Tiene razón
La apuesta a que se instale HIF Global es desafiante. Producirá un combustible alternativo que tiene mercado en Europa, pero su impacto es imposible de medir.
Nicolás Olivera, intendente blanco de Paysandú, le gusta armar su propio escenario político. Suele hacer declaraciones que hacen ruido y son muy discutibles. Logra así, gracias a su búsqueda de la controversia, ir más allá de su comarca para instalarse en el espacio nacional.
Aun así, sus más recientes declaraciones no solo fueron atinadas, sino que deberían ser un preocupante llamado de atención a un tema de real importancia: el de la instalación (o no) de la empresa HIF Global en Paysandú que producirá combustible sintético. El tiempo pasa, los plazos corren, las tentaciones para instalarse en otros lugares aumentan y lo que sería la mayor inversión en la historia del país corre riesgo de no concretarse. "Es una suerte de carrera", dijo el intendente sanducero, "es una inversión de US$ 5.300 millones, la más grande de la historia del Uruguay. No da para titubear. Que opine todo el mundo, pero no frenemos. Yo de a ratos no entiendo".
HIF Global quiere instalar su planta en Paysandú para elaborar combustibles sintéticos a partir de hidrógeno verde. Una de las causas en la demora para llegar a un acuerdo es el precio con el que UTE le vendería electricidad a esta empresa que propone pagar US$ 40 por megavatio hora mientras que el ente estatal piensa en tarifas bastante más altas.
La preocupación de Olivera, y también de quienes en el gobierno nacional ven con buenos ojos esta inversión, es que ante la demora para definir un acuerdo HIF Global se instale en otro país de la región donde acordaría un precio adecuado a sus expectativas. Si otros pueden ofrecer algo mejor, significa que también UTE podría hacerlo si se liberara de sus pesadas cargas que le obligan a cobrar caro. Cualquier persona, no es necesario ser empresario, sabe que si bien Uruguay desarrolla una energía "sustentable" (hídrica y eólica), ella sigue siendo cara comparada con la región. Basta ver el recibo mensual que llega a cada hogar. Por eso HIF Global insiste: sabe que hay mejores ofertas en la zona y que es UTE quien debe ajustarse para negociar ese precio.
El gobierno y el grupo inversor habían acordado un plazo hasta el 31 de marzo pasado para firmar el contrato. Ese plazo se extendió y culmina en unos días. El silencio ante la cercanía de la fecha llama poderosamente la atención y explica el nerviosismo de Olivera.
El intendente teme que la demora lleve al desenlace menos deseado porque es en su departamento donde se construiría la planta (hasta propuso cambiar el lugar para evitar roces con Argentina), pero si hay consenso respecto a la importancia del proyecto es porque lo es para el país entero. Por lo tanto, los partidos y los organismos de gobierno empezando por el propio presidente deberían ya estar moviendo sus fichas para amarrarlo. "Cada minuto cuenta. No me explico qué cosa tienen más importante que hacer en el Ministerio de Industria", dijo el intendente a El País.
El sindicato se opone a que UTE transe en el precio y no considera que el problema está en la rígida estructura interna de la empresa estatal que hace que ese precio sea inconveniente para HIF Global. El sindicato señaló además que la empresa pretende exportar todo lo que produzca y por lo tanto su instalación no modificaría la matriz energética del país. Que es como decir qué tanto da si se quedan o se van.
Muchos países exportan producción que no se consume puertas adentro ya que es la exportación misma la que vale porque permite ingresar divisas. Suman a su matriz productiva un ingreso nuevo que ayudaría a que, como sucedería en Uruguay, la famosa manta corta que cubre, pero nunca todo, se amplíe. Para que el trabajador que tanto dicen defender los sindicatos, viva mejor, el país necesita diversificar y aumentar sus ingresos. Por eso fue importante el desarrollo forestal que derivó en la producción de pasta de celulosa y transformó radicalmente la estructura productiva del país. No se trata de suplir un tipo de producción por otro, sino de agregar nuevas fuentes a las ya existentes. Así se desarrollan los países que genuinamente se preocupan por sus habitantes.
La apuesta a que se instale HIF Global es desafiante. Producirá un combustible alternativo que ya tiene mercado en Europa, pero su impacto es imposible de medir. A partir de su producción, ¿crecerá su demanda? Y si bien el objetivo es volcarla a la exportación, ¿existe la posibilidad de que un día el negocio se expanda y también empiece a usarse en Uruguay? Estas son derivaciones posibles, pero que solo el tiempo aclarará.
Importa tomarse muy en serio este proyecto. No solo es la inversión más grande que recibirá Uruguay, sino que su puesta en marcha traerá modificaciones productivas que ayudarán a que el país sea más rico y que su gente viva mejor. La insistencia del intendente Olivera es de recibo. Tiene razón: hoy y en las siguientes semanas definir este tema es una prioridad nacional.