Decidir en incertidumbre
Mientras el FMI proyecta para Chile un crecimiento de 2,4% este año, la OCDE recortó su estimación a 1,7%, advirtiendo menor dinamismo, mayores costos de energía y condiciones financieras más exigentes
Mientras el FMI proyecta para Chile un crecimiento de 2,4% este año, la OCDE recortó su estimación a 1,7%, advirtiendo menor dinamismo, mayores costos de energía y condiciones financieras más exigentes. La diferencia confirma algo que las empresas ya percibían: la incertidumbre dejó de ser un episodio y pasó a ser una variable permanente.
En este escenario, competir exige más que eficiencia. Las cadenas globales siguen presionadas por tensiones comerciales y geopolíticas; los consumidores comparan experiencias entre industrias; y los modelos digitales escalan rápido. La competencia ya no viene solo del actor conocido, sino también de nuevas formas de operar y capturar valor.
En ese contexto, los resultados del Estudio Desafíos y Tendencias para las Empresas en Latinoamérica 2026 de EY son reveladores. En Chile, los riesgos propios del sector, los cambios en la demanda y la entrada de nuevos competidores aparecen entre los principales desafíos externos. El entorno se volvió más complejo y obliga a revisar los supuestos estratégicos.
El estudio muestra que la respuesta no puede limitarse a leer el entorno. El mayor desafío está dentro de las organizaciones. Tecnología y transformación digital lideran la agenda interna, seguidas por mejoras operacionales, productividad y costos, crecimiento de participación de mercado y transformación del negocio. En un país que discute cómo destrabar la inversión y reducir la "permisología", esa agenda es inseparable de la productividad nacional.
La inteligencia artificial sintetiza esta tensión. Si bien a nivel global Stanford reporta que 88% de las organizaciones encuestadas ya utiliza IA, en Chile nuestro estudio muestra una realidad más gradual. La mayoría investiga, prueba o aplica IA en ámbitos específicos, y la brecha no está en reconocer su importancia, sino en convertirla en resultados tangibles.
Lo mismo ocurre con la ciberseguridad. La nueva institucionalidad chilena, con la Agencia Nacional de Ciberseguridad y la Ley Marco de Ciberseguridad, confirma que transformarse sin proteger datos, continuidad operacional y confianza es construir sobre una base frágil.
El liderazgo que exige este momento será el de la anticipación disciplinada. Requiere invertir en tecnología, pero también en talento, gobierno, datos y capacidades de ejecución. Requiere mirar el corto plazo sin hipotecar la transformación de largo plazo. Y entender que crecer sosteniblemente no depende de esperar mejores condiciones, sino de construir organizaciones ágiles y preparadas para decidir.
Chile tiene empresas con experiencia y talento para hacerlo. La pregunta es si seremos capaces de acelerar. Porque el futuro no premiará a quienes tengan más información, sino a quienes sepan convertirla en un activo.
"El futuro no premiará a quienes tengan más información, sino a quienes sepan convertirla en un activo".