Jueves, 02 de Julio de 2026

¿Liberal o reaccionario?

ColombiaEl Tiempo, Colombia 2 de julio de 2026


Jorge Restrepo
Un resultado de la marcada polarización es la desilusión que generó el resultado electoral, la desesperanza que afecta a una parte significativa de la población


Jorge Restrepo
Un resultado de la marcada polarización es la desilusión que generó el resultado electoral, la desesperanza que afecta a una parte significativa de la población. Algunos temen un gobierno autoritario y reaccionario, otros la pérdida de sus rentas estatales. Pero tal vez no vemos la oportunidad que representa que las elecciones las perdió un oficialismo iliberal por definición: anti empresa, irresponsable fiscalmente y que se empeñó hasta último momento en cuestionar nuestra Constitución y que su derrota abre la oportunidad a un gobierno más liberal. Es difícil que la oposición, liderada por el senador Iván Cepeda, ofrezca, en cuatro años, una alternativa progresista, liberal. La demora en el reconocer el resultado de las elecciones, haberse cuestionado sin fundamento los mecanismos electorales, la ausencia de respaldo a frente a quienes votaron en regiones bajo la violencia de los grupos armados del narco (con los que negocia el gobierno), concentrar su agenda opositora en exigir que el presidente electo cese una supuesta persecución del jefe de gobierno actual y su llamado a "desobedecer" la autoridad una vez se posesione el presidente electo, son todas muestra de ese iliberalismo tóxico. El presidente electo, en el otro extremo, tiene aún la oportunidad de hacer un gobierno liberal. Para ello, no basta con volver al pasado, por reacción, con reintegrar mandos y repetir la política de seguridad de cuando existía un conflicto armado interno con la guerrilla o con los grupos paramilitares. No basta con descongelar la fuerza pública. Tampoco es suficiente revertir o renegociar los impagables contratos de la flota de superioridad aérea o del "escudo antidrones" que pretende el ministro de defensa (por más de 1,6 miles de millones de dólares. No es suficiente con cesar las tratativas con el narco. El gobierno entrante aún puede definir una nueva política de seguridad centrada en el servicio y proteger de la violencia. El énfasis en combatir el crimen organizado que ha hecho el ministro del interior designado, Rodrigo Lara, es ya un giro hacia el liberalismo en el gobierno: romper con la captura del estado por el crimen organizado, con gestión y reformas para combatirlo, supone devolverle a las instituciones su función de promover el bienestar como medida de progreso. Superar la política anti-empresa comienza por dar confianza a la inversión privada que lleva cuatro años reprimida, con énfasis en la provisión privada de educación, salud, y ciencia y tecnología. Anunciar el cambio de las reglas tributarias sólo para mejorarlas, desencadenaría la inversión reprimida y puede fundamentar el tal milagro prometido, pero no es suficiente: el gobierno necesita anunciar un respeto irrestricto de las instituciones económicas que tienen autonomía e independencia legal, comenzando por la banca central, y empoderando y dándole su presupuesto al Comité Autónomo de la Regla Fiscal. Aún hay esperanza de volver al liberalismo del pasado, ese que nos trajo el progreso.
Profesor de economía, Pontificia Universidad Javeriana. Director de Cerac.
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