Sábado, 13 de Junio de 2026

La Iglesia y la laicidad

UruguayEl País, Uruguay 13 de junio de 2026

"La iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente 'la verdad, la bondad y la belleza'".

Lo que sigue son pasajes de la reciente encíclica, "Magnifica Humanitas". Útiles para quienes no saben del tema (y también para los que se niegan a ver).

"La iglesia presente en el mundo como signo de unidad para toda la familia humana, reconoce en los interrogantes y los desafíos de la época actual el ámbito en el cual ejercer su vocación a la escucha, al diálogo y al servicio, dejándose interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy. Por ello no puede considerarse ajena a las dinámicas que configuran el rostro de la sociedad. Más bien participa con compromiso en los caminos a través de los cuales la sociedad misma crece y se organiza, y ofrece su contribución al logro de una convivencia más justa y fraterna. El Papa Francisco recordaba. que 'nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos.'"

".la llamada y el compromiso de caminar con la humanidad en lo concreto de la historia llevan a la Iglesia a reconocer que las realidades terrenas poseen una consistencia y un orden propio. El Concilio Vaticano II expresó . este principio: 'Si por autonomía de la realidad se quiere decir que las cosas creadas y la sociedad misma gozan de propias leyes y valores, (.) es absolutamente legítima esta exigencia de autonomía.'"

"La iglesia se ofrece como una presencia que ayuda a leer en profundidad la realidad, sosteniendo con humilde firmeza aquellas decisiones que promueven la dignidad de cada persona, la cohesión de las comunidades y el bien de todos. Así, se sitúa a la par del mundo sin imponerse sobre él.."

"Al reconocer que Dios acompaña la libertad de los seres humanos en el desarrollo de la historia, el Concilio Vaticano II afirmaba la distinción entre comunidad eclesial y comunidad política, subrayando que cada una de ellas debe actuar con la más plena autonomía."

".la Iglesia reconoce el valor de las realidades sociales y políticas y respeta su propia responsabilidad, apoyando todo lo que protege la vida de las personas y fortalece los cimientos del tejido social. No pretende asumir las funciones que competen al Estado; por el contrario, valora su servicio al bien común y reconoce con convicción la responsabilidad que las instituciones civiles ejercen en la sociedad. Al mismo tiempo, la misión que se le ha confiado, la lleva a no permanecer distante de los sufrimientos concretos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Su cercanía no nace de la intención de suplir a las instituciones, ni mucho menos de una crítica implícita a su labor, sino de la caridad evangélica que la impulsa a acercarse a las heridas de la humanidad... Cuando interviene, lo hace imitando al buen samaritano, con discreción y cercanía, consciente de que lo que surge de una necesidad inmediata no puede convertirse en norma, ni sustituir las responsabilidades institucionales propias de la comunidad civil."

"La iglesia considera compañeros de camino a todos aquellos que buscan sinceramente 'la verdad, la bondad y la belleza' considerándolos 'preciosos aliados' en la defensa de la dignidad de cada persona y en la custodia de la creación. Asumiendo el estilo pastoral. que invita a escuchar, discernir a interpretar los signos de los tiempos, la Iglesia, iluminada por la sabiduría de la Palabra, no teme el encuentro con el saber humano."

".en muchas cuestiones específicas, la Iglesia no pretende ofrecer 'una palabra definitiva' pero reconoce la importancia de prestar atención a la investigación científica y de fomentar un diálogo serio y leal ente los académicos, aceptando la diversidad de opiniones."

"Alimentada por este diálogo fecundo entre el Evangelio y los conocimientos humanos, la Iglesia ha profundizado progresivamente en su Doctrina social, madurando .un patrimonio de sabiduría dotado de una coherencia teológica y antropológica arraigada en la visión cristiana de la persona. Precisamente porque nace de la fe y de su comprensión de la realidad, este patrimonio no se traduce en un repertorio de soluciones técnicas ni en un modelo económico o político que se oponga a otros: tiene una categoría propia, la de los principios que orientan la lectura de los acontecimientos y sustentan una interpretación evangélica de los procesos históricos y de las decisiones que estos implican. la Doctrina social. no pretende sustituir las responsabilidades de la política y de las instituciones, sino que se ofrece como apoyo al discernimiento común, ayudando a reconocer y promover lo que contribuye a la dignidad de las personas, a la vitalidad de las comunidades y al bien de todos."

"La comprensión de la verdad como un don que hay que compartir y no como una posición que hay que reclamar, libera a la Iglesia de la tentación de añorar formas de presencia basadas en el poder. para reencontrar el camino evangélico del anuncio apacible y de la verdad que no se impone. la Iglesia 'no quiere levantar la bandera de la posesión de la verdad', porque la verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir."

¿Quién puede sentirse amenazado por esto?
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