"El debate no gira en torno a riesgos para la democracia, sino a la dificultad de algunos dirigentes para adaptarse a una realidad que exige respuestas eficaces", dijo el expresidente.
El expresidente
Julio María Sanguinetti opinó que la "controversia" por la decisión del gobierno de usar
vehículos blindados del Ejército para patrullar algunos barrios de Montevideo "
volvió a exponer una vieja contradicción de la izquierda uruguaya".
"Mientras la creciente preocupación ciudadana por la delincuencia empuja a reclamar medidas más firmes,
sectores del oficialismo reaccionan todavía condicionados por las heridas políticas e ideológicas del pasado", dijo en su columna semanal del Correo de los Viernes.
El dirigente colorado entiende que "el debate no gira en torno a riesgos para la democracia, sino a la
dificultad de algunos dirigentes para adaptarse a una realidad que exige respuestas eficaces frente al avance de la inseguridad", y lo comparó con la polémica por la visita del presidente
Yamandú Orsi al portaaviones estadounidense USS Nimitz en mayo.
Sostuvo que la reacción por entonces fue "infantil" y "parecía que estaban en el velorio de los padres"; por ejemplo, afirmó que
Fernando Pereira, presidente del
Frente Amplio (FA), "ensayó una explicación farragosa y confusa".
Según Sanguinetti, "ahora el tema es doble", pues se trata de "vehículos de
origen estadounidense del Ejército uruguayo en tareas de patrullaje en los
barrios pobres de Montevideo". Sobre esto, manifestó que "no hay nada extraño".
"Hace muchos años que el
Ejército ayuda en tareas de apoyo a la gestión policial, sin sustituirla. Por ejemplo, el patrullaje de la frontera o bien el cuidado perimetral de las cárceles. En su tiempo, hacían guardia en embajadas y otros lugares institucionales, para descargar de tareas a la Policía", explicó.
El exmandatario aseguró que "todo indica que a la mayoría hoy le parecería muy bien el patrullaje militar, que las paradas de ómnibus en ciertos barrios tengan amparo de soldados, que se saquen de los portales compulsivamente a todos los durmientes callejeros y que se metan presos a los enchastradores de fachadas con los estúpidos signos que ponen hasta en los muros de los cementerios".
"Ya no deberíamos extrañarnos", dijo, "de que (Nayib)
Bukele aparezca como el mejor presidente latinoamericano en las encuestas de este Uruguay liberal, moderado y pacífico". "Por suerte, todavía no hay reclamos de
pena de muerte, pero no estamos lejos de que aparezca el demagogo que lo sostenga", agregó.
Con respecto a la popularidad del presidente salvadoreño, acotó que "cada país tiene la sensibilidad propia de su tradición y realidad", teniendo en cuenta que Uruguay no "padeció una década de guerra civil con 70 mil muertos" ni "ha tenido guerrilleros desmovilizados volcados al delito común, organizados en las famosas '
maras'".
Asimismo, para Sanguinetti "
todo se les vuelve en contra" a los "frentistas", luego de que "tanto hablaron contra la represión, con tanta vehemencia impugnaban a los gobiernos de los partidos tradicionales, con tanta irresponsabilidad le inculcaron a una generación el odio a la autoridad, y con tanta demagogia han mantenido el cuestionamiento a una dictadura que terminó hace 40 años".
"
Viven enredándose en declaraciones, cuando el tema es razonablemente manejable. Hay que dictar una resolución en que quede claro cuál es la responsabilidad militar y cuál la policial. La mera lógica dice que, si el vehículo es del Ejército, lo debería manejar el personal del Ejército, que ya los tiene a su orden y que estaría desarmado. Nada más. Por su parte, los policías que tripulen el vehículo actuarán dentro de los protocolos de actuación policial con las armas imprescindibles para actuar cuando corresponda", sentenció el expresidente.