Hoy juega Messi
No sé si recuerden, pero en el Sudamericano Juvenil de 2005 había gente que afirmaba que Hugo Rodallega era mejor que Lionel Messi
No sé si recuerden, pero en el Sudamericano Juvenil de 2005 había gente que afirmaba que Hugo Rodallega era mejor que Lionel Messi. Desde entonces, con cada partido, cada gol y cada título, alguien ha salido a decir que lo del argentino no es tan bueno ni tan importante. Le cuestionan todo por (al menos) dos razones: ser argentino y ser el máximo ídolo del Barcelona. De los primeros se puede decir que son unos futbolistas de puta madre, pero insoportables, mañosos y malos perdedores, de ahí que nadie los quiera. Para los catalanes aplica casi lo mismo, sumado a que su principal rival es el Real Madrid, el equipo con mayor fuerza mediática del mundo. En España los clubes están por encima de la selección y la guerra entre esos dos es a muerte, de ahí que muchos hinchas merengues sean incapaces de disfrutar o reconocerle algo al mejor jugador que han visto. Algo parecido le está pasando ahora a otro fuera de serie, Lamine Yamal, al que le critican lo que hace o deja de hacer. En cuanto a la comparación que se hizo de Messi con el hoy delantero de Santa Fe, no hay mucho que decir, basta con mirar la carrera de ambos y sacar conclusiones. De Messi se dice de todo: que los defensas no lo marcan, que los arqueros aflojan las manos, pero también que se dopa y que la Fifa le regala campeonatos. Y para bajarle el valor a lo que hace lo han comparado con todo tipo de jugadores inferiores a él, empezando por Rodallega, pasando por Robinho y Robben y terminando con Zidane y Ronaldinho. Luego está la comparación inevitable con Cristiano Ronaldo, el otro gran jugador de nuestro tiempo. Creo que en algún momento sí hubo debate entre los dos, sobre todo en lo estadístico, goles y títulos, pero en juego están a años luz. Imposible verlos jugar y creer que están al mismo nivel. Creo firmemente que en futbolistas de primerísimo nivel las estadísticas poco cuentan. Si has sido un jugador exitoso, no importan un mundial más o una Champions menos, tampoco un Balón de Oro o una Bota de Oro extras en tu vitrina; lo único que importa es cómo juegas, lo que haces en la cancha con un balón, y en ese apartado nadie mejor que Pelé, Maradona y Messi, en el orden que cada uno prefiera. Cristiano Ronaldo es un goleador terrible que maneja muchos registros, pero Messi es Xavi, Cruyff y Romario al mismo tiempo; arma y concluye, juega y hace jugar, y solo por eso es mejor que el portugués y que cualquier otro. El otro día me crucé a un fan de Cristiano, ese ser irreflexivo y mitológico que juraba que no existía, solo para tener un debate en el que lo oí hablar de todo, menos de fútbol: mencionó todo tipo de estadísticas, pero también a Infantino y Negreira, Van Dijk y Jorginho. Uno entiende que a alguien le pueda gustar más un jugador que otro, pero intentar demostrar a base de falacias que el de su preferencia es mejor es otra cosa. Porque a Messi le exigían ser campeón mundial, y ahora que lo es, fue robado. Y así con todo, porque de alguna manera el jugador ha logrado corromper el sistema completo del futbol, controlando Champions y ligas, decidiendo eliminatorias y torneos continentales, y sugestionando a dirigentes, árbitros y hasta rivales. A ojos de los subnormales que lo critican, ese pequeño señor de 1,69 se la pasa conspirando, manipulando. Debe ser el hombre más poderoso del mundo, haciendo ver a Trump como un simple empleado que se gana el mínimo. Con tantos hilos por mover, no sé a qué hora entrena y juega fútbol. Cuando alguien juega fútbol como lo hace Messi, uno no puede más que rendirse y disfrutar, más allá de que tenga otra nacionalidad o siga otros colores; todo lo demás es inmadurez y necedad. Por eso, traten de ver todos sus partidos, que acaba de cumplir 39 años y no sabemos cuándo vuelve a nacer un jugador de esa calidad.
No dejarlo de ver
Adolfo Zableh Durán