Martes, 07 de Julio de 2026

Mejorar la natalidad

ChileEl Mercurio, Chile 6 de julio de 2026

Chile tuvo cifras de mortalidad infantil alarmantes entre los años 1880 y 1930, del orden de 33%

Chile tuvo cifras de mortalidad infantil alarmantes entre los años 1880 y 1930, del orden de 33%. Cifra que devela la condición de vida de los sectores más vulnerables, cuantitativamente masivos, donde la realidad era crítica para el tramo infantil, debido al hacinamiento, escasez de agua potable y exposición a enfermedades infecciosas y gastrointestinales. Sin embargo, su impacto demográfico negativo no fue importante, porque las tasa global de fecundidad se mantuvo siempre alta en el país. Muy distinto a lo que está ocurriendo en nuestros días, con una tasa del 0,97 hijos por mujer, lo que implica un cambio demográfico significativo en marcha.
Según estudios, existe una tendencia entre mujeres jóvenes a postergar la maternidad, a cambio de priorizar la obtención de una carrera profesional o actividad que augure estabilidad económica, dificultando, de este modo, la proyección de una vida que considere la crianza de hijos, porque objetivamente -en la actualidad- alcanzar una situación financiera que lo permita se constata difícil. Por lo demás, se menciona que recurren frecuentemente a métodos anticonceptivos y también que se observa menor interés en formar relaciones de pareja estables o matrimonios formales. Un conjunto de factores que explican el descenso de los nacimientos y, a contrario sensu , la población envejece como se insiste en denotarlo. Un presagio negativo en este sentido para el país.
No somos los únicos. La caída de la natalidad en la Unión Europea comenzó hacia 1970, profundizándose bruscamente el 2008, para seguir descendiendo por debajo de 1,5 hijos por mujer, de manera que hoy enfrenta el reto inaplazable de recuperar la tasa de reemplazo generacional de 2,1 y lograr sostener el sistema de pensiones. Las causas del declive son similares a las nuestras. De manera que los países han enfrentado la crisis poniendo en práctica políticas de apoyo a las familias e incentivos fiscales. A saber, algunas: accesibilidad al tratamiento de fertilidad; implementar una licencia por nacimiento más acotada, pero bien remunerada; exenciones fiscales para mujeres que, antes de los 30 años, tengan hijos, las cuales quedan exentas de pagar el impuesto a la renta de por vida o, en otros casos, a las familias con dos hijos mínimo y a las numerosas, más beneficiosamente; ofrecer préstamos que se condonan de manera parcial al tener hijos; disponer de permisos parentales de largo plazo (más de un año, dependiendo del caso), compartidos forzosamente por ambos progenitores; garantizar matrículas en colegios infantiles públicos y guarderías subvencionadas; servicios educativos para permitir a los padres mantener sus fuentes laborales o carreras profesionales. En fin, se trata sobre todo de aliviar la carga económica del hogar.
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