Qué puede pasar con el dólar en el segundo semestre, después de la depreciación de junio
El ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili
El tipo de cambio se despertó, finalmente, en junio
El ministro de Economía Luis Caputo y el presidente del Banco Central Santiago Bausili
El tipo de cambio se despertó, finalmente, en junio. El peso argentino, que se había apreciado un 5,4% contra el dólar en los primeros cuatro meses del año en términos nominales y un 13,4% ajustado por inflación, comenzó a depreciarse en mayo, perdiendo el 2,1% contra el dólar, es decir, yendo al mismo ritmo que la inflación de ese mes. En junio, sin embargo, fue de otra magnitud, del 5,2%, el salto mensual más fuerte desde julio de 2025 y el cuarto más elevado durante la presidencia de Javier Milei . De este movimiento surgen varias preguntas: ¿Por qué ocurrió? ¿Es bueno o malo? ¿Cuál será su impacto en la economía? Más importante aún, ¿Qué va a pasar en los próximos meses con el tipo de cambio?
En primer lugar, no podemos dejar de mirar lo que pasó afuera del país pero que impacta en nuestra economía. Hubo dos eventos muy relevantes en la economía global en semanas recientes. Primero está el acuerdo entre los Estados Unidos e Irán, que hizo que los precios del petróleo se desplomaran un 37% desde mediados de mayo, llegando a valores parecidos a antes del inicio de la guerra en Medio Oriente. En abril y mayo, con los precios en los máximos, las exportaciones de petróleo representaron el 18% de todas las exportaciones argentinas. Es decir, la caída del precio del petróleo pasó a ser una noticia importante, y negativa, para el país. En segundo lugar, asumió el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. En su primer conferencia de prensa, que dio el 17 de junio, Warsh tiró por la borda cualquier expectativa de que se convertiría en una marioneta controlada por Donald Trump y bajaría las tasas de interés para (sobre)estimular la economía y, por el contrario, reafirmó el compromiso del banco central con la meta de inflación del 2% anual . Es decir, el llamado " debasement trade ", la idea de que monedas fiduciarias como el dólar perderían valor contra activos reales como el oro o el Bitcoin, quedó -al menos por ahora- trunco con Warsh. El precio del oro (5,6% de nuestras exportaciones en 2025) cayó casi un 15% entre mayo y junio.
Pero la principal consecuencia de estos desarrollos es que en las últimas semanas el dólar se apreció contra casi todas monedas del mundo . El DXY, un índice que mide al dólar contra una canasta de seis de las principales monedas del mundo, se fortaleció casi un 4% entre la segunda semana de mayo y fines de junio. Las principales monedas de Latinoamérica también se depreciaron contra el dólar.
Es decir, para describir lo que pasó con el peso argentino hay que comenzar por entender el contexto internacional. Pero con esto solo no alcanza , porque en el pasado hubo muchos momentos en los que el peso argentino se movió en un compás muy distinto al del DXY y de las otras monedas de la región. Es decir, algo cambió también en la dinámica local.
En primer lugar, la liquidación de dólares de la cosecha viene relativamente baja . Según la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina-Centro de Exportadores de Cereales (CIARA/CEC), de enero a mayo de este año cayó un 13% con respecto al año pasado. Sin embargo, la cosecha de los principales cuatro cultivos subió aproximadamente un 18% en valor. Es decir, queda mucho por exportar todavía. Los productores se están aferrando al grano, a la expectativas de un aumento del precio en pesos. Con las tasas de interés bajas, el costo de mantener mercadería es tolerable .
En segundo lugar, las emisiones internacionales de deuda corporativa y provincial, que fueron muy fuertes desde noviembre de 2025 hasta marzo de este año, se ralentizaron más recientemente. A esto se agrega que los pagos de importaciones, que fueron muy bajos a inicios de año, se estarían acelerando un poco. Finalmente, la expectativa, real o no, de que los flujos de dólares serán más escasos en el segundo semestre quizás llevaron a algunos en el mercado financiero a cerrar sus "carry trades" , que consisten en vender dólares para poner la plata a tasa en pesos.
Es decir, no solo la situación internacional, sino también la local estuvo detrás de la reciente depreciación del peso. Pero ambas tampoco pueden explicar del todo el movimiento sin agregar otra variable: el Gobierno. En el pasado, con situaciones locales e internacionales difíciles quizás hubiese resistido que el peso se deprecie. Esta vez, sin embargo, en vez de oponerse se dedicó -correctamente- a administrar su movimiento, a suavizarlo. ¿Cómo lo hizo? En primer lugar, ralentizando la compra de reservas internacionales, que pasó de un promedio de US$2686 millones mensuales en abril y mayo a US$1418 millones en junio. En segundo lugar, vendiendo dólares en el mercado de futuros. La cantidad de contratos abiertos en el mercado de futuros se duplicó en junio y, si bien no se sabe quién está detrás, la sospecha es que es el BCRA. Por último, el BCRA habría vendido casi US$1450 millones en bonos dólar-linked cortos en junio.
El Gobierno suavizó este movimiento cambiario sin desatender otro de sus objetivos recientes, la baja y la estabilización de las tasas de interés para reactivar la economía. Cuando las tasas se recalentaron a fin de junio, el Gobierno liberó 4,5 trillones de pesos (cerca del 10% de la base monetaria) el día de la licitación quincenal de deuda, y las tasas bajaron rápidamente.
¿Qué va a pasar con el tipo de cambio en los próximos meses? Predecir un tipo de cambio que flota (aunque sea dentro de una banda) y con un entorno global tan cambiante y extremo por momentos es una tarea difícil , sino imposible . Sin embargo, si tuviésemos que aventurar una respuesta, podemos decir que hay indicios que permiten suponer que se seguirá depreciando algo, aunque más suavemente que en junio .
Se espera que las dinámicas global y local que llevaron al peso a perder valor en junio continúen de alguna manera durante el segundo semestre: dólar fuerte, petróleo bajo, productores sin grandes incentivos a vender granos, menos emisiones de deuda externa, bajas tasas de interés y pagos de importaciones al alza. Pero, ausente un evento electoral inmediato que podría hacer disparar la demanda de dólares, todo debería darse sin sobresaltos en los próximos meses . Además, la capacidad del Gobierno/BCRA para atenuar el movimiento del tipo de cambio sigue intacta. Ya cumplió gran parte de la meta de acumulación de reservas con el FMI, con lo que no necesita comprar muchos dólares en el segundo semestre. Y puede seguir interviniendo en los mercados futuros y de bonos dólar-linked. Además, si el tipo de cambio subiese mucho aparecerían los exportadores a liquidar parte de la cosecha. Queda mucho grano por vender todavía.
¿Es buena o mala la depreciación del peso? ¿Cuál puede ser su impacto en la economía? En primer lugar, es difícil pensar que una depreciación suave del peso, y más viniendo después de una apreciación de varios meses, tenga un impacto significativo en la inflación en los próximos meses. Así como la inflación se aceleró a inicios de año a pesar de que el peso se fortalecía contra el dólar, ahora podría pasar lo contrario. De hecho, se espera que la inflación se siga desacelerando y perfore el 2% mensual en los próximos meses. En estos niveles de fluctuaciones, el impacto del tipo de cambio se va a convertir cada vez más imperceptible con el tiempo. Además, en términos reales (ajustado por inflación) el tipo de cambio en mayo y junio solo recuperó un cuarto de lo que se había apreciado en los primeros cuatro meses del año , y el peso está todavía caro en comparación histórica y teniendo en cuenta la productividad del país.
Es más, se puede sostener que esta suave depreciación del peso resultará positiva para la Argentina. Si el país continúa con su programa de reformas, el peso será una moneda relativamente cara en los próximos años, dado el boom de inversiones y exportaciones y el sustancial aumento de productividad que se esperan. Pero, en la transición y mientras se implementan las reformas estructurales, un peso un poco más barato permitirá dinamizar algo a la construcción, la manufactura, el agro y las economías regionales.
Tasas bajas y un peso algo más débil podrían ayudar a la economía argentina a salir de la dualidad en la que está envuelta . Mientras el sector primario crece a tasas interanuales cercanas al 15% en promedio, la economía ex - sector primario está totalmente estancada. En abril, último dato oficial disponible, operaba al mismo nivel que un año atrás. Los datos parciales de mayo y junio son bastante mixtos, pero de mínima no permiten suponer que la economía se está recuperando vigorosamente.
La aceleración de la actividad, junto a la baja de la inflación, se volvieron más imprescindibles para el Gobierno en las últimas semanas. En esta columna argumentamos que uno de los beneficios con los que contaba Javier Milei comparado con Sergio Massa para poder implementar un necesario ajuste fiscal es que, mientras tanto, podía dar "prestaciones simbólicas" a la población al ir contra la casta. El haber mantenido tanto tiempo a Manuel Adorni en el gabinete en medio de acusaciones crecientes de corrupción probablemente hayan dañado esa capacidad del Gobierno de brindar prestaciones simbólicas de cara al futuro. Solo le queda mostrar mejoras en las prestaciones materiales en los próximos meses.