Otro gol en contra
La visita oficial de un Secretario de Estado a Rusia, en este momento crítico, fue un error.
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca concurrió en misión oficial, informó el sitio web de esa Secretaría de Estado, "al evento de negocios y diplomacia más importante de Rusia, el XXIII del Foro Económico Internacional de San Petersburgo (SPIEF), a menudo denominado el 'Davos ruso'".
El Foro Económico comenzó a celebrarse en 1997 y desde el 2006 se organiza con el patrocinio y la participación del presidente de la Federación Rusa. La información del Foro explica que "es la principal plataforma internacional de contacto entre representantes de la comunidad empresarial, además de un espacio de debate sobre cuestiones fundamentales para Rusia, mercados en vías de desarrollo y el mundo en general".
Su nombre trae a la memoria el Foro Económico Mundial que realiza su reunión anual en la ciudad de Davos, en los Alpes suizos.
Pero existen diferencias esenciales entre ambos.
El Foro Económico Mundial es una organización internacional no gubernamental directamente vinculada al mundo empresarial; el Foro de San Petersburgo es una entidad gubernamental nacional que actúa como un instrumento de la política exterior del Estado ruso. Los sitios elegidos para las reuniones son distintos: Davos se encuentra en la neutral y pacífica Suiza, San Petersburgo es una de las principales ciudades de Rusia. Un país que está en guerra con su vecino, Ucrania. Los propósitos de las reuniones también son diferentes: en Davos se expone la visión de los empresarios; en San Petersburgo la del Estado ruso.
Imposible confundirlos.
Es difícil encontrar una explicación racional para la visita de Estado.
Volviendo a lo básico.
Las grandes potencias tienen el poder material suficiente para defender sus intereses esenciales (soberanía y territorio); en cambio, los países medianos y pequeños, como nosotros, solamente cuentan con el Derecho Internacional y su diplomacia.
Ahora, la conducta de las grandes potencias amenaza el orden fundado en principios, instituciones y normas compartidas laboriosamente construido por la comunidad internacional, desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Uno de esos principios esenciales en peligro es que los Estados, "en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado".
Hace cuatro años Rusia atacó Ucrania en violación de esos principios. El Uruguay votó las Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas condenando esa agresión. ¿Por qué? Lo hicimos para tutelar el Orden Jurídico internacional, para defender al país agredido, Ucrania, y también por nosotros mismos.
A ello se suman otras consideraciones. Nuestro país, junto con sus socios del Mercosur, suscribió dos importantes acuerdos con la Unión Europea. Y los países miembros de la Unión ven con preocupación la amenaza que representa el expansionismo ruso.
Ello no significa desconocer los intereses económicos. Pero es necesario distinguir y establecer jerarquías y prioridades entre los diferentes intereses de nuestro país. Y la defensa del Derecho Internacional debe ocupar el primer lugar.