Con rumbo, sí, pero al precipicio
La polémica entre el ministro de Economía, Gabriel Oddone, y su par de Industria, Fernanda Cardona, escaló a niveles impensados. Parece que tienen algún problema en comunicarse.
Los últimos días fueron pródigos en declaraciones oficialistas contradictorias y, por momentos, francamente delirantes.
La polémica entre el ministro de Economía Gabriel Oddone y su par de Industria Fernanda Cardona, escaló a niveles impensados. Parece que tienen algún problema en comunicarse por teléfono, porque eligieron la pantalla de televisión abierta para exponer sus diferencias políticas. Entrevistada por los canales 5 y 12, la ministra no tuvo empacho en cuestionar el anuncio del MEF de quitar exoneraciones a la venta de autos eléctricos. Dijo textualmente que Oddone "está mirando el tema recaudatorio y cómo fue creciendo la venta interanual de vehículos eléctricos. También es válido, es parte de su competencia. Hay un segmento de la población que ahorra para comprarse un eléctrico, que hace mucho esfuerzo para acceder a eso, que no le es tan sencillo comprarlo y que hasta puede tomar préstamo para comprarlo. Entonces para mí hay que considerar esa realidad de la gente y tomar una decisión". Agregó que las visiones de ambos ministerios son "complementarias" y se mostró "optimista de llegar a un acuerdo". ¿Será necesario advertir al presidente Orsi que tamaña divergencia no debería exhibirse abiertamente? ¿No se da cuenta del daño a la credibilidad del gobierno que provocan este tipo de disputas, con agentes económicos y consumidores que no saben a quién creer y se preguntan quién ganará la pulseada? Llegó a darse la increíble paradoja de que un connotado economista de la oposición salió en defensa de Oddone, aclarando a Cardona que el afán del MEF no es meramente recaudatorio. El rol de la Coalición Republicana no debería ser mediar en este conflicto sino exigirles que se pongan de acuerdo y nos eviten estas escenas de pugilato perfilista.
Pero esto no fue todo en una semana plagada de anuncios erráticos.
En el periodístico Aire Rico de Del Sol FM, el senador emepepista Daniel Caggiani dio por concluido el lío de la camioneta de Orsi porque "está donada". Ante la mirada atónita de Diego Zas, Nicolás Batalla y Jorge Balmelli, preguntó "¿cuántas horas discutieron acá sobre la moto de Lacalle Pou, la que salió 55 mil dólares?". Los periodistas pusieron cara de perplejidad y el senador se echó a reír, acusándolos de tener "un doble estándar". Es genial cómo se contradicen: cuando saltó este lío, Fernando Pereira se declaró arrepentido por haber discutido aquella compra del expresidente. Pero ahora vale igual para embarrar una cancha que ya es más bien un pantano.
Otra: el ministro del Interior Carlos Negro anunció que firmará un decreto para "regular y limitar la venta de municiones para armas de fuego". Llegó a decir que "comprar un arma en un comercio legal no puede ser como comprar un pan flauta en un supermercado", lo que fue desmentido de inmediato por la Asociación Nacional de Armerías, Polígonos y Afines. Como si los delincuentes fueran a proveerse a su armería de confianza, reclamando factura para descontar el IVA. ¡Absurdo! Y la enmienda fue peor que el soneto, porque ante esa evidencia, el ministro contestó que "la lógica detrás de la medida es que actuar sobre las municiones legales implica quitar insumos a los delincuentes, porque las ilegales en su mayoría son las que le roban a los legales" (sic).
Con su habitual manejo de la ironía, el columnista Dannyvile opinó en Contraviento que el del ministro "es un razonamiento fascinante, que abre un universo de posibilidades. Por ejemplo, para combatir el robo de automóviles, el Estado podría limitar la venta de combustible, porque los ladrones también usan nafta".
Otras perlas de este collar fueron las que aportó la diputada emepepista Julieta Sierra, que en el programa Al Weso dijo textualmente que "detesta la meritocracia": "es una infamia pensar que uno, por esfuerzo y sacrificio, puede llegar a grandes cosas, cuando estamos rodeados de personas que se esfuerzan y no llegan ni cerca a lo que llegan otros sin el más mínimo esfuerzo".
O la del diputado comunista Bruno Giometti, que tuiteó una defensa supuestamente economicista del pórtland de Ancap: "neoliberales proponen lo de siempre, que el Estado se retire de un rubro clave y más espacio a los privados para que embolsen cada vez más ganancias. Hay que proteger la soberanía y potenciar el patrimonio de todos, de manera inteligente, no resignarse al no se puede".
Parece otra ironía de Dannyvile pero no; el diputado lo dice en serio. Y es economista.
Así vamos.