Giro en Colombia
De la Espriella deberá desarrollar con rapidez capacidad política para gobernar un país profundamente dividido.
Si el jurado electoral confirma el preconteo del domingo, Abelardo de la Espriella será el próximo Presidente de Colombia, confirmando un giro hacia la derecha de varios gobiernos latinoamericanos en elecciones de los últimos meses. El apoyo de los partidos tradicionales en la segunda vuelta le aseguró a "el Tigre" la victoria, aunque por un estrecho margen, sobre el izquierdista Iván Cepeda, que contó con el respaldo del gobierno de Gustavo Petro. Las elecciones fueron una suerte de referéndum sobre Petro, quien intervino abiertamente en la campaña y descartó aceptar los resultados preliminares hasta el escrutinio final, que se conocería mañana. La votación confirma la profunda división de la sociedad colombiana en dos bloques ideológicos antagónicos, lo que complicará la gestión del próximo Presidente.
De la Espriella, un abogado que hizo fortuna con clientela controvertida en Colombia y variados negocios en EE.UU., se ha alineado con gobiernos como los de Donald Trump, Javier Milei y Nayib Bukele, centrando su mensaje en la mano dura contra la corrupción y el crimen, y poniendo énfasis en que la economía debe despegar para conseguir un crecimiento hasta del siete por ciento anual. Su estilo agresivo motivó críticas, y algunas de sus propuestas, catalogadas "de ultraderecha" (particularmente en materias de seguridad), levantan temores de que pueda derivar en un autoritarismo que amenace la democracia. Por eso, tal vez, en su discurso del domingo enfatizó que defenderá la Constitución (en contraste con Cepeda, que quería una Asamblea Constituyente), y protegerá las instituciones y el pluralismo, al mismo tiempo que llamará al diálogo.
No cambió, sin embargo, el tono para advertirles a quienes "sembraron la violencia, el terror, el narcotráfico y la corrupción" que sentirán todo el peso de la ley porque "serán capturados, juzgados y responderán por sus crímenes". Cumplir todas sus promesas de orden y seguridad será, en cualquier caso, un desafío enorme, considerando que Colombia sufrió un recrudecimiento de la violencia durante el gobierno de Petro y su fracasada "Paz total", que buscó acuerdos con las narcoguerrillas y organizaciones criminales. De la Espriella habla de cero tolerancia con los grupos armados, partiendo por suspender los diálogos de Petro y eliminar los beneficios que consiguieron los guerrilleros. A la manera de Bukele, ha prometido construir una decena de megacárceles, y en cuanto a la producción de coca, su plan es volver a la fumigación para erradicar unas 330 mil hectáreas de esos cultivos.
La falta de experiencia política puede jugarle en contra a De la Espriella, quien cuenta con apenas un puñado de legisladores en el Congreso y se presenta como un hombre independiente, alejado de los partidos tradicionales. Su primer desafío en este sentido será nombrar un gabinete, y la duda es si hará un equipo técnico o buscará representación de algunos sectores políticos. Para asegurar gobernabilidad, necesitará obtener apoyos fuertes en un Congreso muy fragmentado, donde ningún conglomerado es mayoría y la izquierda tiene casi la mitad de los escaños. El respaldo que le dio el expresidente Álvaro Uribe tras la primera vuelta le asegura, al menos en principio, que el partido de este, el Centro Democrático, colabore, pero necesita que se sumen todas las colectividades de derecha y centroderecha. Y aquí es donde el abogado tendrá que demostrar que sí tiene habilidades políticas, y que su triunfo no es solo consecuencia de una buena campaña que usó las herramientas publicitarias de las nuevas tecnologías para vender un producto sin contenido. Pieza importante será el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, que sí tiene experiencia política, pues fue parlamentario varios años y ministro de Hacienda del expresidente Iván Duque, un político moderado que les da confianza a quienes miran con recelo a De la Espriella.