Lunes, 29 de Junio de 2026

Francisco, su historia en Buenos Aires y el valor del diálogo interreligioso

ArgentinaLa Nación, Argentina 28 de junio de 2026

Monseñor Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, saluda a los fieles tras la misa en la iglesia de San Cayetano, en Liniers Cada 29 de junio la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos pilares fundamentales para la historia del cristianismo

Monseñor Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, saluda a los fieles tras la misa en la iglesia de San Cayetano, en Liniers



Cada 29 de junio la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos pilares fundamentales para la historia del cristianismo. Por este motivo, la fecha también es conocida como el Día del Sumo Pontífice, una jornada dedicada a la figura del papa como sucesor de San Pedro y símbolo de unidad para millones de fieles en todo el mundo.

Este día nos invita a reflexionar acerca del camino de Francisco, el primer papa argentino y el porteño más trascendente de la historia. Durante su recorrido hacia el papado, Jorge Mario Bergoglio desarrolló gran parte de su vocación religiosa en Buenos Aires, una ciudad que acompañó y abrazó su misión pastoral.

Su legado de cercanía, diálogo y compromiso con los más vulnerables continúa inspirando a la Iglesia en la actualidad. En esa misma línea, el papa León XIV ha asumido el desafío de dar continuidad a muchos de los valores promovidos por Francisco, reafirmando una Iglesia abierta al encuentro, al diálogo y al servicio de las personas.

Como sacerdote, obispo y luego arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio recorrió barrios, parroquias, instituciones y comunidades. Su cercanía con distintas expresiones de la vida religiosa y social contribuyó a forjar una visión basada en el encuentro, el respeto y el diálogo como herramientas para la convivencia. El confesionario de la Basílica de San José de Flores, donde se acercó Bergoglio antes de ser cura

Nuestra ciudad se caracteriza por ser profundamente diversa, un lugar donde la convivencia pacífica no es solo un valor, sino una realidad cotidiana. La fe, el respeto y el diálogo forman parte de nuestra identidad, y se ven expresados en la presencia activa de múltiples comunidades a lo largo de toda la ciudad.

Esa diversidad ha dado lugar a una rica tradición de diálogo interreligioso que distingue a Buenos Aires en la región. Mucho antes de llegar al Vaticano, Bergoglio participó activamente de ese proceso, promoviendo espacios de encuentro entre distintas comunidades religiosas y construyendo vínculos de respeto mutuo que trascendieron credos y tradiciones.

En marzo de 2000, Jorge Bergoglio, por entonces arzobispo de Buenos Aires, se reunió con representantes de distintas religiones para plantar un olivo frente a la Catedral Metropolitana. El gesto, que simboliza el compromiso con la paz entre los pueblos, estuvo inspirado en una iniciativa de Juan Pablo II, quien había plantado un olivo en Tierra Santa junto a jóvenes palestinos y judíos.

El compromiso con el diálogo continuó durante su pontificado y quedó reflejado en numerosos encuentros con líderes de diferentes cultos de todo el mundo, reafirmando la convicción de que las diferencias pueden ser un punto de partida para el entendimiento y no una causa de división.

Uno de los ejemplos más representativos fue durante su primer viaje a Tierra Santa, en mayo de 2014. En aquella visita, recorrió algunos de los lugares más sagrados para las tres principales religiones monoteístas y promovió activamente el encuentro, el respeto mutuo y la paz. En la Explanada de las Mezquitas se reunió con el Gran Muftí de Jerusalén, y llamó a judíos, cristianos y musulmanes a abrir sus corazones para comprender al otro. También visitó el Muro de los Lamentos, donde oró junto a autoridades religiosas judías, y el memorial de Yad Vashem, dedicado a las víctimas del Holocausto.

Asimismo, mantuvo un histórico encuentro con el patriarca ortodoxo Bartolomé I en Jerusalén, con quien firmó una declaración conjunta en favor de la unidad de los cristianos, reafirmando su compromiso con el acercamiento entre las distintas tradiciones religiosas. El papa Francisco saluda al jeque Ahmad al-Tayyeb, el gran imán de Al-Azhar, Egipto, tras un encuentro interreligioso en el Founder's Memorial de Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, el 4 de febrero de 2019

En esa misma línea, en 2019 firmó junto al Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, un texto histórico que promueve el respeto mutuo y el diálogo interreligioso. El documento condena toda forma de violencia, defiende la libertad de culto y los derechos de las personas más vulnerables, y alienta la construcción de sociedades basadas en la convivencia y el respeto por la diversidad.

Esta visión también quedó plasmada en la encíclica Fratelli Tutti, publicada en 2020. En este documento, Francisco propone la fraternidad y la amistad social como caminos para construir un mundo más justo, pacífico y unido. Inspirado en la parábola del Buen Samaritano, invita a reconocer la dignidad de cada persona, especialmente de quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, y llama a promover una cultura del encuentro basada en el diálogo, la solidaridad y el compromiso con el bien común .

La ciudad de Buenos Aires mantiene vigente ese espíritu de apertura promoviendo la libertad religiosa, el encuentro entre comunidades y la construcción de una convivencia basada en el respeto a la diversidad. Ese encuentro tiene una fecha especial: la Noche de los Templos, que este año celebra su décimo aniversario. El 28 de agosto de 2004, en la parroquia San Agustín de Buenos Aires, el entonces cardenal Jorge Bergoglio (al centro) celebró misa junto al padre Antonio Macía (izquierda) y Robert Prevost (derecha), superior general de los agustinos y actual papa León XIV

En ese marco se inscribe también la próxima visita a Buenos Aires del cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso de la Santa Sede. Como referente de la Iglesia católica en la promoción del diálogo entre credos y representante del papa León XIV en esta misión, su presencia reafirma la importancia que el Vaticano otorga a la construcción de una cultura del encuentro y la convivencia pacífica.

En el Día del Sumo Pontífice, Buenos Aires recuerda con orgullo a Francisco, un papa cuya historia comenzó en sus calles y cuya vocación se desarrolló en una ciudad abierta y diversa. Al mismo tiempo, renueva su compromiso con los valores del encuentro, el respeto y la convivencia pacífica que forman parte de su identidad y que hoy continúan proyectándose al mundo, con la mirada puesta en consolidar esa agenda ante una eventual y esperada visita de León XIV al país.
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