Colombia: la energía no puede esperar
Colombia llega al cambio de gobierno con su sector hidrocarburos comprometido en dos frentes: la producción cae y las reservas menguan
Colombia llega al cambio de gobierno con su sector hidrocarburos comprometido en dos frentes: la producción cae y las reservas menguan. En gas, la vida útil no supera los 5,9 años tras una reducción del 56,6% en la década, y la producción cerró 2025 en declive. En petróleo, la extracción no ha superado los 750.000 barriles diarios en 2026. El sector representó el 25% de las exportaciones y generó 12.000 millones de dólares en 2025; esa trayectoria lo pone en riesgo. La hoja de ruta debe articularse en tres pilares: reactivar reservas, asegurar el suministro de gas y desarrollar los no convencionales con los estándares que el país y el planeta exigen. El primer pilar es reactivar reservas con un frente doble. Incrementar el factor de recobro en campos maduros ofrece impacto inmediato; el país opera por debajo de los estándares internacionales y el margen de mejora es significativo. En paralelo, la exploración convencional debe recuperar ritmo: de los 298 millones de barriles incorporados en 2024, apenas 3 millones correspondieron a nuevos descubrimientos. La ANH debe retomar la adjudicación de bloques, y atraer capital exige revisar una presión fiscal que opera como desincentivo. El segundo pilar es la seguridad de suministro de gas. Con la única planta regasificadora al límite y sin instalaciones adicionales antes de finales de 2026, la urgencia es inmediata. Incrementar la producción onshore, acelerar el desarrollo de Sirius y robustecer la infraestructura de importación deben ser las prioridades del corto y mediano plazo. El tercer pilar es el desarrollo de yacimientos no convencionales, el potencial más grande y más postergado. En las cuencas del Valle Medio del Magdalena y Cesar-Ranchería se estiman 10 terapiés cúbicos de gas y entre 4.000 y 7.000 millones de barriles de petróleo, cifras que podrían multiplicar por cuatro las reservas de gas y triplicar las de crudo. La experiencia de Vaca Muerta y el Permian demuestra que es posible con estándares ambientales rigurosos y beneficio real para las comunidades. Colombia tiene el marco regulatorio; postergar su desarrollo ya no es una opción. Sobre estos tres pilares descansa el rol de Ecopetrol. La compañía debe fortalecer su gobernanza, enfocarse en la cadena de hidrocarburos y mejorar su eficiencia y productividad, con la digitalización y la inteligencia artificial como palancas clave. Nada de esto implica abandonar los compromisos climáticos. Los ingresos de los hidrocarburos financian la inversión en renovables y la capacidad para gestionar la transición. Sin producción, no hay recursos para transformar la matriz ni para garantizar la asequibilidad de la energía. Construir esa síntesis entre seguridad energética, asequibilidad y responsabilidad ambiental es la oportunidad que define el mandato del nuevo gobierno.
Álvaro Martínez de Bourio
Managing Director &
Senior Partner de BCG.