Una buena señal
De conformarse estas propuestas, el país entraría en una etapa más activa y dinámica de su vida política.
El solo anunciar que determinadas cosas se harán, no alcanza para considerarla una buena noticia, o al menos una interesante. Pero sí va en camino a ello.
Eso sucedió esta semana cuando el Partido Colorado dijo que en el correr de este mes estaría presentado su "gabinete paralelo", un órgano partidario integrado por "referentes" técnicos que trabajarán en el monitoreo de las políticas del gobierno no solo para evaluarlas y cuestionarlas, en caso de que las consideren erradas, sino además para ir pensando en mejores alternativas. El partido también anunció que conformará un equipo asesor que aportará insumos, ideas y propuestas para los legisladores y otros dirigentes partidarios.
De conformarse estas propuestas, el país entraría en una etapa más activa y dinámica de su vida política y saldría del actual estancamiento con un gobierno que no tiene nada valioso para mostrar y la oposición termina atrapada en una estrategia lineal y mediocre, que no le da brillo: la de criticar todo lo que está mal sin ofrecer salidas mejores. Dada la parsimoniosa desidia con que se mueve la gestión presidida por Yamandú Orsi, y lo ambiguo cuando no erróneo de sus medidas, lo más fácil es criticar.
Todos lo hacemos, hasta los más leales militantes frentistas, y lo criticable está tan a la vista que es imposible pasarlo por alto. Pero la mera crítica no le da a un partido opositor credenciales para convertirse en gobierno. Por eso, esta iniciativa colorada parece apostar a una estrategia más armada y más sólida hacia el futuro. Y es bueno que así sea.
Según lo trascendido en la prensa, la decisión permitiría al Partido Colorado logros muy ambiciosos. Una de sus funciones sería la de "contribuir a posicionar al Partido Colorado como la oposición técnicamente mejor preparada del sistema político". Es un saludable objetivo, y más aún si eso sirve de advertencia al otro socio de la Coalición, el Partido
Nacional, para que también ponga en marcha su propio esfuerzo y fortalecerse hacia las elecciones venideras.
Como se recordará, cuando el Partido Nacional aspiraba a ganar las elecciones del 2019, presentaba todos los años un plan de 20 puntos sobre cuales eran las prioridades a atender ese año, de haber estado en el gobierno. Eso le permitía al partido un seguimiento muy cercano de la realidad y una presencia en los temas más relevantes. Estaba en el llano, sí, pero no era un llano ocioso.
Los colorados parecen estar pensando en algo similar y entienden que estas áreas de trabajo deberían "producir al menos tres documentos técnicos al año, orientados al seguimiento de políticas públicas, la elaboración de propuestas y la formulación de posiciones técnicas de oposición".
Pese a la interesante de este anuncio, siempre queda una sombra de duda que hace pensar que no todo es tan perfecto como parece. ¿El sector que lidera Pedro Bordaberry, se comprometerá de lleno a que esto funcione? El grupo de Andrés Ojeda y el de Robert Silva se mostraron muy entusiastas, pero aun no se sabe quién integraría la mesa por la corriente de Bordaberry.
Según dijeron fuentes de Vamos Uruguay a El País, "no necesariamente" habrá un representante suyo en la coordinación. Lo cual implicaría que una muy buena idea podría nacer renga, y no es eso lo que el electorado quiere ver en la oposición.
Mucha gente apuesta al recambio de gobierno en la próxima elección y sintió una enorme frustración al ver que quienes hicieron un buen trabajo en el período pasado no lograron consolidarse para continuar al frente del país. Más frustrante fue ver como el actual gobierno optó por frenar y revertir todo lo que su antecesor había comenzado a hacer.
Por eso, el común de la gente tiene expectativas altas respecto al rol de la oposición y esperanzas en que el instrumento sea una coalición bien estructurada. Sin embargo, los dirigentes partidarios no parecen haberse dado cuenta de como son vistos por la gente, y más que nada por "su" gente. Es que lo que se vislumbra es desalentador: una oposición apenas reactiva, que crítica pero no propone y donde cada grupito está para jugar para la suya.
Empezar a formar grupos de trabajo como los que proponen los colorados puede ayudarles a tener un contacto más directo con la realidad, con la gente y sus premuras, con lo que hay que hacer. Y sería deseable que eso le haga despertar con claridad la idea de que solo, ningún partido opositor llegará lejos y por lo tanto es cada vez más evidente que la Coalición es el instrumento idóneo para ganar el gobierno y ejercerlo con eficiencia.
Los votantes lo tienen muy claro. Quieren apoyar a su partido en las urnas sea este blanco, colorado o independiente, pero también necesitan que para ese voto tenga fuerza, su partido se comprometa de lleno con la Coalición.
Ante ese reclamo, llegó la hora de que los dirigentes empiecen a hacer política a lo grande, con talento, visión de futuro, estrategias claras y convicción.