Lunes, 22 de Junio de 2026

¿Fin de la guerra?

ChileEl Mercurio, Chile 22 de junio de 2026

Los iraníes son conocidos como negociadores duros y ayer en Suiza le hicieron honor a esa fama. La primera ronda de negociaciones con la delegación de Estados Unidos, encabezada por J.D. Vance, terminó abruptamente, dejando claro que lograr avanzar desde el memorándum que ambos países suscribieran la semana pasada a un acuerdo definitivo no es algo que esté garantizado.

Como ya tantas veces en este conflicto, el origen de las tensiones ayer fue la situación del Líbano y la amenaza iraní de volver a cerrar el estrecho de Ormuz mientras Israel siga enfrentándose contra la milicia chiita de Hezbolá.
Ya el viernes el tema había generado una primera crisis, producto de una escalada de enfrentamientos Israel-Hezbolá en el sur libanés. Como se sabe, el memo suscrito entre Estados Unidos e Irán compromete de modo explícito el cese de hostilidades en todos los frentes, lo que esos enfrentamientos contradicen. Para Teherán, el asunto es crucial, dada su estrecha relación con la milicia. Y, a su vez, Israel no está dispuesto a retirarse del sur libanés. Esto, además, cuando Benjamin Netanyahu enfrenta próximas elecciones y su base de apoyo se resquebraja, precisamente, por la insatisfacción de los sectores internos más duros. En esas circunstancias, fueron necesarias el viernes intensas gestiones diplomáticas para contener la situación y conseguir que finalmente Israel y Hezbolá sellaran un cese el fuego que ya en ese momento parecía tener incierto futuro.
Lo cierto es que el sábado, Irán golpeó la mesa y anunció, aludiendo a las acciones israelíes en El Líbano, que volvería a cerrar el estrecho de Ormuz, su gran herramienta negociadora. Aunque desde Estados Unidos se aseguró que, en los hechos, la ruta no estaba cerrada y seguían pasando naves por ahí, ayer, Donald Trump no se resistió y el domingo recurrió a su red Truth Social para llamar a los iraníes a que controlaran a sus aliados y luego advertirles que de lo contrario podría volver a atacar a la república islámica. Le dio con ello un argumento a la delegación de Teherán para retirarse ayer del lugar donde se llevaban a cabo las conversaciones con Vance.
El retiro, sin embargo, no fue definitivo. De hecho, junto con preocuparse de hacer notar lo ocurrido, las fuentes iraníes han asegurado que el país sigue comprometido con avanzar en las tratativas, cuyo reinicio algunos daban por inminente. Así, el gesto parece haber sido una señal de fuerza negociadora, conscientes los persas de cuánto interesa a Washington "pasar página" -como ha dicho Vance- de una guerra que solo le ha traído costos.
Si efectivamente las conversaciones vuelven a encauzarse -en lo que seguirá incidiendo la evolución de las cosas en el Líbano-, junto con la progresiva normalización del tráfico en el estrecho de Ormuz, en 30 días debería estar concluido el bloqueo de los puertos iraníes, así como la retirada de tropas norteamericanas de las cercanías de la república islámica. Esto permitiría a los iraníes reanudar sus exportaciones. La venta de petróleo es vital para la debilitada economía persa. Durante años, el crudo iraní se ha vendido a precio rebajado, especialmente a China, menos temerosa a recibir las sanciones internacionales que todavía pesan sobre el comercio con Teherán. El memorándum es explícito en señalar que, ya firmado, EE.UU. entregará permisos para exportar el petróleo y sus derivados, permitiendo las transacciones financieras y bancarias pertinentes. Se le abriría así a Irán la posibilidad de vender a precios de mercado, con las ganancias correspondientes, lo que ha causado la fuerte oposición de quienes sostienen que esto lo incentivará a retomar su programa nuclear.
Vance, promotor y defensor del acuerdoEl vicepresidente Vance ha estado muy vinculado a las negociaciones y se ha transformado en la cara visible de ese documento. Muchos piensan que es su primer acto de campaña para postularse a la Presidencia. Lo firmó antes que Trump y lo ha defendido con vehemencia. Para Vance, es un documento histórico que alterará la fisonomía del Medio Oriente, porque Irán cambiará su comportamiento después de haber quedado extremadamente debilitado militar y económicamente, con la guerra, y con su programa nuclear destruido. Así, apuesta el segundo de la Casa Blanca, Teherán ya no podrá ejercer el rol de antes ni dar apoyo a las milicias islámicas radicales. El país necesita muchos recursos para reconstruirse y no le darán nada, según Vance, "hasta que pruebe que puede ser un buen actor en el Medio Oriente". En esa línea, sostiene, un paso importante fue el que reiterara que no desarrollará ni comprará un arma nuclear, así como el compromiso de avanzar en la disposición del uranio enriquecido, que el memorándum establece debe ser al menos degradado bajo supervisión de la agencia atómica de la ONU.
Pero, a cambio, Washington está entregando buena parte de las demandas que Irán formulaba, que además del desbloqueo de los puertos, la libre venta de petróleo y el alivio de algunas sanciones, incluye el acceso a los fondos que le habían sido congelados. Eso, aparte de un fondo de 300 mil millones de dólares para la reconstrucción, que los norteamericanos se apuran a aclarar no serán entregados por ellos, sino por los países del Golfo, interesados en estabilizar la situación regional. Algunas de estas concesiones son inmediatas, a cambio de la apertura del estrecho, pero otras se irán otorgando a medida que se avance en las negociaciones. Trump se juega mucho en este proceso y por eso ha advertido que si las cosas no van bien, reanudará la guerra. Es una espada de Damocles que pende sobre las tratativas, un disuasivo de maniobras dilatorias. Los iraníes tienen vasta experiencia en alargar las negociaciones y exasperar a sus oponentes, pero Trump se precia de que sabe concluirlas siempre a su favor. Lo mínimo que se espera después de una guerra que nunca debió empezar es que logre hacerse del uranio enriquecido y congelar el programa nuclear (muy dañado pero no "obliterado", como dijo). Ya no le fue posible desestabilizar y sacar al régimen.
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