Rodrigo Núñez trabaja en una carpintería de aluminio, se levantaba a las dos de la madrugada a entrenar y terminó tercero en una competencia extrema que equivale a cinco Ironman continuos. Va por más.
Durante 114 horas, Rodrigo Núñez prácticamente no se detuvo. Nadó 19 kilómetros, recorrió 900 en bicicleta y completó otros 211 de corrida para terminar tercero en el Ultra Tri Quintuplo Continuoen Buzios, Brasil, competencia equivalente a cinco Ironman consecutivos.
El uruguayo de 40 años llegó a la línea de largada tras meses de preparación en los que debió compatibilizar entrenamientos extremos con su trabajo en una carpintería de aluminio de Paso Molino. "Lo pensé mucho, no solo si estaba en condiciones de correrlo, sino también si tenía la infraestructura para prepararlo. Tomé la decisión de anotarme y darle para adelante", contó a Ovación.
A eso se sumó una rutina que pocas personas estarían dispuestas a sostener. A las dos de la madrugada sonaba el despertador y Rodrigo salía a correr mientras la ciudad dormía. "De 03 a 05, metía fondos de 30 o 40 kilómetros, me iba a trabajar de 8:00 a 17:30, a las 18:00 me iba al club a nadar entre seis y ocho kilómetros, volvía a casa, comía, salía a correr de vuelta y había días que estaba casi 50 o 60 horas sin dormir. Esa fue la modalidad en la que pude entrenar esta carrera. Fue una locura, me costó muchísimo entenderlo, pero era la forma que tenía de hacerlo", confesó Rodrigo, que se auto entrena desde hace ocho años y costeó los cinco mil dólares de la inscripción que incluía su carpa, alimentación y médicos.
La competencia comenzó el 11 de mayo y tenía un límite de seis días para completarse. El primer tramo consistía en 19 kilómetros de natación en una piscina de 50 metros. "Yo había preparado la natación para hacerla en ocho o nueve horas y la pude terminar en 7 horas y 40 minutos. Mi idea era no parar y después evaluar si necesitaba descansar. La primera vez que dormí fue después de la natación. Me di una ducha, me cambié y seguí". Luego llegaron los 900 kilómetros de ciclismo y uno de los momentos más difíciles. "Llevaba más o menos unos 500 kilómetros, tenía muchas llagas, estaba paspado entre las piernas y venía con una fatiga y un dolor en la rodilla que no me podía sacar. Decidí parar un poco y tuve una conversación con el organizador. Me dijo: 'Me parece que estás un poco cansado y deberías acostarte. Vas a ver que después de dormir una hora, todo va a ser diferente'. Dicho y hecho". Aunque reconoce que en este tipo de pruebas aparecen pensamientos negativos, asegura que forman parte del desafío. "Hay momentos de desequilibrio, de querer abandonar. Eso va a estar siempre. Por eso es importante que cuando uno entrena lo haga como si fuese la carrera". Núñez lleva años participando en pruebas de ultra distancia y reconoce que la exigencia extrema es parte de lo que más le atrae de este deporte. "Me encantan los desafíos personales y las carreras alocadas", afirmó.
Rodrigo terminó tercero entre 14 competidores, aunque no era su principal objetivo. "Había hablado con mi familia y mi pareja que la meta era terminarlo. La única situación por la que iba a abandonar era si mi salud corría algún riesgo". Más allá del resultado deportivo, estas experiencias también le dejaron enseñanzas. "Aprendí a valorar las oportunidades de la vida y el privilegio que puede llegar a tener uno de decir: me subo a una bici y soy libre. Le digo a la gente que valore las cosas simples que tiene en su entorno porque muchas veces nos quejamos de cualquier pavada".
Su próximo objetivo está definido. En 2028 pretende participar de un Deca Ultra Triatlón, en el mismo lugar, duplicando las distancias que acaba de completar. "Mi idea primordial es ponerme en esa línea de largada y que sea lo que Dios quiera. No me voy a quedar con las ganas por pensar que es mucho. El mucho, por ahora, no lo conozco", manifestó.