Nunca es tarde para no repetir la historia
Cada generación marca su tiempo
Cada generación marca su tiempo. Tal vez no llega a cambiar el destino de un país, que responde a la historia y la circunstancia, pero sí pone las condiciones al marco económico, político y social de su época. En la Argentina y el mundo se abre paso la generación Z, que engloba a los nacidos entre 1997 y 2012. Se debaten entre los vicios heredados y la necesidad de abrirse paso al futuro, en una nación marcada por una crisis de representación irresuelta que se remonta al tiempo de su nacimiento.
Hay datos que alientan y otros que desaniman
De lo que no hay duda es de que empiezan a hacerse cargo de su sino, y así, la de las generaciones precedentes y sucesoras . Hay datos que alientan y otros que desaniman; también rasgos que se destacan y empiezan a marcar a fuego el devenir de todos. Para entenderlos conviene observar no solo lo que piensan, sino también lo que descubren. Los griegos llamaban alétheia a la verdad. No como una definición estática, sino un proceso de desocultamiento: era sacar el manto que tapaba e impedía ver los hechos o las cosas. La mentira, su contracara, suele ser fecunda durante un tiempo; pero lo que tiene es patas cortas, no dura por siempre. Y cuando se corre el velo y aparece la verdad, se impone la perplejidad, luego la indignación, que termina en decepción.
La suerte, que empieza a mostrarse esquiva, aunque haya indicios que debieran permitir el optimismo
Ha sido la fatalidad de varias generaciones argentinas. La Z está en un momento de encrucijada, intentando torcer la suerte, que empieza a mostrarse esquiva, aunque haya indicios que debieran permitir el optimismo. Son esencialmente económicos: la Argentina tiene un superávit comercial inédito, impulsado por sectores (energía y minería) que prometen una mayor estabilidad que la tradicional dependencia de una única commodity (la soja). Ahora bien, cuando uno mira el otro lado de la moneda, casi la totalidad de ese monto se va en compra de dólares. Y la pregunta inevitable es por qué, por qué esa desconfianza de los argentinos (en general, particulares y empresas) en la Argentina. Y la respuesta es de orden institucional, con un doble eje.
Las masivas movilizaciones universitarias son una señal de advertencia
Primero, la profunda transformación económica en curso parece avanzar dejando al margen sectores demasiado numerosos. Las masivas movilizaciones universitarias son una señal de advertencia; la historia aconseja no subestimarlas: el movimiento reformista nacido en Córdoba en 1918 trascendió las fronteras argentinas y marcó a toda América Latina, en una tradición que continúa al día de hoy en países vecinos. Y también la manifestación por la muerte del Indio Solari, que mezcla mito con algo más, reclamo de tarea fina y resistencia a que se sigan salando heridas.
Segundo, la corrupción de quien manda es incompatible con el esfuerzo ajeno . Más aún cuando es la torpeza propia la que corre el manto de la mentira, y deja en evidencia una triste verdad argentina: la tentación de convertir el gobierno en beneficio, cuando debiera ser servicio.
La verdad es árida, pero constituye la base de las instituciones, de la seguridad jurídica y la confianza colectiva. Sin eso, no hay inversión, ni ahorro ni proyecto nacional posible; no hay nada. Siempre estamos a tiempo de corregir, porque nunca es tarde para no repetir la historia y hundir una generación más en el fracaso.