México vs. Ecuador: los golazos de Quiñones y Jiménez que levantaron a la multitud en el estadio Azteca
Raúl Jiménez anotó el segundo gol de México
En el encuentro que cerró la jornada mundialista del martes, México dio un golpe de jerarquía para abrir el partido frente a Ecuador y la encontró en una obra monumental de Julián Quiñones
Raúl Jiménez anotó el segundo gol de México
En el encuentro que cerró la jornada mundialista del martes, México dio un golpe de jerarquía para abrir el partido frente a Ecuador y la encontró en una obra monumental de Julián Quiñones . Roberto Alvarado filtró un pase en profundidad y el atacante hizo el resto: arrancó por el sector izquierdo, recorrió casi 35 metros con la pelota dominada y, cuando encontró el espacio, sacó un bombazo inatajable. El remate salió potente, casi al ángulo, y desató la explosión mexicana en el estadio Azteca, después de una acción construida a pura velocidad.
El segundo también tuvo sello de golazo. Después de un grueso error de Ordóñez en la salida -despejó corto y permitió el reinicio del ataque local-, otra vez apareció Quiñones, esta vez como asistidor, para dejar a Raúl Jiménez de frente al arco. El delantero mexicano no perdonó: definió con la derecha desde el centro del área y clavó la pelota en el ángulo superior derecho. Dos golpes de enorme factura para encaminar una noche que México había empezado a jugar con agresividad, sorpresa y una clara vocación ofensiva.
La ventaja no fue casualidad. México había sido superior durante toda la primera etapa: presionó alto, atacó por las bandas, encontró espacios a espaldas de los volantes ecuatorianos y acumuló situaciones claras. Antes del gol de Quiñones, Gilberto Mora ya había avisado con un remate cercano y Raúl Jiménez había quedado a centímetros de abrir el marcador con un cabezazo.
No hubo discusión en los primeros 45 minutos. México impuso las condiciones, marcó el ritmo del encuentro y transformó su superioridad futbolística en una ventaja que incluso pudo haber sido aún mayor. Del otro lado, Ecuador estuvo lejos de la versión que había mostrado en su victoria ante Alemania por 2 a 1. Aquel equipo intenso, sólido y oportunista casi no apareció frente a México. Le costó sostener la pelota, perdió demasiados duelos en la mitad de la cancha y quedó incómodo ante la presión del conjunto mexicano, que lo empujó hacia atrás y nunca encontró respuestas para frenar el dominio mexicano.
En el segundo tiempo, con la ventaja a favor, México administró mejor los tiempos y no le permitió a Ecuador reaccionar.
La impotencia de Ecuador terminó de quedar expuesta con la expulsión de Piero Hincapié . El defensor vio la roja en el segundo tiempo por taparse el rostro al hablarle a Raúl Jiménez. Una acción sancionada a partir de este Mundial por la denominada Ley Prestianni , que prohíbe ese gesto para evitar reclamos ocultando los labios y dificultar la identificación de posibles insultos.
Antes de los dos goles, la noche ya había tenido otro foco de atención: la presencia de Gilberto Mora . Con apenas 17 años, el juvenil mexicano jugó con mucha soltura para un partido de eliminación directa. Con rasgos de adolescente y el acné visible, se movió con una naturalidad de veterano: pidió la pelota en todo momento, encaró, amagó y estuvo cerca del gol. En una noche que había empezado una hora más tarde por una tormenta eléctrica, Mora fue el encargado de ilusionar a los locales desde el comienzo. Su actuación fue una señal de presente, pero también una promesa de futuro para México. El juvenil Gilberto Mora, de 17 años, fue uno de los futbolistas más destacados de México ante Ecuador
La aparición de Mora no es un dato que pase inadvertido en la historia del Mundial. Con 17 años, 8 meses y 16 días , el volante de Xolos de Tijuana se convirtió esta noche ante Ecuador en el segundo futbolista más joven en ser titular en un partido de eliminación directa de una Copa del Mundo. Solo lo supera Pelé, que en Suecia 1958 jugó frente a Gales con 17 años, 7 meses y 27 días.
Con el triunfo, México se metió en los octavos de final y ratificó una de las grandes fortalezas de su campaña: todavía no recibió goles en contra en el Mundial. El equipo de Javier Aguirre combina solidez defensiva con un ataque cada vez más peligroso, una fórmula que alimenta la ilusión de su gente de cara al futuro. Lo espera el ganador de la llave entre Inglaterra y RD Congo.