Domingo, 21 de Junio de 2026

La terma del corazón

ChileEl Mercurio, Chile 21 de junio de 2026

El común denominador de todo esto es el relajo, la falta de control y la ausencia de rendición de cuentas.

La situación de los niños de Haití parece tan dramática que llega a ser inverosímil. Niños con papeles posiblemente adulterados entrando a Chile, y aceptados en condiciones especiales, a partir de la decisión de flexibilizar los requisitos para entrar al país. Más allá del drama humano, el caso da cuenta de laxitud de las autoridades en hacer cumplir normas básicas. Esta sensación de relajo -sostenida en el buenismo de concebir la migración como un derecho casi sin límites- es el común denominador de muchos fenómenos que hemos ido conociendo en Chile. Los casos abundan.
La política migratoria, en general, ha sido laxa. Controlar olas de personas queriendo entrar a Chile es objetivamente difícil, pero lo verdaderamente llamativo es la falta de rigor a la hora de hacer valer las leyes y normas, aunque estas puedan resultar imperfectas. Algo parecido sucede con las famosas licencias médicas. A sabiendas del fraude masivo en el uso de ellas, muchas autoridades miraron al techo, simplemente validando en los hechos una situación completamente anómala. Tuvo que aparecer una actitud responsable y rigurosa de la contralora para poner freno a la impunidad.
Para qué hablar del CAE. El Gobierno, responsable de cuidar el patrimonio fiscal, decidió no cobrar las deudas, seguramente por considerarlas injustas. Una cosa es impulsar un proyecto para cambiar el sistema de financiamiento universitario, pero otra es decidir incumplir con la obligación legal y ética de cobrar las deudas, más allá de cualquier juicio de valor que se tenga sobre el CAE. Nuevamente, una señal de displicencia en el cumplimiento de las obligaciones.
El común denominador de todo esto es el relajo, la falta de control y la ausencia de rendición de cuentas. Esta actitud, comunicada verbalmente o, simplemente, en los hechos, permea a toda la sociedad, que percibe que no cumplir con las obligaciones no solo es posible, sino que es válido. Nada muy distinto de lo que sucedería en cualquier organización donde la cabeza da la señal de que las normas son injustas y, por lo tanto, es válido incumplirlas. Este mensaje cala hondo y solo conduce al deterioro institucional. En el caso de un país, la situación no es muy distinta.
En buen castellano, el caso de los niños haitianos da cuenta de que en Chile hemos vivido un proceso gradual de desgobierno en numerosas áreas. Es muy difícil avanzar así. Las políticas públicas son importantes, así como lo es la estrategia fiscal y la política impositiva, pero hay factores cualitativos tanto o más importantes a la hora de promover el esfuerzo y la responsabilidad, motores finales de la superación personal. La sensación termal -esa agua tibia que adormila- lleva a un letargo que produce apatía e inactividad. Un chorro de agua fría es necesario.
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