Miércoles, 01 de Julio de 2026

Los vientos en contra para el nuevo gobierno

ColombiaEl Tiempo, Colombia 1 de julio de 2026

El presidente electo, Abelardo De La Espriella, asumirá la Presidencia de Colombia con una economía que enfrenta retos simultáneos en crecimiento económico, mercado laboral, inflación y sostenibilidad fiscal, de acuerdo con un informe de diagnóstico económico

El presidente electo, Abelardo De La Espriella, asumirá la Presidencia de Colombia con una economía que enfrenta retos simultáneos en crecimiento económico, mercado laboral, inflación y sostenibilidad fiscal, de acuerdo con un informe de diagnóstico económico. El documento de Anif advierte que estos cuatro frentes están estrechamente relacionados y condicionarán el margen de acción de la nueva administración para impulsar la inversión, fortalecer la producción y preservar la estabilidad macroeconómica del país. El análisis sostiene que el bajo dinamismo productivo limita tanto la generación de empleo como el recaudo tributario, mientras que la fragilidad de las finanzas públicas reduce la capacidad del Estado para estimular la inversión. En ese contexto, el informe plantea que las decisiones de política pública no admiten espera. En crecimiento, el diagnóstico muestra una economía que mantiene margen de mejora, pero que no alcanza un ritmo consistente con su potencial. El crecimiento real anual fue de 2,6% entre 2024 y 2025, superando en 1,1 puntos porcentuales el registrado el año anterior. Sin embargo, durante el primer trimestre de 2026 la expansión se ubicó en 2,2%, por debajo del 2,5% observado en el mismo período de 2025 y lejos del crecimiento potencial que permitiría expandir la economía sin generar presión inflacionaria. El documento advierte que la composición de ese crecimiento constituye desafíos para el nuevo Gobierno. Durante las dos últimas décadas el consumo de los hogares ha ganado protagonismo dentro del PIB, al pasar de representar 47% en 2006 al 52,5% en 2026. En contraste, la industria perdió participación al descender de 15,7% a 11,5% en el mismo período, reflejando un debilitamiento gradual de la capacidad productiva nacional. Esa transformación se observa en la estructura sectorial del PIB. Las actividades secundarias redujeron su participación de 20,6% en 2006 a 14% en 2026. Mientras tanto, las actividades terciarias pasaron de representar 56% al 62,8% de la economía. Según el informe, buena parte de esos servicios presentan menores niveles de productividad, alta informalidad y menores encadenamientos productivos, factores que limitan el crecimiento de largo plazo. Como consecuencia de esta composición, la economía depende cada vez más del consumo interno y de las importaciones de materias primas y bienes durables para satisfacer la demanda. Esta situación incrementa la exposición del país a la volatilidad cambiaria y a los precios internacionales, en un contexto marcado por las presiones derivadas del conflicto en Medio Oriente. El mercado laboral constituye otro de los frentes que recibirá la nueva administración con resultados mixtos. Por un lado, el desempleo ha mostrado una reducción sostenida. La tasa de desocupación pasó de 11,6% a 9,4% en abril de 2026. Al mismo tiempo, el número de ocupados aumentó 2,5% en lo corrido del año, impulsado por el crecimiento de los empleados particulares, que avanzaron 3,5%, por encima de los trabajadores por cuenta propia. No obstante, la informalidad continúa afectando a cerca de cinco de cada diez trabajadores. De acuerdo con las cifras citadas, la tasa de informalidad alcanzó 55% y aproximadamente el 54,1% de ocupados no realiza aportes al sistema pensional, situación que compromete la estabilidad económica de largo plazo. Anif identifica un fenómeno de compresión salarial asociado al incremento acumulado del salario mínimo. Según el análisis, el salario mínimo ha comenzado a operar como un imán. El documento advierte que la inflación volvió a mostrar señales de aceleración. Después de cerrar 2025 en 5,1%, el indicador aumentó hasta 5,84% en mayo, alejándose nuevamente de la meta de 3% fijada por el Banrepública. El balance fiscal cerró 2024 con déficit de 6,7% del PIB y cerró 2025 con un déficit de 6,4%, cifras que, excluyendo los años de pandemia, corresponden a los mayores desequilibrios fiscales registrados en lo corrido del siglo XXI.
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