Gobierno es una prueba de ello) y la baja en la aprobación ciudadana, el desafío por el cual fue electo sigue vigente, quizá incluso más que hace algunos meses (ver, por ejemplo, las últimas cifras de empleo).
En lo fundamental su discurso de mañana debiera procurar revertir esa mirada de hace cuatro años: apostar por la iniciativa privada y la creación de empleo; por un adecuado control del gasto público; por un Estado eficiente que sea capaz de responder mejor a las demandas sociales y colocar centro de la agenda las acciones encaminadas a recuperar la seguridad pública. Si bien la necesidad de reimpulsar la economía es urgente, ello no puede implicar que las otras áreas de la gestión que están en directa relación con la ciudadanía queden con menor visibilidad.
Hasta ahora, el justo equilibrio no se ha logrado, y se esperaría que en su discurso el Presidente Kast dé una visión global de las distintas transformaciones que se pretende impulsar.
Seguridad y economíaEn el ámbito de la Seguridad, que se ha anunciado ocupará gran parte del discurso de mañana, no se trata de "inventar la rueda", sino que se necesita sobre todo robustecer las instituciones pertinentes, como Carabineros e Investigaciones, Gendarmería, el Servicio Nacional de Reinserción Juvenil, el Servicio Nacional de Migraciones, el Servicio Nacional de Aduanas, el Servicio Médico Legal y aplicar las normas ya existentes. No volver a fojas cero, entendiendo que es una política de Estado, y concentrarse así en definir las prioridades y encarar los desafíos operativos y de gestión que permitirán lograr avances concretos. Aquí, cabe reiterar una vez más que existe muy poco margen para la improvisación y las dilaciones, pues el gobierno del Presidente Kast fue elegido principalmente para esto.
Si bien con el nuevo ministro del ramo se percibe una mejora en la forma de enfrentar la inseguridad, cabe seguir profundizando en el futuro. Debe transmitirse con fuerza que hay una autoridad a cargo del tema, para lo cual se requiere generar confianza, aunar voluntades y ser capaz de convencer de que pese a las inevitables dificultades, se va por el camino correcto.
Un llamado a la oposición a contribuir de buena fe al proyecto de Reconstrucción sería también bienvenido. Hasta ahora se ha visto en gran parte de la izquierda un afán de acudir a meras consignas para rechazar toda una reforma, lo que más parece una manera de eludir el debate sobre el pobre desempeño económico de la administración Boric y evitar asumir sus propios errores. Propuestas serias y técnicamente sustentables es lo que se esperaría de una oposición que aspira en el futuro volver al poder.
No se puede confiar en tener resultados distintos si se aplican las mismas recetas que han sido las que han generado los problemas por los que hoy atraviesa el país. Por ello, ¿cuál es su propuesta para retomar la senda del crecimiento económico y aumentar la generación de empleo?; ¿están dispuestos a recortar los gastos que hace el Estado y eliminar una serie de programas mal evaluados?; ¿qué proponen para hacer más atractiva la inversión tanto extranjera como nacional en el país?, son algunas de las preguntas que se esperaría pudiera responder la oposición en el Senado.