Entre otras posiciones que el club pretende reforzar, los extremos vuelven a aparecer como prioridad, ya que -rotura de ligamento cruzado mediante- Javier Cabrera volvió a quedar como casi única alternativa al final del semestre.
Peñarol está obligado a cambiar la pobre imagen que dejó en el primer semestre del año y ese trabajo empieza ahora: en el mercado de pases de invierno. No obstante la postura de Diego Aguirre, que asegura estar conforme con el plantel si comienza a recuperar los jugadores lesionados, el club está decidido a reforzar al equipo en dos o tres posiciones claves, y entre ellas una que ya suena repetitiva: los extremos.
Es que ninguno de los jugadores que el Carbonero incorporó o perfiló para ocupar las puntas pudo adueñarse del puesto y consolidarse en el 11 inicial. De hecho, por diferentes motivos todos quedaron relegados y el único extremo indiscutido del plantel aurinegro hoy vuelve a ser Javier Cabrera, aunque parezca un flashback del año pasado y con una rotura de ligamento cruzado mediante.
Gastón Togni pareció adueñarse del puesto durante un tiempo breve, pero más por sacrificio y correr la banda que por la cualidad ofensiva que el cuerpo técnico pretendía en ese sector. Esa cualidad que mostró Luis Angulo a cuentagotas: velocidad, explosión, uno contra uno, desborde... Pero todo eso fue fugaz y una vez que se desgarró el posterior de su pierna derecha, nunca volvió a recuperarse físicamente al 100% ni su nivel.
El de Angulo es un caso particular porque aunque tiene contrato a préstamo hasta el 31 de diciembre, Talleres de Córdoba (dueño de su ficha) tiene un cláusula de repesca en la ventana de pases de mitad de año, pero en caso de ejecutarla debe pagar una suma de dinero a Peñarol. "Hasta ahora no tenemos ningún indicio de que la ejecuten", trasmitieron desde el club a Ovación.
Por otro lado, los juveniles que fueron alternativa en los extremos no terminaron de afianzarse: Stiven Muhlethaler nunca pudo demostrar el nivel de aquel Apertura 2024 en Tercera, cuando metió tres goles de tiro libre y era la figura del equipo de Julio Mozzo; y Brandon Álvarez otra joya de las formativas del club sufrió una serie de microdesgarros producto de una pubalgia, que generó desencuentros entre el club y su representante, y socavó las chances de jugar en Primera que podía tener.
Lo cierto es que más allá de la salida o no de Angulo, Peñarol pretende incorporar al menos un extremo más y "son varios los que hay en carpeta", aseguran. Entre ellos Nicolás Vallejo, pero por quien no quieren otra "novela" como la del mercado de pases de verano.
Otro que integra esa lista confidencial es Diego Hernández, uruguayo de 25 años surgido en Wanderers, cuya ficha pertenece al Botafogo de Brasil, aunque jugó los últimos 12 meses en Remo. En los primeros seis meses le fue muy bien: tres goles y dos asistencias en 14 partidos, habitualmente titular, para lograr el ascenso al Brasileirão A. Este año perdió protagonismo y jugó minutos a cuentagotas: una asistencia en 19 partidos. En julio debe volver al Botafogo, donde tiene contrato hasta el 31 de diciembre.